El rojo de la Coospu

Tremenda sorpresa se llevaron los nuevos directivos de la cooperativa de servicios públicos de 25 de Mayo cuando los auditores detectaron que la deuda de la entidad no ascendía a los ya muy elevados 55 millones de pesos como se informara en julio sino a un monto mucho mayor que supera los cien millones. En aquel mes, al momento de la asamblea, se decidió la renovación total de las autoridades de la Coospu y se debió analizar no solo el balance del último año sino otros anteriores cuyo tratamiento se adeudaba. En esa oportunidad los asociados se encontraron con un crecimiento desmesurado de la deuda además de otras irregularidades como informara oportunamente este diario, pero ahora la sorpresa -y el malestar- se ha incrementado notablemente al descubrirse que el rojo de la entidad es casi el doble al esperado.
Independientemente de las tramitaciones que ya comenzaron los nuevos consejeros ante el principal acreedor: la Administración Provincial de Energía, y ante el Ejecutivo provincial a fin de recibir una ayuda que les permita salir de tan difícil situación, resulta evidente que deberán dar intervención a la Justicia. Tan desmesurado aumento de la deuda despierta justificadas sospechas sobre la comisión de irregularidades en perjuicio de la Coospu. Si es cierto el dato que aportaron los actuales consejeros de que en 2012 la deuda total no llegaba a los dos millones de pesos, todo apunta a que hubo administración fraudulenta en el manejo de los recursos de la institución.
No es ésta la primera sorpresa de este tipo que recibe 25 de Mayo luego del paso del “bravismo” por el gobierno municipal. No debe olvidarse que su influencia también llegó a la cooperativa y que condujo a una suerte de “relaciones incestuosas” entre ambas instancias. Hoy se están viendo los resultados de aquella frustrante experiencia política que había comenzado con tantas expectativas.
Pero también estos hechos obran como un mensaje hacia el resto del movimiento cooperativo. No es ésta la primera vez que una entidad resulta seriamente dañada -en su patrimonio y su imagen- cuando la política partidaria mete la cola y los directivos comienzan a responder a intereses subalternos. El uso de las cooperativas para fines ajenos a sus objetivos de prestar servicios ha sabido provocar más de un dolor de cabeza. Aunque también es cierto que los anticuerpos para estas desviaciones está en el propio sistema cooperativo que presenta un modelo de funcionamiento democrático como ningún otro.

Pasión por espiar
La pretensión de poner cámaras de video y monitorear en tiempo real el interior de los locales nocturnos alarmó a los titulares de estos comercios y convocó incluso al titular de la Federación de Discotecas de nuestro país. Es que en esa entidad, como lo reconocieron, nunca se encontraron con una avanzada igual en todo el territorio nacional, lo cual no habla muy bien del equilibrio que deberían mostrar las autoridades competentes en nuestro medio.
La confusión entre el espacio público y el privado es lo que ha llevado a las autoridades responsables de la seguridad de la provincia y la municipalidad a pasar este papelón. El directivo visitante mencionó la similitud de estos casos con lo que sucede en los bancos cuyas exigencias en la materia son mucho más estrictas que en los lugares de diversión y en donde no existe un monitoreo externo en tiempo real sino únicamente interno.
Una cosa es colocar cámaras de seguridad en un lugar público y otra muy distinta en uno privado. Las formas de actuar en uno y otro caso son, obviamente, también distintas. Pero pareciera que estamos en presencia de una desbordada pasión por hurgar en la vida privada de los santarroseños y conocer lo que hacen en sus horas de ocio hasta en un boliche nocturno. De seguir con esta tendencia y no ponerle coto, no faltará quien proponga hacer lo mismo en los hoteles alojamiento.
El control de la seguridad pública nunca puede entrar en colisión con el respeto por la vida privada de las personas. Desconocer esta norma elemental es retroceder a la Edad Media aunque se utilice tecnología de última generación.