El discutido caso de los pitbull y el niño

Señor Director:
Luego de haberse repetido el caso de un pitbull y un niño que es mordido por ese animal, creado para afrontar otras situaciones que no una cabeza infantil, la información nos hace saber que en la misma casa moraba un niño y que éste fue hacia el perro y recibió el mordisco en circunstancias que no se conocen. Y que mientras algunos familiares atendían al niño, el abuelo llegó hasta el perro con una cuchilla y le dio muerte.
No serían pocos los vecinos que se preguntan si es tolerable que se admita la presencia de estos perros en un hogar con niños. Cuando yo mismo estaba todavía en la edad del gateo, un buen día escapé al control de los mayores, llegué hasta el lugar donde estaba encadenado el can (no era un pitbull: todavía no había sido creado): el animal estaba comiendo y yo quise participar. La respuesta de ese perro fue un mordisco en la parte alta y media de mi cabeza, de la que me quedó una herida hasta ahora visible y que he venido mostrando con distintos relatos (como decir que fue cuando enfrenté corajudamente a un león en su hábitat). El lector que dude de mi palabra puede venir a verme y le mostraré mi mollera.
A lo largo de mi vida, durante la cual he tenido una entrañable relación con perros de toda ralea, he confirmado que cualquiera de ellos puede jugar con otro o con personas, pero a la hora de comer hay que alimentarlos por separado. Por cierto que no está en mi ánimo defender al pitbull. Tengo objeciones a la creación artificial de ciertas variedades. Creo que ahí está el abuso real, pero no ignoro que ahora hacemos lo mismo con seres de nuestra especie mediante programas especiales que pueden crear un impertérrito matador serial o programarlo para desconocer todo cuidado de sí mismo. O sea, que estamos haciendo lo mismo que hemos hecho con todo lo que ha caído en nuestras manos, hasta provocar el actual calentamiento global. Por eso escribí días atrás que hasta los llamados aliens se parecen cada vez más a nosotros, a pesar del empeño que ponemos por vestirlos con apariencias que denotan ferocidad. Dada nuestra condición animal llevamos un alien en nuestro interior y tal es la imagen que proyectamos al espejarnos y vernos como lo otro, lo ajeno, lo horrendo. El tema da para más y lo he hecho en otras ocasiones.
Los pampeanos siguen muriendo en la ruta, ya de regreso de sus vacaciones. Por culpa propia o ajena. Luego del caso espeluznante de Misiones, otros dos que regresaban de Las Grutas por la ruta nacional 3, a la hora 13, sufrieron un percance fatal. Los muertos fueron un dirigente pampeano de la CGT y su hija.
A propósito de la CGT asistimos a un estado de cosas en que la antigua central obrera se cae a pedazos. Estaba podrida y ha bastado que alguien la sacudiera para mostrar la hilacha. Hasta el insólito Barrionuevo, que apareció inicialmente como aliado del camionero Moyano, cambió de posición cuando, según su decir, descubrió que el gobierno Cambiemos mantiene abierta la vía del diálogo. Es que el movimiento gremial, aquí y en todo el mundo, ha perdido todo poderío eficaz. Su dirigencia no representa la voluntad de avanzar en términos de igualdad social. Lo mismo ha sucedido con el socialismo europeo y argentino y todo otro partido que no exprese la nueva realidad: que por el cambio duradero de su nivel de ingresos esa dirigencia ya no tiene otro objetivo real que consolidar su nuevo status.
El caso de los cadetes policiales de La Rioja se revela como el extremo al que los nuevos programas pueden llevar el ejercicio gratuito de la crueldad. Pero es mucho más que eso. Revelaría que en dicha provincia la muerte sería conducta propia para eliminar díscolos y apresurar la salida de los que parecen menos competentes. Este ha sido mi tema en varias notas del año pasado y a ellas me remito.
Y no lejos de La Rioja, en Salta, un concejal de Cambiemos está acusado de acumular la ayuda que se envía con destino a los afectados por las inundaciones.
Atentamente:
Jotavé