El gobierno de Macri, o parte de él, está jugando con fuego

LA SEMANA POLÍTICA

Emilio Marín – Esta semana es clave por varios asuntos, como la conflictividad laboral de gremios afectados por despidos y bajos salarios. Lo más candente es que sobrevuela la posibilidad de que ordenen la detención de CFK.
Cuando la ex presidenta fue citada a declarar para el 7 de marzo en la causa “Los Sauces” -una suerte de Hotesur II- se pensó que era una más de las tantas que había debido cumplimentar en este período de persecución judicial.
Tan es así que aquella tuiteó, por esos días, que era mejor que los trabajadores no fueran a Comodoro Py a darle aliento sino que se mostraran junto a los gremios, para que el gobierno tuviera una prueba más de la protesta social y el inconformismo.
Algo parece haber empeorado en lo relativo a las posibilidades de que CFK pudiera sufrir detención preventiva en la causa mencionada. Ella prendió la luz de alarma al presentar ante el juzgado de Claudio Bonadío un pedido de eximición de prisión para su hija Florencia, quien debe declarar mañana igual que Máximo. Quizás porque este último es diputado nacional por el FPV-PJ y tiene fueros o por otros motivos, lo cierto es que la madre presentó la solicitud de eximición sólo por la hija. Allí afirmó que existía el riesgo cierto de que Florencia pudiera quedar detenida, de allí su planteo, que fue bien acogido por el fiscal Carlos Rívolo e incluso posteriormente por el magistrado tantas veces recusado sin éxito.
Como para subrayar la falta de pruebas en contra de la familia K y en particular lo antojadizo de la acusación contra su hija, la ex presidente hizo constar que cuando se constituyó la supuesta “asociación ilícita”, 2003, ella tenía 12 años y que cuando se formó la sociedad cuestionada, 16.
Aunque el abogado que acompañaba el pedido de Cristina era Carlos Beraldi, fue su otro letrado, Gregorio Dalbón, quien en Twitter festejó el fallo favorable. “Vencimos al pistolero”, disparó, en obvia referencia al portador de la pistola Glock, un mote bien puesto por Horacio Verbitsky.
Que Florencia Kirchner no vaya a ser detenida mañana no quiere decir que no lo pueda ser más adelante, ni que su madre, que declarará el martes, no pueda sufrir esa provocación. En un polémico cruce de tuits, hace algunas semanas, Luis D’Elía llamó a que en tal caso los kirchneristas ganaran la calle con fuerza y despelote, y puso a Dalbón el mote de “pelotudo” por decir que, si había detención, quedaban recursos jurídicos. El letrado no descartaba del todo esa hipótesis tan negativa y difería en la manera de enfrentarla.

¿Presa o no?
Hay que ser muy ingenuo para suponer que una decisión de tamaña gravedad política e institucional como dejar detenida a Cristina la vaya a tomar en soledad Bonadío, desde ya muy propenso y casi determinado a firmarla con rapidez y gozo.
La absoluta división de poderes no existe y menos en casos tan complicados. Fiscales como Alberto Nisman consultaban los pasos a seguir con el jefe real de la SIDE, las embajadas de Estados Unidos e Israel y sus servicios secretos, antes de avanzar en la denuncia contra Irán, y luego contra la ex presidente y otros funcionarios.
Con Bonadío será algo parecido. Se tendrá en cuenta la necesidad del poder político de turno y no tanto el humor momentáneo de la Rosada. Si fuera por el gobierno, la mayoría bajaría el pulgar para que la ex presidenta termine en un calabozo, VIP, pero calabozo al fin.
Como se trata de un expediente armado de un potente significado político e institucional, cabe suponer que el gobierno tendrá una intervención decisiva en la suerte judicial de su gran antagonista. ¿Actuará como pensante o en forma pasional?
Pueden existir en el oficialismo diferencias de interpretación, no precisamente del Código Penal, sino de las conveniencias electorales. Saben que, sin tener la imagen positiva de su mejor momento de 2011, la ex presidenta mantiene un buen caudal de adhesiones. En la provincia de Buenos Aires, si fuera candidata a senadora nacional en octubre, hay sondeos que le adjudican más de un 30 por ciento de intención de voto. Es un capital muy valioso en tiempos de vacas flacas, sobre todo cuando la imagen positiva de Mauricio Macri cayó 8 puntos desde octubre del año pasado y otro tanto, aunque en menor proporción, le sucede a María E. Vidal.
El peronismo bonaerense, como el del resto del país, sigue siendo un rompecabezas que no tiene un futuro preciso, electoralmente hablando. La misma Cristina no ha dicho si piensa ser candidata ni por dónde, si por Buenos Aires o Santa Cruz, ni con qué boleta. Cabe suponer que sí lo será, no sólo porque es un animal político, que no piensa en el retiro ni en cuidar nietos, sino también porque es un animal político acorralado y se siente en riesgo, como se desprende de la presentación por su hija.
El macrismo puede oscilar entre dos posiciones contrapuestas, que no serían algo extraño vistas las diferencias que se exhiben en su interior, sobre todo en este último tiempo. Ha recibido más críticas y protestas, que esta semana se verán con los conflictos docentes y de otros gremios.
Una postura oficialista puede ser: CFK es nuestra enemiga más peligrosa y debemos hacer lo necesario, sin dejar huellas digitales en Comodoro Py, para que vaya presa y no pueda ser candidata o quede muy desprestigiada. Otra posición, más política, puede plantear que no conviene inducir a su prisión porque puede victimizarla ante la sociedad, provocar más protestas y no solamente de D’Elía y La Cámpora; generar pronunciamientos adversos dentro y fuera del país -superando con creces los de la detención arbitraria de Milagro Sala- y finalmente, podría inducir a que ese gran rompecabezas peronista termine uniendo sus piezas en un final no deseado para el PRO-Cambiemos.
El cronista, que no tiene la bola de cristal, no sabe cuál de las posturas terminará prevaleciendo. Tampoco si tal resultado se dará este martes o puede haber más capítulos de esta serie, con una inevitable y fuerte polarización política. También en esto faltó a la verdad el presidente en su mensaje del 1 de marzo al repetir el latiguillo de “unir a los argentinos”. Mao Tsé tung sostenía que “uno se divide en dos” y eso es aplicable a la situación argentina.

