El gobierno nacional avanza con el cepo informativo

PANORAMA DEL PERIODISMO EN LA ARGENTINA MACRISTA

Desde el 10 de diciembre pasado, la situación de algunos medios periodísticos es muy preocupante. Levantamientos de programas y despidos de periodistas en diarios, radios y canales, atentan contra la pluralidad de voces y opiniones.
IRINA SANTESTEBAN
En enero se levantó el programa del periodista Víctor Hugo Morales, quien se quedó sin su espacio en radio Continental, luego de una relación de treinta años conduciendo programas políticos y deportivos. También fue cancelado, bajo la figura de “no renovación de contrato”, su programa “Bajada de Línea” en Canal 9.
Luego siguieron los programas “6,7, 8” de la televisión pública, Televisión Registrada-TVR y Duro de Domar, estos últimos también en Canal 9. Su pecado: haber practicado el “periodismo militante”, tal como calificaban las principales espadas del grupo Clarín y del diario La Nación, Beatriz Sarlo incluida, a quienes defendían las políticas de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Conmigo no y con Macri tampoco.
El caso de Sarlo, destacada intelectual con paso por el maoísmo (allá por los años 60 y 70), es bastante elocuente para demostrar el “cambio” que hubo entre el discurso de la campaña electoral y la realidad actual, con Macri en el gobierno.
Desde aquel “Conmigo no” que le espetó al panelista de “6, 7, 8”, Orlando Barone, hasta hoy, Sarlo pasó de ser una ácida crítica del kirchnerismo, a mostrarse “sorprendida” por las políticas desplegadas por el gobierno de Cambiemos. Mientras el blanco fue Cristina Kirchner y su gobierno, ella ocupó un lugar de culto como intelectual, y era convocada para participar en los principales programas del grupo Clarín, además de sus columnas en La Nación. Ahora, que se muestra crítica del macrismo, ya no suele ocupar aquel lugar de estrella que le dispensaba el periodismo hoy dominante.
Pero no debería quejarse, Sarlo jugó decididamente a favor del triunfo de Mauricio Macri, y debería saber, porque es una mujer inteligente y culta, cómo actúan los gobiernos políticamente de derecha y económicamente neoliberales.

Ya no hay más tiempo.
Otra de las voces que dejaron de oírse, fue el diario Tiempo Argentino, de los empresarios Matías Garfunkel y Sergio Spolski. Su cierre era previsible, casi una “muerte anunciada”, ya que era el medio que más pauta publicitaria recibía del gobierno de CFK, por lo que con la asunción del gobierno del PRO, tenía sus días contados.
La metodología para producir el cierre del diario es conocida: en el mes de diciembre los trabajadores de Tiempo Argentino dejaron de percibir sus sueldos, mientras que los empresarios Szpolski y Garfunkel se borraron. Hubo un supuesto comprador, Mariano Martínez, pero la venta fue anulada porque éste denunció que le estaban “escondiendo deudas” de la empresa.
Tras meses de aguantar una situación insostenible, y habiendo realizado algunas experiencias con una edición más limitada del diario, los trabajadores decidieron conformar una cooperativa de trabajo, y seguir publicando el diario.
Cuentan para ello con la solidaridad del gremio de canillitas, dirigido por Omar Plaini, con lectores que quieren seguir leyendo el diario y con una necesidad muy grande de trabajo, que lleva a los propios trabajadores a salir a vender la edición. Así, el 24 de marzo lograron vender 35.000 ejemplares, y hoy apuntan a la suscripción entre los lectores
La cooperativa se llamará “Por más Tiempo”, jugando con el nombre pero a la vez evitando futuros inconvenientes legales.
En un reportaje brindado a la Radio FM Sur, de Córdoba, la periodista Gimena Fuertes, denunció la “borratina” de los empresarios que los dejaron a la deriva, pero a la vez expresó la determinación de continuar trabajando para sostener una voz diferente en medio de un “cepo informativo” muy difícil de horadar.
“La Justicia no los encuentra, el Poder Ejecutivo no los busca, pero Clarín y Perfil los buscan, los encuentran y les hacen entrevistas” dice con ironía. “Nosotros no supimos nunca más nada de ellos desde que desaparecieron en diciembre y no se presentan ante ninguna instancia legal: ni Ministerio de Trabajo, ni Justicia, ni siquiera ante la Secretaria de Medios del Estado nacional”.
Anunció que van a seguir con las ediciones digitales y la página web, y con algunas ediciones impresas, aún cuando no están cobrando sus salarios.
Con la ayuda del sindicato de canillitas, intentarán tener una distribución formal y comercial, pero enfatizarán en las suscripciones.

