El hostigamiento contra Milagro Sala

JUJUY, EL FEUDO MEDIEVAL SE RESISTE

Tali Goldman – La burocracia judicial sigue demorando el otorgamiento de la prisión domiciliaria. Milagro Sala no irá a su casa sino a una edificación saqueada y en ruinas.
¿Cuándo sale del Penal de Alto Comedero Milagro Sala? Pareciera que después de la pregunta por la condición humana o la existencia de Dios, éste es quizás el interrogante más difícil de responder por estos días. Y la ironía no es causal, porque Jujuy se convirtió en Macondo, aquella ciudad creada por el magistral Gabriel García Márquez donde lo más irreal y extraño se transformaba en algo común y cotidiano. Jujuy es realismo mágico porque lo más insólito en materia judicial-político-mediático se volvió moneda corriente.
El dato que lo grafica es que cuando hace tres semanas la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió la cautelar en la que instaba al Estado argentino a sacar a la dirigente social del penal porque peligraba su integridad física, los abogados y la vocera de Sala que viven en Jujuy fueron cautos en sus festejos.
Si bien estaban convencidos de que la resolución indefectiblemente se tenía que cumplir, trataban de conjeturar de qué manera iban a lograr, al menos, dilatar el asunto. Se imaginaron todo tipo de cosas, hicieron cálculos, cotejaron fechas, debatieron de qué manera podía llegar a ser un eventual traslado, cómo sería el régimen de visitas, repasaban momentos, charlas en los juzgados, comentarios por lo bajo, las caras de los jueces, sus miradas, sus humores, sus horarios de llegada y salida del juzgado. Como en una película de detectives, se barajaron cientos de situaciones. Pero nunca nadie se imaginó lo que terminó sucediendo.

Una novela de terror.
El lunes siguiente a la resolución, el rumor de que le darían la prisión domiciliaria en 48 horas se instaló fuerte. Como faltaban dos semanas para las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) sonaba lógico que no quisieran retenerla mucho más, y menos darle una prisión domiciliaria a horas de la elección.
Primer error, o primer aprendizaje:nada de lo que sucede en Jujuy tiene lógica. Los abogados se pasearon por los juzgados de Gastón Mercau y Pablo Pullen Llermanos, los dos magistrados que tienen en sus manos la decisión, pero las 48 horas se volvieron 72, esas 72 en 96 y así se cumplió la primera semana de plazo. Y nada.
Milagro estaba más animada que de costumbre. Desde que su abogada Elizabeth Gómez Alcorta le había contado la novedad por teléfono, su humor cambió. Esa primera semana estaba contenta y ansiosa. A cada persona que la iba a visitar le decía que ya está, que faltaba poco, que era cuestión de días, de horas. Una compañera le trajo un jean nuevo para que se lo pusiera para cuando saliera y su marido había hecho una limpieza espiritual en su casa, la que habitan juntos desde hace muchos años.
La segunda semana ya tenía el condimento político insoslayable, sobre todo, el de Gerardo Morales, cuya única campaña incluso desde antes de asumir, fue pura y exclusivamente fustigando a Sala. La perversión fue tal que en esos días en plena campaña y delante del propio Mauricio Macri, quien pisó por algunas horas suelo jujeño, el gobernador se permitió calificar a los miembros de la CIDH como “burócratas”. Ahora queda claro cuál fue la intención del presidente en esa visita.

Nada es lógico en Jujuy.
El Juez Mercau -ex yerno de la actual presidenta del Superior Tribunal de Justicia de Jujuy designada por Morales- el viernes 11 de agosto, previo a las PASO, se dispuso a realizar una inspección en los dos domicilios que tiene Sala. Esto motivó a los abogados. Si hacía esa inspección era un buen indicio. Sin embargo, hubo algo que les sonó raro. Desde temprano, los letrados lo esperaron en la puerta de la casa que comparte su marido, en el barrio de Cuyaya, con las llaves en mano. Pero el juez no llegaba. Una vez que llegó, les informó que antes había estado en la casa del barrio La Ciénaga, la otra propiedad a nombre de Sala: una vivienda en las afueras de la ciudad, que lejos de ser una “mansión” como publicó en su twitter el gobernador, fue construida como un centro de rehabilitación de “adictos”.
Lo cierto es que esa fue una inspección a medias, porque Mercau no tenía las llaves para ingresar al domicilio. Es decir, vio la residencia por afuera. A todos les pareció raro. Pero aquel episodio se disipó cuando el propio juez mandó a la Gendarmería a que inspeccionara la casa de Cuyaya, la que compartía con su marido. Todo parecía indicar que la domiciliaria era inminente. Segundo error, o segundo aprendizaje: ninguna evidencia lógica determina que algo sea inminente en Jujuy.

El colmo.
Una vez sucedidas las PASO el run run sobre la domiciliaria volvió a cobrar fuerza. Entre el lunes y el martes los abogados montaron guardias en las puertas de los juzgados. Los off the record indicaban que Mercau dictaría la domiciliaria en cuestión de horas y que el otro juez, Pullen Llermanos al que muchos califican como “el Bonadío de Milagro Sala”, un hombre que está decidido a hacer hasta lo imposible por perseguirla, actuaría en conformidad con su par.
Sin embargo, el miércoles 16 de agosto a primera hora, comenzó un nuevo episodio de la saga. La decisión de otorgarle la prisión domiciliaria en el inmueble del Dique de la Ciénaga, que se encuentra destruido -uno podría imaginarse por las manos de quién- dejó a todo el mundo en un estado de desconcierto absoluto. El jueves 17, Pullen Llermanos, que debía avalar la decisión de Mercau, examinó la casa, determinó que estaba apta para que Sala cumpliera la prisión domiciliaria pero aclaró que la decisión aún no había sido tomada: “La recomendación de la CIDH no tiene carácter obligatorio, por tanto el plazo tampoco debe ser cumplido, es un plazo ordenatorio. Lo voy a resolver a la brevedad pero en el plazo que me permitan las constancias del expediente”, dijo. De esta manera la excarcelación prevista para ese día se postergó una vez más.

Objetivo: destruirla.
El viernes 18 el juez Pullen Llermanos confirmó la decisión de Mercau y permitirá dentro de un plazo de quince días el traslado de Sala al inmueble del barrio La Ciénaga, o en un tiempo menor si la defensa logra acondicionar la casa. El juez aclaró que “no hace lugar a la figura de prisión domiciliaria” sino que mantiene la prisión preventiva pero “ordenando un mero cambio de lugar físico”. Además, dispuso que la vivienda tendrá monitoreo electrónico las 24 horas del día y que Gendarmería y la policía provincial estarán a cargo de la seguridad del lugar. Asimismo, la dirigente deberá usar una tobillera electrónica. La decisión fue informada a la prensa y al momento de la publicación de esta nota los abogados no había recibido la noticia formalmente.
¿Esa fue la maniobra que pergeñaron durante estas tres semanas? ¿Cuál es el límite? ¿Está dispuesto Mauricio Macri a dejar que dos jueces de primera instancia pongan a Argentina en la mira de los organismos internacionales de Derechos Humanos? ¿Será por eso que Macri decidió no ir a la Asamblea General de la ONU el próximo mes y envió a la vicepresidenta, en un hecho insólito? ¿A qué están jugando, a desintegrar física y psíquicamente a Milagro Sala, a ver cuánto más aguanta? ¿Cuándo sale Milagro?
Como vienen sosteniendo desde el primer día sus abogados, la libertad de Milagro Sala es pura y exclusivamente una decisión política. Entonces, ya saben a dónde hay que apuntar. (Nuestras Voces).