6,7,8,13 y 24.
No son cábalas ni números para la quiniela. Tampoco los puntos de la tabla de posiciones de los equipos que este fin de semana no pudieron recomenzar el torneo porque los desaguisados de la rescisión del contrato del gobierno con la AFA por el “Fútbol para Todos” demoró en girar fondos que quedaron inmovilizados por denuncia de Graciela Ocaña y fallo de la jueza Servini de Cubría.
No, son las fechas de marzo en que están previstas movilizaciones sindicales y sociales. A saber: el 6 de marzo, marcha docente en el inicio del paro decretado por Ctera ante una paritaria que no fue; el 7, movilización al poco conocido Ministerio de la Producción de gremios muy afectados por el desempleo, suspensiones y bajos salarios; el 8, paro nacional e internacional por el día de la Mujer, que levanta reivindicaciones laborales muy sentidas por las mujeres y otras banderas de protesta por su discriminación; el 13, manifestación de los llamados piqueteros pero que suman a organizaciones sociales y cooperativas que demandan la implementación de la ley de emergencia social por el contexto de mayor pobreza; y el 24, la habitual y gigantesca demostración de adhesión a los Derechos Humanos en el día de la Memoria, Verdad y Justicia.
La enumeración de ese “calendario” hace saltar a la vista que el gobierno está en la vereda de enfrente de todas esas actividades, desde la primera hasta la última, pasando por las agendadas del intervalo.
Para detenerse sólo en la protagonizada por los docentes, el ofrecimiento de una pauta salarial del 18,5 por ciento en cuatro cuotas, sin paritaria nacional y con Macri refiriéndose tan malamente al secretario de Suteba, Roberto Baradel, destratándolo en medio de amenazas de muerte recibidas por éste y su familia, todo eso condujo a que las clases no comenzarán como estaba previsto. Todo el año estará cruzado por conflictos, porque afortunadamente los maestros no son un gremio fácil de arrear ni tienen dirigentes estilo Momo Venegas u otros de sonoros discursos y traiciones alevosas.
Que Macri no tiene nada que ver con el día de la Memoria es fácilmente comprobable: nunca el PRO participó de una marcha del 24 de marzo, a 41 años del golpe. Y ya que se mencionan los Derechos Humanos cabe mencionar que en el Instituto de la Memoria, ex Esma, hubo en la semana un desembarco del ministro de Justicia, Germán Garavano, con todo su ministerio, ocupando oficinas que corresponden al secretario del área, Claudio Avruj, desplazando a funcionarios y secretarios de éste a lugares recónditos de ese predio. Esta, que puede ser una anécdota, suma un enfrentamiento más en la interna del PRO-Cambiemos, que ya habían recalentado Macri-Aguad con el Correo-gate y el affaire Arribas-Odebrecht, y las furiosas críticas de Elisa Carrió contra Durán Barba, Jorge Macri y Vidal.
Tantos conflictos laborales y sociales, grandes escándalos de corrupción y una flor de grieta al interior de su “mejor equipo de los últimos 50 años”, son factores que Macri debería tener en cuenta a la hora de las órdenes que vaya a bajar como sugerencia a míster Glock. Está jugando con fuego.

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