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El año arrancó con una fuerte protesta

La movilización contra el último tarifazo del gobierno nacional se sintió fuerte en las principales ciudades del país y tuvo su epicentro, como era de esperar, en la Capital Federal. A pesar de convocarse en plena temporada estival, cuando la mayoría de la población «está en otra cosa», las concentraciones fueron importantes incluso en habitualmente tranquila Santa Rosa, en donde una nutrida columna de manifestantes de casi tres cuadras de extensión, sacudió la modorra de enero.
En nuestra ciudad la marcha, luego de recorrer algunas calles del centro, convergió frente a la municipalidad en donde arreciaron los cánticos y los insultos contra la política económica del gobierno nacional. El alineamiento del radicalismo pampeano -que hoy gobierna la comuna capitalina- con el macrismo fue el combustible que aumentó la intensidad de la protesta ante las puertas de San Martín 50.
El astronómico crecimiento de las tarifas fue el eje convocante y el motivo central de las conversaciones que se registraron entre los manifestantes. Es innegable que la indignación está ganando terreno en la sociedad a partir de las dificultades crecientes que tienen los sectores medios y más humildes de afrontar el pago de los servicios públicos. Un estudio divulgado ayer por este diario reveló que el monto promedio de lo que se paga en un hogar por las tarifas aumentó en forma escandalosa: nada menos que 17 veces con respecto a 2015. En cuanto a la proporción con respecto al promedio salarial del país el crecimiento fue del 1,9 al 11,3 por ciento. Por muchísimo menos que esta brutalidad los «chalecos amarillos» franceses casi incendiaron París.
Dos temas que también estuvieron presenten en la preocupación de los que ayer asistieron a la marcha en nuestra ciudad fueron la eliminación del subsidio al transporte y la de la tarifa social eléctrica. Estas nuevas medidas antipopulares del gobierno nacional se están sintiendo fuerte en nuestro medio y viene generando alarma tanto entre los pequeños empresarios transportistas y los trabajadores del sector como en las cooperativas eléctricas que ven peligrar sus finanzas ante la caída pronunciada de la recaudación que ahora se verá potenciada por la caída del auxilio económico nacional a los sectores más vulnerables.
Las organizaciones sindicales que lanzaron esta protesta nacional anunciaron que van a continuar con estas medidas en las próximas semanas con la presencia de sus máximos dirigentes en varias ciudades del interior, pero también anticiparon la convocatoria a un paro nacional «para marzo o abril» si el gobierno no frena su política de agresión a los sectores populares.
Todo indica que este arranque del año tan movido es un preludio de lo que sucederá en los próximos meses. El calendario electoral tan disperso, con varias provincias adelantando sus comicios como es el caso de La Pampa, va a estimular la proliferación de estas movilizaciones como reacción ante un gobierno central que está descargando un ajuste impiadoso sobre las mayorías bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional que hoy es el verdadero conductor de la política económica que rige en nuestro país.