El Colo, ¿víctima de su propio partido?

LA SEMANA PAMPEANA

I – Las nuevas presiones políticas sobre la justicia federal asentada en La Pampa desataron en la semana una crisis que podría tener consecuencias sobre los actores pero que ya las tiene, y graves, afectando la necesaria seriedad y confiabilidad que debe gozar en el cuerpo social.
Una maniobra inaudita para resolver en el fuero penal lo que la justicia electoral ya había resuelto en el caso de las urnas de La Maruja motivó una fuerte intervención de la Cámara Nacional Electoral contra juez y fiscal de Santa Rosa. Todo se inició con la improcedente denuncia de la coalición perdidosa en las últimas elecciones legislativas que, al ver fracasar su intento por vía electoral, intentó una inaudita e inadmisible vía penal que, en condiciones normales estaba destinada a su fracaso a poco de sellado el “recibido” en mesa de entradas del juzgado federal santarroseño.

II – Pero no son tiempos normales éstos en el fuero federal lugareño. La misma fiscal que compone la junta electoral que rechazó por extemporánea la denuncia de Cambiemos La Pampa por las urnas de La Maruja, en vez de declararse incompetente, motorizó la denuncia y el juez federal, que sabe que esa causa era en primera instancia de competencia electoral, la pasó a la secretaría penal. Luego la fiscal en la causa penal pidió a la junta electoral (que ella integra) que se secuestraran las urnas y, en el colmo, votó a favor de entregar esas urnas junto con el juez federal. Enterada la Cámara Nacional de este dislate, tronó con una resolución en la que censuran duramente la actuación de juez y fiscal santarroseños a quienes puso a disposición de los organismos disciplinarios nacionales.

III – Más allá de los detalles procesales engorrosos para el lego, esta inexplicable actuación de funcionarios judiciales se explica solo en el contexto de la fuerte presión política que, como una norma, se ejerce sobre el aparato judicial por parte de operadores del macrismo para que los magistrados actúen a la medida de sus intereses. La fiscal a la que ahora la Cámara señala por ser juez y parte es la misma que, a cinco días de la increíble decisión de encarcelar como a un delincuente común a un profesor universitario acusado de tirar huevos a la comitiva presidencial, pidió el mantenimiento de esa medida. Ahora, no duda en actuar simultáneamente como fiscal penal y a su vez como tribunal de alzada electoral resolviendo sobre una cuestión que tiene una componente partidaria inocultable. Semejante subordinación de la justicia a los deseos del Poder Ejecutivo Nacional a la manera de Comodoro Py, pone en riesgo el estado de derecho y abre en La Pampa la puerta para que los ciudadanos se pregunten si la sede de la justicia federal es, en realidad, un local partidario donde solo falta colgar globos amarillos en su entrada.

IV – Una denuncia de un programa “amigo” descolocó en la semana al pretenso candidato a gobernador de La Pampa, Carlos Javier Mac Allister. El conductor del programa acusó al segundo en la Secretaría de Deportes de la Nación que preside el pampeano, de vender piletas olímpicas a instituciones a las que les otorgaban subsidios para su adquisición. En La Pampa el nombre del apuntado colaborador del “Colo” no pasó inadvertido. Se trata de un amigo íntimo del condenado ex ministro de Bienestar Social, Santiago “Patucho” Alvarez, al que el tribunal consideró su “testaferro”. Patucho, se sabe aunque el Colo intente negarlo, está trabajando para la Secretaría de Deportes de la Nación desde un lugar donde opera sin mucha exposición pública y sin relación contractual visible. En su defensa, Mac Allister alegó inexperiencia y luego, lo adjudicó a una interna en su partido donde, al parecer, sus acciones cotizan en baja.

V – El “Colo” no dio nombres de los presuntos operadores que le habrían dado letra al programa que lo acusó. Pero cree que del “carpetazo” que le propinan sale ganando el ascendente diputado nacional Martín Maquieyra que ganó las Paso en La Pampa en una elección sorprendente y perdió las legislativas por solo 70 votos. Maquieyra es hermano del influyente funcionario de Rodríguez Larreta en la Ciudad de Buenos Aires. En un sector muy fuerte de Cambiemos parece pesar, a la hora de preferirlo a Mac Allsiter, tanto o más que esta consanguinidad, el perfil “light” de Maquieyra, joven, de respuestas coucheadas, sin definiciones políticas ni precisiones sobre qué piensa de los problemas de La Pampa ni cómo solucionarlos. Su mensaje electoral calcado de los manuales de autoayuda, con tono de predicador religioso que le dio un sorprendente resultado, seduce a quienes diseñan, en el laboratorio de Durán Barba, a los líderes del partido del gobierno nacional. (LVS)