El mundo del norte da muestras de su crisis

Señor Director:
El mundo da señales que pueden leerse como anticipo de desajustes que confluyen en un punto de crisis en forma simultánea.
La voz mundo tiene muchas acepciones, entre ellas “totalidad de los humanos”. El hombre está en el mundo (el planeta), pero ha construido su “mundo en el mundo”. La suma de los hechos violentos está localizada en el hemisferio norte y pueden comunicar que es allí donde se desenvuelve una crisis preocupante y que es allí donde se debería encontrar una salida.
No se trata de hacer una prolija enumeración de tales señales. Si nos concentramos en los últimos días, tenemos los sucesos del domingo en Cataluña, de tanta magnitud que incluso pueden modificar la visión que se tiene desde afuera acerca de los pujos catalanes en favor de su separación de España, su Brexit, nombre éste que se da a la separación del Reino Unido de la Unión Europa, siendo que ésta es el más importante acontecimiento desde el fin de la II Guerra, aunque pueda pensarse que el primer lugar ha correspondido a la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, la ONU, si bien ha dado realizaciones valiosas, es evidente que depende mucho de la evolución de los intereses y hasta del humor de los miembros de su privilegiado consejo de seguridad, que agrupa a las potencias vencedoras en la II Guerra, con su poder de veto sobre resoluciones del resto de las naciones. Incluso ahora es de temer que la presidencia de Trump llegue al extremo de producir la separación (otro Brexit) de la primera potencia militar. Ya esa presidencia se ha desligado de los acuerdos de París sobre la destrucción del ambiente apto para la vida por acción humana, aprobados por el resto de las naciones.
El pasado lunes fue en la gran potencia norteña donde se ha repetido un suceso de inquietante frecuencia. El hecho de que un tirador solitario haya vuelto a disparar sobre una multitud, provocando casi sesenta muertes (según la estimación inicial) obliga a preguntarse si este tipo de desequilibrios da cuenta de una tensión colectiva que se traduce en el desajuste de conducta de los individuos. La masacre de Las Vegas se consumó desde un lugar escogido cuidadosamente sobre la multitud que participaba de un festival de música. Parece revelar que el autor quería dejar testimonio de su odio a la condición humana. Sucedió en un país que hace el culto de las armas, que tiene disposiciones que impiden restringir su venta a los interesados y que cuenta con una Asociación Nacional del Rifle que defiende a ultranza ese derecho. Es un país que está presente militarmente en todo el globo y que libra guerras interminables, como la que desató en Irak y luego en Libia y que continúa ahora con los sucesos de Siria, o como la que lleva décadas en Afganistán sin miras de acabar. Es un país que es el mayor fabricante de armas, las cuales vende provechosamente en todo lugar y muestra constantemente a su pueblo que todo es posible si se tiene el armamento adecuado y no se deja de utilizar… ¿Puede sorprender realmente que se produzcan desequilibrios profundos en algunos de sus habitantes, al extremo de no resistir el dinamismo de toda arma (que conduce a su uso, como dijera Lenin acerca de los arsenales, nunca inocentes) y provocan hechos que se pueden parangonar con las peores expresiones del terrorismo que viene estimulado por la desarticulación de Medio Oriente generador a su vez de gran parte de las penosas migraciones o éxodos de población, que no cesan aunque tantos migrantes pierden la vida antes de alcanzar la utópica seguridad que anhelan.
Hay quienes piensan que son señales de un “final del juego” y temen que puedan concluir con la vida en todas sus expresiones en el planeta. Si en cambio solo son señales de un final de época, quedaría por ver si los cambios ya se desarrollan aunque estén disimulados por el estruendo de unos hechos de mayor crueldad y violencia.
Atentamente:
Jotavé