Despidos en “La Mañana”.
Otro diario con problemas en esta etapa es La Mañana de Córdoba, que a fines de marzo mandó 10 telegramas de despido, del total de 61 empleados que tiene ese medio.
La resistencia de los trabajadores junto con el sindicato Cispren, logró que el Ministerio de Trabajo provincial resolviera la nulidad de esos despidos y decretara la conciliación obligatoria.
LM es un diario fundado en 1997 por Julio Ramos, el fallecido dueño de Ambito Financiero, y luego de pasar por las manos de Ricardo Jaime, el ex funcionario kirchnerista hoy detenido, terminó recalando en la empresa Medios del Interior SA (MISA). Su dueño es el empresario Gerardo Varetto, con fuertes vínculos con Eduardo Accastello, ex intendente de Villa María, y ex candidato a gobernador por Córdoba Podemos, la lista kirchnerista que se presentó en las pasadas elecciones provinciales, cosechando un 17% de los votos.
Eduardo Accastello está en una situación judicial delicada, luego de que se denunciara que tenía 290.000 dólares depositados en una financiera que está siendo investigada por el fiscal federal Enrique Senestrari, por maniobras ilegales conocidas como “mesa de dinero”.

Denuncian vaciamiento.
El delegado gremial del diario, Leandro Ciricco, en declaraciones a Clarín (28/3), expresó que “los dueños vaciaron la empresa. En Villa María estuvieron ligados a la obra pública y después se reconvirtieron en empresarios de medios. El dueño, Gerardo Varetto mantiene una estrecha relación con el ex intendente Accastello y con el actual Martín Gill. A principios de mes, la empresa había presentado una propuesta ante el Ministerio de Trabajo, que consistía en no cerrar la empresa pero reducir a la mitad los puestos de trabajo: y un recorte salarial del 30%. Esta propuesta fue rechazada por el Ministerio, ya que consideró que las causas económicas que adujo la patronal, no eran válidas”.
El Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba es el sindicato que agrupa a los trabajadores de prensa y que en un comunicado dado a conocer en medio de este conflicto, ha expresado: “La impunidad patronal no tiene límites y los que siguen pagando los platos rotos son los trabajadores de prensa con la pérdida de fuentes laborales, como ocurrió con la quiebra de LV2 cuyos responsables serían los mismos que han llevado a La Mañana al borde del abismo, o más acá en el tiempo con el cierre de El Argentino-edición Córdoba, del Grupo 23 (Spolsky-Garfunkel), con 12 compañeros en la calle y una miserable indemnización. En este contexto, la lucha para impedir el vaciamiento y el cierre de otro medio de comunicación en Córdoba es la bandera que tienen los trabajadores para torcerle el brazo a empresarios inescrupulosos a quienes que solo les importa hacer sus negocios sin reparar en el terrible daño que causen, en este caso, a 60 familias”.

“Somos laburantes”.
La campaña contra los despidos en el diario La Mañana ha sido intensa en Córdoba. Planteles futbolísticos como el de Instituto y Belgrano, se sacaron fotos expresando su solidaridad con los trabajadores. La movilización también fue importante para visibilizar el conflicto, y lograr el pronunciamiento del Ministerio de Trabajo.
El fin de semana se realizó un campeonato de fútbol entre diferentes equipos conformados por periodistas de otros medios, convocados por el Cispren.
Mariana Romito es una de trabajadores de La Mañana que recibió el telegrama de despido, pero lejos de bajar los brazos ha estado resistiendo esa injusta medida. Ella ha denunciado que la verdadera intención de los dueños es vender el diario, pero con un plantel reducido a la mitad, por eso comenzaron con los despidos, que serían 30 si prospera la intención de la empresa.
Aunque la situación sigue siendo muy difícil para los periodistas y demás empleados de La Mañana, Mariana rescata que en medio de esta pelea “muchos trabajadores se descubrieron como tales y no como plumas selectas”, y expresó que esto les ha servido para reconocer la lucha colectiva como “una herramienta poderosa y eso está buenísimo”.

Reclamos en Clarín.
El miércoles 30 se realizó una asamblea de los trabajadores de AGEA (propietaria del diario Clarín) por reclamos salariales y gremiales, que incluyó un “ruidazo” al interior del diario.
Los trabajadores piden un bono por única vez de 6.000 pesos, en compensación por el salto inflacionario y un aumento del 20% a cuenta de la paritaria 2016, dado que el acuerdo vigente paritario venció el 31 de marzo. Reclaman también que la empresa cumpla su promesa de aumentar a los empleados que reciben sueldos muy bajos y medios, efectivizaciones y recategorizaciones.
Para justificar estos pedidos, los trabajadores de Clarín dicen que la realidad salarial que ellos sufren no se condice con el informe del resultado financiero de 2015 del Grupo Clarín, donde se constata el excelente desempeño del Grupo en general y de AGEA en particular, no sólo por el crecimiento de su facturación, sino en ventas y margen de mercado.
Claro que en estas medidas no participan los periodistas “estrellas” del grupo. Esos que coreaban “queremos preguntar” frente al supuesto “autoritarismo” del gobierno kirchnerista. Que denunciaban que en Argentina no había “libertad de expresión”, pero se callan cuando dejan sin trabajo a periodistas comprometidos.
Esos mismos que antes cubrían cacerolazos con algunos centenares de furiosos manifestantes en los barrios paquetes de Buenos Aires, pero no dedicaron ni un segundo de cámara a una movilización enorme como la que tuvo lugar el 24 de marzo, a 40 años del golpe de Estado, que reunió a centenares de miles de personas.