Inicio Opinion El maltrato a la ciencia

El maltrato a la ciencia

La indiferencia del gobierno nacional para con algunas de sus áreas lo lleva menudo a caer en situaciones de increíble torpeza. La última de ellas se dio en el campo de la ciencia, una actividad que nunca despertó el entusiasmo del macrismo. Lo ocurrido presenta tres aristas que hablan del escaso interés que hoy despierta el desarrollo científico nacional.
En primer lugar puede citarse la renuncia de una destacada científica oriunda de nuestra provincia, Dora Barrancos, a su cargo como directora del Conicet ante la injustificada demora en proceder a la designación de quien debería sucederla en el cargo y las políticas oficiales tan nocivas hacia el sector.
El segundo hecho corrió por cuenta del ministro del Interior quien, entrevistado en un programa periodístico radial con relación a las prioridades del gobierno, no vaciló en señalar y justificar la postergación de la ciencia, una actitud que ya venía haciéndose evidente en los brutales recortes presupuestarios destinados a los organismos de investigación y becas con consecuencias directas en la «fuga de cerebros» al extranjero.
Pero lo que por provocó mayor indignación social -por su gran divulgación mediática- fue la presentación de una científica del Conicet en un conocido programa de televisión con el propósito de utilizar el premio obtenido en el financiamiento de su proyecto de investigación ante la abrupta reducción de los fondos provenientes del gobierno. Se trata de una investigadora altamente calificada, bióloga molecular e integrante de un equipo que viene trabajando en la lucha contra el cáncer y vinculada con los centros científicos más prestigiosos del planeta.
La noticia se expandió por los medios de comunicación de todo el mundo afectando todavía más la declinante imagen del gobierno nacional. Para completar esta escena propia del grotesco, un diputado oficialista envió a la científica ganadora un telegrama de aliento y felicitación, cuando en realidad es corresponsable del grave deterioro de la ciencia nacional por la drástica reducción de recursos económicos.
Frente a semejante traspié el macrismo reaccionó como acostumbra: apelando al marketing político. Así gestionó una entrevista entre la investigadora y el presidente de la Nación. Lo conversado en la reunión no fue dado a conocer por las fuentes oficiales, siempre tan atentas a informar sobre la actividad presidencial. Quien lo comunicó a través de las redes sociales fue la propia científica, que a través de la exposición de media docena de puntos dejó en claro la situación y los reclamos de la comunidad científica. De los conceptos vertidos por el presidente durante la reunión hay uno que asombra: dijo no estar informado del severo ajuste impuesto por su gobierno al sector de ciencia y técnica; y todavía más: le encomendó a su interlocutora que «transmita sus necesidades a las autoridades».
La reunión no cumplió con el propósito de amortiguar el efecto negativo de las políticas oficiales hacia la ciencia, aunque dejó en claro la firmeza con que actuó la investigadora y que se trasluce en una de sus frases: «el Presidente habló de mejorar la comunicación con la comunidad científica. Le expliqué que nadie nos habla».