El periodismo, una profesión con riesgos

Miguel Rodríguez Villafañe* – El periodismo profesional implica la vocación de informar sobre la realidad con la clara conciencia de cumplir, éticamente, un servicio fundamental a la sociedad. En esta vocación debe cuidarse del cáncer de la profesión, que hace confundir a muchos, cuando el brindar la noticia deja de ser un acto de justicia informativa para todos y pasa a estar al servicio de la fama y el poder.
De la misma manera, hay que rescatar el periodismo de soñadores que buscan la verdad informando y tratan de evitar que los medios se conviertan en un ámbito, únicamente, de negocios. Ellos no permiten que la noticia se la considere una simple mercancía y que sólo se dé a conocer la que vende. Ellos, periodistas y medios, se ennoblecen cuando asumen integralmente su función de interés público
Ni hablar lo grave que significa un periodismo al servicio del poder y que se presta a transmitir noticias desde la nueva modalidad de la política de mentir descaradamente sin fundamentos. Actitud ésta denominada de manera edulcorada como la “post verdad”.

La Gazeta.
El 7 de junio se celebró el “Día del Periodista”, conmemorando el nacimiento, en 1810, del primer periódico patrio que se denominó “La Gazeta de Buenos Ares”. La Primera Junta había ordenado su fundación a Mariano Moreno. Cabe recordar que en la primera edición del diario se dijo, algo que no ha perdido vigencia y es una guía para un periodismo comprometido con valores esenciales de la democracia republicana: “El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos”.

Profesión riesgosa.
El periodismo profesional es una profesión de riesgo. La tarea de informar no siempre fue una tarea fácil y necesitó de una gran dosis de heroísmo. A su vez, la tensión en la tarea cotidiana con altas exigencias de velocidad para la obtención y preparación de la noticia, hace del ejercicio periodístico un trabajo de gran riesgo para la salud.
Los periodistas profesionales también han sido y son víctimas de persecuciones. Ellos fueron y son injuriados, calumniados, espiados y perseguidos. Además, han sufrido secuestros, lesiones, muerte, intimidaciones, amenazas, presiones y, en ocasiones, debieron optar por el exilio.
Las escuchas clandestinas y las cámaras ocultas cada día más se dirigen a no dejar nada de la vida de los periodistas sin auscultar. Es la antesala de aprietes realizados para condicionar la tarea y a veces, hasta la propia vida privada.
Hay que agregar el peligro que existe, hoy como nunca, cuando el periodismo investiga e informa sobre violaciones de derechos humanos, narcotráfico, trata de personas, corrupción gubernamental y otros delitos que agreden a la sociedad.

Condicionantes del periodismo.
También se ha precarizado la situación laboral de muchos periodistas profesionales, cada vez más inseguros en sus empleos estables o debiendo trabajar como free lance o bajo el eufemismo de “monotributistas”. Y todo con retribuciones no acordes con la relevancia del trabajo que cumplen.
A su vez, en algunos casos, pasan a ser el fusible que se hace saltar con facilidad, cuando su accionar informativo molesta a algunos intereses. Aparece entonces, en muchos casos, la autocensura como pauta de supervivencia.
En el mundo globalizado de las finanzas, del fundamentalismo autoritario de economía de mercado, los monopolios y oligopolios de la información han condicionado gravemente la tarea profesional y de las empresas periodísticas. Es una sutil tendencia a disciplinar políticamente a la prensa hacia un discurso único.
La lucha por el ejercicio de la libertad de información es una desafío de todos. Periodistas, medios de comunicación, instituciones democráticas y sociedad deben esforzarse por asegurar el desempeño de la profesión periodística, con independencia, dignidad y calidad humana y técnica.
*Abogado Constitucionalista.