EE.UU. va ahora contra Evo Morales

NO SOLO VENEZUELA ESTA EN LA MIRA DE WASHINGTON

Press briefing by H.E. Evo Morales Ayma, President of the Plurinational State of Bolivia

Para la mirada injerencista y belicosa de EE.UU. “Bolivia se encamina en una dirección muy peligrosa, alineándose con regímenes ilegítimos como el de Maduro”.
EMILIANO GUIDO

En Bolivia, y también en los Estados Unidos, hay una suerte de copy paste de la narrativa que el Grupo de Lima utiliza para desconocer el triunfo electoral de Nicólas Maduro. Si el cerco diplomático contra Venezuela busca legitimarse como una oleada democrática contra un nunca demostrado fraude, en la nación aymara las llamadas Plataformas Ciudadanas (PC), pero también en el Capitolio, comienza a tomar temperatura un discurso que alerta sobre la ilegalidad de la candidatura de Evo Morales para las elecciones de octubre. Las PC, movimientos civiles apartidarios movilizados contra la decisión del Tribunal Constitucional Plurinacional que habilitó la boleta Evo 2019 a pesar de haber perdido el referéndum del 2016, y los senadores norteamericanos Ted Cruz, Bob Menéndez y Dick Durbin coincidieron durante los últimos días en advertir que no iban a cejar hasta tumbar la postulación “trucha” de Morales.

Las posiciones citadas vienen cargadas con olor a pólvora. Veamos lo que informó, por caso, Willian Zola, corresponsal en Sucre del diario El Deber de Santa Cruz de la Sierra: “El tercer congreso nacional de plataformas del país determinó convocar a un cabildo nacional en todos los departamentos para este 21 de febrero. La medida es en contra de la postulación de Evo Morales. En el Congreso también se determinó convocar a la resistencia ciudadana y desobediencia civil si es que el gobierno del MAS insiste en llevar a su binomio a las elecciones presidenciales de octubre”. Ya hablan de “desobediencia civil”. Fuerte.

Discurso injerencista.
Los legisladores estadounidenses, en representación de los Partidos Republicano y Demócrata, también mostraron virulencia en su declaración. “Bolivia se encamina a una dirección muy peligrosa, alineándose con regímenes ilegítimos e ilegales, incluido el de Maduro en Venezuela”, señalaron con arrogancia imperial. Les respondió la presidenta de la Cámara Alta, Adriana Salvatierra, tercera en la línea de sucesión presidencial después del vicepresidente Alvaro García Linera: “Vivimos en tiempos de soberanía, vivimos en tiempos de dignidad y exigimos el respeto a nuestras decisiones, que nosotros podamos definir en el proceso electoral y el respeto a las normativas que rigen el comportamiento interno de nuestro Estado”.

Nuestras Voces habló con Katu Arkonada, vasco de nacimiento e integrante de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad. Colnsultado sobre si la intromisión de EE.UU. en Venezuela está modificando el debate político en Bolivia, responde: “Todo lo que sucede en Venezuela es parte intrínseca del debate geopolítico latinoamericano, por no decir mundial. Y, por supuesto, esa injerencia afecta a Bolivia porque es el proceso político popular más sólido del continente: recordemos que, por cuarto año consecutivo, es el país de Sudamérica que ve crecer más su PBI. Además, hay un vínculo especial entre los dos pueblos, el venezolano y el boliviano. Evo Morales consideraba a Hugo Chávez su padre político pero después de la muerte del ex presidente, también con Nicolás Maduro siguió habiendo una buena relación”.

Situación diferente.
Pablo Stefanoni, ex director de la edición boliviana de Le Monde Diplomatique y editor de la revista Nueva Sociedad, desestimó en un artículo reciente el supuesto emparentamiento que el discurso mediático mainstream hace sobre las administraciones de Maduro y Evo: “Pese al discurso socializante del gobierno y las denuncias opositoras sobre una inminente venezuelización, en estos años florecieron los mercados, hubo un boom de consumo de sectores populares y clases medias, se desarrollaron los servicios financieros y los cafés y restaurantes chic conviven con una renovación del parque automotor en grandes ciudades como La Paz o Santa Cruz. Al tiempo que el teleférico de transporte urbano, el más grande del mundo, transformó el paisaje paceño y reconectó las diversas partes de la ciudad con efectos en la sociología urbana de mediano y largo plazo”.

Ahora bien, ¿qué pasaría si las advertencias de los senadores estadounidenses comienzan a subir en escala más cerca de las elecciones? ¿Bolivia tiene espalda y lazos geopolíticos para poder soportar la guerra económica y diplomática que hoy padece Venezuela? Al respecto, Arkonada advierte: “La Paz cuenta con una diplomacia activa y flexible. El presidente Evo Morales estuvo en la toma de posesión de Bolsonaro porque, más allá de las diferencias ideológicos, el país tiene un vínculo comercial muy activo con la potencia sudamericana. Con Trump, Evo intenta tener una relación cordial a pesar del grosero intervencionismo con que Washington buscó siempre entrometerse en Bolivia. Recordemos que tanto el embajador estadounidense como la DEA fueron expulsados del país al igual que la agencia USAID, lo que no implica que la oficina de la CIA siga activa en Bolivia y vaya a ser lo imposible para apoyar una alternativa a Evo Morales”.

Apostar a la primera vuelta.
También destacó los puentes que La Paz está tendiendo con Moscú y Beijing: “Bolivia tiene diversificada sus relaciones. Posee un canal activo con Rusia, tiene muy buenas relaciones con la India, también con China, una potencia a la que hace poco se le ha comprado un satélite de comunicaciones. Con Rusia hay acuerdo de cooperación para el uso de la medicina nuclear; es más, se rumorea que Vladimir Putin podría visitar el país en los próximos meses”.

En lo estrictamente electoral, Arkonada acota que: “En las últimas primarias abiertas el MAS demostró que es la principal fuerza política del país ya que oficializó un millón de afiliados. Esa porción de militantes que concurrieron a las primarias supera en número a los afiliados de los principales partidos de la oposición, los que lideran Carlos Mesa y Oscar Ortiz. Obviamente es necesario mejorar la comunicación gubernamental hacia los sectores medios y urbanos pero también consolidar al núcleo duro militante para garantizar un comicio que promete ser muy reñido. Evo debe ganar en primera vuelta ya que en una hipotética segunda ronda es más que factible la unidad de todos los partidos opositores contra el oficialismo”. (Nuestras Voces).