El error en la guerra siria puede no serlo

Señor Director:
La laboriosa tregua de treinta días en la guerra siria ha tenido un tropiezo importante porque aviones norteamericanos atacaron a una columna de soldados del ejército nacional del gobierno sirio con sede en Damasco y le produjeron una cantidad importante de bajas.
Al parecer, el ataque se interrumpió o, al menos, no se repitió, cuando Rusia avisó a Estados Unidos que estaba violando la tregua. Estados Unidos admitió que pudo haber un error. Mientras que el Pentágono dice que creían estar atacando a milicianos del Estado Islámico, Rusia ha repetido su sospecha de que los Estados Unidos se abstienen de atacar al EI.
El error es posible, así como es posible que no se trate de un error. Es posible porque en la zona donde imperaba la tregua humanitaria no hay solamente dos fuerzas que se opongan sino que actúan los jihadistas (EI), aparentemente apoyados por Arabia Saudita (aliado de USA), el ejército nacional sirio (que responde al gobierno de Damasco) y grupos opositores a este gobierno, que han sido alentados por la OTAN y tienen fuerza militar. Además, operan otras minorías que reclaman parte del territorio sirio (y del turco).
El crecimiento del Estado Islámico ha estado vinculado al apoyo saudita y se vio favorecido cuando el Estado iraquí quedó desarticulado por las fuerzas de la OTAN (Estados Unidos y varias de las naciones europeas). La intervención armada de esta alianza, con el liderato norteamericano, fue contra el Irak de Saddam Hussein con el pretexto de que tenía armas de destrucción masiva; aunque luego se logró establecer un gobierno iraquí de sentido propicio para la OTAN, este gobierno no ha conseguido dominar el territorio y tal situación ha favorecido el fortalecimiento del Estado Islámico, el cual, a su vez, no responde a una u otra parte (ni a la OTAN ni a Rusia y sus aliados), pues lo que proclama es la creación de una nación árabe musulmana en Medio Oriente y partes de África.
No debe sorprender que Siria sea escenario de tal diversidad de intereses, porque su propia construcción como un Estado supuso desconocer derechos de pueblos que habían tenido desarrollo cultural en partes del territorio sirio y otros lugares de Medio Oriente. Durante mucho tiempo, casi a todo lo largo de la historia del hombre, esa región ha sido el lugar de contacto entre las culturas que alcanzaron importancia en oriente (India y China, principalmente) y las de occidente, desde Grecia y Roma, hasta la actualidad de un occidente donde sobresalen Alemania, Francia e Inglaterra, con la presencia poderosa de Estados Unidos desde la II Guerra Mundial. En la situación a que se ha llegado en nuestro tiempo, la reaparición del Estado de Israel en Palestina produjo un nuevo foco de tensión porque Israel debió librar guerras con los estados musulmanes desde su restablecimiento (en la II Guerra Mundial) y recela de cualquiera de ellos que alcance un grado importante de desarrollo: como lo fueron Irak y Libia y lo son todavía Irán y Siria. Israel es a su vez el principal aliado regional de Washington, en competencia con Saudí Arabia.
La presencia rusa en ese escenario se debe a que juzga peligrosa la expansión de Estados Unidos desde ese lugar que si bien se caracteriza como vinculado al mar Mediterráneo, también se comunica con el Pacífico y, además, Estados Unidos tiene como aliado a Turquía, aunque en los últimos meses el gobierno de Ankara recela de sus “amigos” occidentales desde que se intentó un levantamiento para instalar un régimen más abierto a occidente.
Este relato muy apretado de la actualidad de un Medio Oriente que está presionado por las fuerzas actualmente en conflicto, creo que permite ver la complejidad del problema y por qué puede haber “errores” que no son tales. Lo único estimulante ha sido que Estados Unidos y Rusia hayan podido convenir una tregua humanitaria en la larga guerra que padece Siria.
Atentamente
Jotavé

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