El Presidente y la sexualidad de los adultos mayores

PUNTO DE VISTA

FELIX VERDUN
Con sus recientes y pretendidamente graciosas declaraciones relacionadas con la sexualidad de los ancianos el Presidente de la Nación ha dado una nueva muestra de su falta de sentido de la oportunidad para las declaraciones públicas. Podría aceptarse que sus últimas actuaciones al respecto -hablar despectivamente de los colectivos y los choripanes, llamar “aguantadero” a la administración pública- se hicieron como parte de la nueva estrategia confrontativa del gobierno, golpeado por múltiples manifestaciones; pero dedicar bromas y exageraciones en cuanto a la sexualidad de los adultos mayores fue, cuanto menos, inoportuno. Para peor el Presidente había comenzado su comentario frente a la prensa elogiando ciertos afanes de la ancianidad por aprender el manejo de las computadoras, pero a partir de ahí se le desbarrancó el discurso ya que dijo textualmente: “tuvimos algunos problemas, tuvimos que cancelar algunas cuentas porno porque batían récords de pornografía. Sí, en los abuelos. Tremendo, tremendo. Es verdad. Pasó en el Hogar San Martín” Y refirmó: “Estaban como locos”.
El tono burlón en boca de tan alta autoridad en referencia al exagerado -y supuesto- entusiasmo de los ancianos manifestó una falta de tacto que recordó los papelones de Naciones Unidas, con el canciller inglés Aquí, a la observación de dudoso gusto, se sumó la búsqueda de las risas cómplices de los presentes.
Claro que, una vez más, cosechó duras críticas, desde las que recordaron que no existe prohibición alguna de acceso a la pornografía hasta las que señalaron que la sexualidad de los adultos mayores no tiene por qué ser motivo de risa. Uno de los especialistas dijo con sutileza que: “cuando hablamos de la falta de educación sexual, hablamos de una realidad que nos afecta a todos, incluso al Presidente”. Para peor cometió la indiscreción de señalar el presunto lugar donde ocurrió el episodio, lo que bastó para que los periodistas acudieran a la fuente, que dio una versión alejada del relato presidencial, destacando de paso que “existe un prejuicio sobre la sexualidad en los adultos mayores”, y añadió: “Macri se ríe con los jubilados y el porno pero no sabe cuánto cobran los abuelos”.
En tanto el sexólogo Patricio Gómez Dileva sostuvo que “la necesidad de sexo en la madurez es un signo positivo de vitalidad”. “La verdad es que bloquearles el acceso a contenidos eróticos lo que está haciendo es reprimir”, agregó el profesional.