El fabricante de mentiras

Así se titulaba una canción del último período de Sui Generis, muy popular en los años setenta. Ahora ese título recobra vigencia aunque no por razones artísticas sino políticas y mediáticas.
En el acto realizado días atrás en Mar del Plata encabezado por Mauricio Macri y María Eugenia Vidal tuvieron lugar escenas de repudio al presidente. La televisión registró parte de los incidentes y las imágenes fueron utilizadas por el mayor grupo mediático del país para afirmar que el jefe de gobierno había sido agredido físicamente a pedradas. De inmediato otros medios multiplicaron la falacia sin chequear los datos.
Ninguna de las imágenes permitía ver pedradas, además el jefe del operativo policial en declaraciones a la prensa negó esa modalidad de agresión. Todavía más: el fiscal que investiga los disturbios afirmó: “no estamos en condiciones de determinar en qué consistieron las agresiones”; pero así y todo el título de la información del gigante mediático fue: “el fiscal dijo que se observa una agresión con armas”. Las acusaciones se dirigieron a la organización de derechos humanos Hijos y a sectores del kirchnerismo que inmediatamente las desmintieron aunque sus respuestas aclaratorias no fueron publicadas en los medios del grupo.
Cuando se estaba desmoronando semejante patraña mediática, lanzaron otra falacia titulando: “investigan si una ‘mujer de rojo’ que estuvo en un acto de Cristina coordinó las acciones a Macri en Mar del Plata”, con exhibición de fotografías muy poco legibles que favorecían la operación. La desmentida también llegó de inmediato, la mujer en cuestión era de la Villa 31 y nunca estuvo en Mar del Plata (ni siquiera conoce esa ciudad). De nuevo el gigante de las comunicaciones ignoró la aclaración y ésta no apareció en ninguno de sus muchos satélites. A continuación redoblaron su apuesta persecutoria y lanzaron, en sintonía con la ministra de Seguridad, versiones tendenciosas acusando a “sectores kirchneristas” de un maquiavélico plan destinado a boicotear los actos del gobierno nacional. Por supuesto, no se presentó ningún dato, ninguna evidencia para respaldar una imputación de tanta gravedad.
La sucesión de mentiras y la manipulación de la información están llegando extremos abrumadores. A ocho meses de la derrota electoral del kirchnerismo el mayor emporio mediático no cede en su caza de brujas, en su furiosa campaña para demonizar -todavía más si es posible- al ya castigado kirchnerismo. Su formidable poder de fuego continúa al servicio del “periodismo de guerra” contra la ex presidenta y sus aliados, tal la definición de una de las estrellas del grupo. Hasta el año pasado le sirvió para erosionar al gobierno anterior y empujarlo a la derrota electoral. Ahora le sirve para respaldar al actual y defenderlo de cualquier atisbo de crítica o cuestionamiento. Toda protesta contra el presidente -como ésta de Mar del Plata- puede ser demonizada y distorsionada con mentiras para atacar a sus responsables. El gobierno que destrozó por decreto la antimonopólica Ley de Medios Audiovisuales bien merece el entierro de los manuales de periodismo.

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