El desgaste de las falacias

LA PALABRA HA SIDO MAS DEVALUADA QUE EL PESO

Resulta difícil imaginar cómo el gobierno atravesará el
tsunami que ha fabricado y que convierte octubre de 2019
en un horizonte lejano como las promesas incumplidas.
HUGO PRESMAN
El macrismo basó sus éxitos en dos postulados básicos: hacia atrás, la pesada herencia; y hacia adelante, una promesa de felicidad perenne que dejaría en el pasado para siempre el populismo. En la bolsa de la pesada herencia estaba la acumulación de denuncias sobre el robo desenfrenado del kirchnerismo; la prepotencia gubernamental de Cristina Fernández; la imposibilidad del libre acceso al “derecho humano” de comprar dólares; la injusticia de los planes sociales a gente que “no se rompe el lomo”; la utilización de la cadena oficial que interrumpía las novelas brasileñas y turcas; la sensación alimentada por los medios que íbamos hacia Venezuela; que la libertad estaba en peligro y que se intentaba terminar con bastiones de “la libertad de prensa” como Clarín y La Nación. La ley de medios audiovisuales impediría ver TN, terminaría con Clarín, y la población quedaría huérfana de información veraz.
Al asumir Cambiemos, además de prometer que la felicidad futura está en cumplir con las prescripciones aunque a medida que avanzamos suele alejarse como el horizonte, convenció a inmensos sectores que habían accedido a mejorar su nivel de vida en “la década perdida”, que eso fue una fiesta que ahora había que pagar y que el costo eran los tarifazos, la caída de salarios y jubilaciones, LOS despidos de ñoquis que “mantenemos con nuestros impuestos”, en ese Estado que Cambiemos se iba a ocupar de hacerlo eficiente y sin la “grasa militante”.

Crisis provocada.
Han pasado algo más de treinta meses. Casi todo, para no exagerar y decir todo, ha sido mentira. Había una herencia con muchas cosas positivas y unas cuantas variables negativas que había que alinear. Si se afirmó que se habían robado un PBI y partiendo de la base que en el gobierno de Mauricio Macri no se robó un peso (hago una pausa porque me dio un acceso de risa) entonces no se entiende cómo falta dinero por todos lados después de amputar infinidad de planes, realizar ajustes que carecen de la menor sensibilidad, aumentar la desocupación, cerrar miles de empresas, endeudarse como ningún otro país del mundo. Después de más de treinta meses está claro que no evitaron una crisis sino que generaron una a cuya agudización se avanza a ritmo acelerado, lo que los llevó a pedir la escupidera al FMI, curandero de las finanzas internacionales.
Ninguno de los pronósticos se cumplieron; y el error de cálculo no fue por un pequeño margen. Se ha llegado por primera vez al semestre en el que ya no prometen “brotes verdes”; por el contrario, después de más de treinta meses de gobierno nos invitan a atravesar el desierto con inflación, estancamiento, caída del PBI, vuelta al trueque, escuelas convertidas en comedores, gente durmiendo en las calles, fábricas cerradas, negocios que bajan las cortinas, tasas de interés exorbitantes… Exactamente la contracara de la Revolución de la Alegría prometida. Posiblemente se referían a su versión liliputiense donde los que festejan son los bancos, los especuladores financieros, los sectores agropecuarios y extractivos concentrados, los concesionarios de los servicios públicos, los usureros internacionales.

De ayer a hoy.
Ayer se ponían satélites en el espacio, hoy se cierran escuelas. Ayer se repatriaban científicos, hoy se les cierran las puertas. Ayer se inauguraba el Hospital del Cruce, el más moderno de alta complejidad, hoy se le intentó reducir el presupuesto en un 40%. Ayer se distribuían notebook en las escuelas, hoy se ha suspendido definitivamente. Ayer se intentaba una política de justicia social, hoy se la reemplaza por la caridad de la limosna.
Los negociados del gobierno apabullan y ya no alcanza el eufemismo de conflictos de intereses. Las off-shore son el emblema de los funcionarios; un gobierno que desplaza jueces que no se subordinan mientras se llena la boca con la división de poderes. Se golpean el pecho con palabras como “transparencia”, “verdad”, mientras se descubre que la mayor parte de los contribuyentes de la campaña electoral de la Provincia de Buenos Aires son truchos. La lucha contra el narcotráfico, una de las banderas electorales de Cambiemos, tropieza con las denuncias contra el intendente de Paraná Sergio Varisco, y la diputada Aida Ayala del Chaco, ex candidata a gobernadora por Cambiemos, próxima a alojarse en una cárcel.

Palabra devaluada.
Sobre un escenario descarnado vienen los ajustes ordenados por el FMI. Entre otras “sugerencias” exige que los aumentos a los empleados públicos sean de un 8% con una inflación actual superior al 30%, y que el ministro Nicolas Dujovne con la precisión que lo caracteriza estima en un 17% para el año próximo. Los que decían antes de octubre del 2015 preocuparse por los dineros de los jubilados, ahora se subordinan al Fondo Monetario preparándose para la liquidación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.
Después exigen su receta tradicional: despido de empleados públicos, rebaja de salarios, liquidación de activos, reforma previsional, recorte de obra pública, reducción de transferencias a las provincias, reducción de subsidios, etc. Lo sorprendente es que entre los tres escenarios que analiza el FMI, el más adverso contempla una corrida bancaria donde desaparece la totalidad de los depósitos en dólares.
El gobierno entra en un camino de ripio, con su palabra más devaluada que el peso, y un ajuste económico brutal que pondrá en duda la gobernabilidad. Resulta difícil imaginar cómo atravesará el tsunami que ha fabricado y que convierte octubre del 2019 en un horizonte tan lejano como las promesas incumplidas. (Extractado de La Tecl@ Eñe).