El patio trasero patea el tablero

LA SEMANA PAMPEANA

I – La naturaleza y la política parecen haberse puesto de acuerdo para, por fin, dotar a nuestra provincia de las herramientas necesarias para poner sobre la mesa la discusión de su relegado papel en el aprovechamiento de los recursos hídricos y para actuar en cada foro nacional o internacional bregando por el fin de la sumisión pampeana a la estrategia económica de otras provincias.

II – Iniciado ya el segundo juicio ante la Corte Suprema, apoyada nuestra provincia por la Procuración de la Nación que consideró que hay motivos para el litigio y que el asunto no es, como pretende Mendoza “cosa juzgada”, y sobre todo, luego del contundente respaldo de las Naciones Unidas que consideró que el robo del río era una privación de derechos insostenible, la llegada de la creciente de caudales en la cuenca del Desaguadero vino a confirmar, por si hacía falta, la existencia de un sistema hídrico que conforman una unidad. Esa crecida desarmó por sí sola todos los argumentos esgrimidos por Mendoza para sostener la insostenible teoría sobre el carácter provincial del río Atuel (ya rebatida por la Corte pero mañosamente eludida por los cuyanos) y los argumentos similares de San Juan para negar que el Desaguadero-Salado es también un río pampeano cuyo caudal llega a La Pampa si no fuera por las obras que se hicieron aguas arriba. Ambos ingresan hoy al territorio pampeano y, en breve, descargarán a través del Curacó en el Colorado.

III – Esa inminente llegada de agua salobre del Curacó es resistida por Buenos Aires y por Río Negro, que no quieren que La Pampa deje de ser el vaciadero de la sal que ese curso trae (producto de las colas de riego cuyanas salinizadas). Ambas provincias tienen emprendimientos productivos que, sumados, superan las cien mil hectáreas que son posibles solo porque La Pampa se queda con esos caudales salobres en su territorio protegiendo así, con su sacrificio gratuito, los cultivos de Río Negro en la zona de Río Colorado y de Buenos Aires en el área de Corfo.

IV – Pero La Pampa pateó esta semana el tablero y avisó en Coirco que no frenará el agua que viene de la cuenca del Desaguadero y dejará que escurra por el Curacó. Que ya no será más el patio trasero de las provincias de aguas arriba y aguas abajo que por un lado se apropian de sus ríos y por el otro pretenden que siga siendo el patio trasero de una cuenca que la ignora y le roba el agua. La Pampa, que ya ha comenzado a ajustar cuentas con Mendoza por robarle un río, comienza ahora a ajustarlas con Buenos Aires y Río Negro que pretenden “jugar de afuera” un partido del que son protagonistas centrales en principio porque el tratado del Colorado tiene una cláusula que establece el trasvase de caudales del Río Negro al Colorado como contraparte del trasvase del Grande al Atuel.

V – Por suerte, en principio, el ministro de Recursos Hídricos de la Nación (un político que, como profesional, conoce bien la cuenca del Desaguadero y la del Colorado, a las que consideró, como investigador de la Universidad de Buenos Aires que hicieron el estudio luego de la crisis del Tapón de Alonso, como una sola cuenca) parece querer tomar el toro por las astas y convocar a una reunión ampliada de Coirco con las provincias de la cuenca del Desaguadero. Esa reunión, de confirmarse, será una oportunidad histórica de comprobar si las recientes expresiones de buena fe de Mendoza son realmente eso o solo nuevos recursos distractivos.

VI – Y mientras La Pampa quiere poner fin a sus sacrificios hídricos, tuvo lugar uno humano en sus campos. La muerte de un cazador pobre, padre de cuatro hijos, en una emboscada de policías en la oscuridad de la noche fue para los pampeanos una “crónica de una muerte anunciada”. Esa emboscada con tiros a la cabina fue la respuesta a una orden tan macabra como explícita que el propio ministro no tuvo empacho en vociferar públicamente meses atrás recomendando a los uniformados “tirar a la cabina” (y en la que, además, tuvo la desvergonzada osadía de mofarse de “los derechos humanos”). La suspensión de la sesión de la Cámara para no tratar su interpelación mostró la vergonzosa protección de la que goza. La misma que hace años lo salvaron, en la misma cámara y con la misma mayoría del PJ, de responder por la acusación de ser el autor de una golpiza a una mujer que debió ser internada. Semejante muestra de oportunismos y complicidades cuando hay una muerte en el medio, avergüenza a los pampeanos, ante el país y ante nosotros mismos. (LVS)