El 11S y si es posible seguir sin variaciones

Señor Director:
El pasado domingo los norteamericanos recordaron el atentado de las torres gemelas, que tiene un nombre propio: 11S, por haber sucedido el 11 de septiembre de 2001.
Fue un suceso horrendo, que dejó casi tres mil muertos. Fue una de las más perfectas ejecuciones de un proyecto terrorista. Incluyó la activación de una célula largamente preparada por la organización Al Qaeda. Fueron ocupados cuatro aviones de pasajeros a punto de despegar, ya a cargo de los terroristas. Dos fueron estrellados contra las torres gemelas del World Trade Center, afectando a otros edificios. Otro avión se estrelló contra el edificio del Pentágono y el cuarto cayó en campo abierto, según parece porque pasajeros y tripulación habían reaccionado contra el comando terrorista. La información posterior dio cuenta que Al Qaeda reconoció como propia de su organización el atentado. El mismo Al Qaeda fue capturado diez años después en Pakistán, y luego muerto y arrojado al mar.
Se han conocido otras versiones de los hechos, incluyendo la idea de un auto atentado de los Estados Unidos para justificar acciones bélicas (invasión de Afganistán y de Irak). A este respecto lo que ha quedado confirmado por los hechos es que Estados Unidos usó la repercusión mundial del atentado para justificar su intervención en Afganistán y Medio Oriente, con efectos que se prolongan hasta hoy.
En la conmemoración del pasado domingo no estuvo presente el presidente Obama, que tenía otro acto, en cuyo transcurso se refirió al atentado. En tal ocasión dijo que la nación debe “abrazar la diversidad de los Estados Unidos”: “nuestra diversidad, nuestra herencia de retazos… ha sido y será una de nuestras grandes fortalezas… las personas que vienen de todos los rincones del mundo, de todos los colores, de todas las religiones, han hecho de Estados Unidos lo que es hoy…”.
La idea que está implícita en estas palabras es que existe una identidad norteamericana y que aspira a que el atentado no la modifique. Al mencionar su “herencia de retazos” (si la traducción de esta palabra es apropiada) destaca el hecho de que esta nación, si bien tuvo su raíz en la presencia militar inglesa, se desarrolló a partir de la llegada de grupos religiosos que sufrían acoso en sus lugares de origen, en Europa, y que luego se fueron incorporando los inmigrantes de distintos momentos y por diferentes motivaciones, como también fue el proceso que se vivió en la Argentina, cuyo gobierno hizo propaganda para atraer población, con especial preferencia por la europea. Al mencionar “todos los colores”, el afroamericano Obama se refiere a los africanos que fueron ingresados como esclavos, pero también abarca el hecho de que hubo un caudaloso ingreso de chinos (mano de obra barata para grandes obras, como el ferrocarril que une los dos océanos), de latinos hispanos y portugueses, de japoneses y de gentes de prácticamente todas las viejas civilizaciones de Europa, Asia y Medio Oriente.
Se puede discutir si un acontecimiento de la magnitud de 11S deja o no un saldo permanente en la realidad de los habitantes de esa nación o de cualquier otra. Puede discutirse el aserto del presidente Obama, porque en lo individual, cada persona se va construyendo de conformidad con las experiencias que le toca vivir, o sea que nunca es algo terminado e inmodificable, y puede pensarse que esto sucede, aunque con intensidad diferente, en la masa de la población.
Obama, ya próximo a dejar una presidencia de dos períodos, siendo el primer afro que llega hasta ahí, puede haber tenido en mente la necesidad de prevenir contra la tendencia mundial actual que ha activado el rechazo del otro, es decir, contra los que quieren establecerse en otro país (el migrante o el refugiado) porque su lugar de origen no da posibilidad de vivir en paz, como sucede en Medio Oriente, incluso por responsabilidad norteamericana.
Atentamente
Jotavé

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