El caso de la fiscala que quería ser jueza

Señor Director:
El caso de la fiscala que se alude en el título de esta nota es traído a esta columna sin ánimo de destacar un caso singular y anómalo, sino porque no lo es. El porqué, lo que motiva traerlo a mi columna es su pluralidad o, mejor dicho, lo que da cuenta de una pluralidad que existe en toda sociedad pero que ocasionalmente se visibiliza.
Es una fiscal auxiliar que concurría a un concurso para cubrir un cargo de juez de garantías en la provincia de Entre Ríos. Ella era la que llegaba con mejor puntaje al concurso, pero sus aspiraciones se desbarataron cuando fue vetada por haber publicado frases racistas en su cuenta de Facebook. Ahora también la institución que controla esas manifestaciones (Inadi) pide que sea investigada por la justicia penal.
Las frases que fueron hechas públicas ahora (no sé si son todas las usadas), dicen: “Hay una gran diferencia entre lo que es una persona de color y un negro de mierda”. Y otra: “Hijo de Don Piquetero y doña Planera, nieto de Perona y alumna de Baradel. En una palabra está frito el pobre”. Al tomar conocimiento de estas expresiones, el Consejo de la Magistratura vetó su participación en el concurso. No sé si hace falta dar una interpretación de lo que publicó sin ocultar la procedencia del dicho. Don Piquetero sería la persona que, como protesta social, participa en piquetes. Una Planera sería una mujer que ha recibido un plan como el de ayuda universal por hijo. Y Baradel aparentemente es un maestro bonaerense que es dirigente de su gremio. En cuanto a lo que despertó mi interés fue que una persona que tiene facultad para investigar y acusar pueda utilizar expresiones diría ordinarias y desagradables. La frase inicial acerca de la diferencia que descubre entre las personas de color en general y ésa en particular es igualmente ordinaria y desagradable. Es difícil imaginar que un fiscal funde su dictamen con expresiones de ese tipo, salvo que crea y fundamente que la condición escatológica exacerbada que descubre en ese negro en particular lo hace sospechoso o culpable de algún tipo específico de delito. Es posible que la fiscala pueda decir que ella ve una gran diferencia entre una persona blanca y otra que anda haciendo de su incontinencia fecal una manera de agredir al prójimo hasta configurar un acto previsto y penado por la ley, para demostrar que no es racista. La expresión que utiliza se parece a otra muy famosa que usan los antisemitas cuando comienzan por decir que ellos tienen o tuvieron muchos amigos judíos.
Lo que atrajo mi atención no fueron expresiones harto conocidas, que siempre traducen o intentan esconder un racismo (un repudio del otro por el color de su piel) porque la descalificación que intenta revela la intención de excluir, de eliminar eso diferente cuya manifestación la excita o enfurece.
Quienes siguen el acontecer mundial saben que las inclinaciones xenofóbicas se han manifestado no solamente con fuerza sino con el respaldo de un número creciente de individuos. Se dice que en Europa este racismo ha sido excitado por la llegada de los inmigrantes forzados, procedentes de África y Medio Oriente. El hecho es que este incremento poblacional se produce en el curso de una crisis económica iniciada en 2006-2008 y nunca concluida, que ha generado una caída del empleo, aparte de que el predominio de los gobiernos neoliberales hace que una de sus políticas iniciales sea bajar el costo laboral. Además, el desarrollo tecnológico ha mostrado que existe un “sobrante” en la oferta de mano de obra. Y, finalmente, los países europeos que han tenido colonias, han llegado a reconocer como ciudadanos a los colonizados, muchos de los cuales se han instalado en Inglaterra, Francia y Alemania. En los equipos de fútbol y otros deportes de los países “blancos” cada vez hay más lunares oscuros. Todo esto hace estallar el racismo que quizás, en alguna medida, todos albergamos.

Atentamente:
Jotavé