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El sexto paro general contra Macri

A 50 AÑOS DEL CORDOBAZO

En una fecha histórica para el movimiento obrero argentino, hoy se lleva adelante una huelga general. En Córdoba habrá un acto conmemorando el aniversario del Cordobazo.
IRINA SANTESTEBAN
Aunque han pasado 50 años de aquella gesta popular, hay puntos en común con la realidad actual. Aunque no gobierna una dictadura como la del general Juan Carlos Onganía, el plan económico neoliberal que aplicaba su ministro Krieger Vasena era muy parecido al de Cambiemos.
La división de las centrales obreras también existía hace medio siglo, con la CGT «legalista» y la CGT de los Argentinos (combativa). En Córdoba, estas corrientes se expresaban con Elpidio Torres (Smata, peronista ortodoxo) y Agustín Tosco (de izquierda, en la CGT A). Hoy la división no es tan nítida y los sectores combativos se mezclan con otros que no lo son tanto, pero los programas que levantaban aquellas grandes movilizaciones obreras tienen una actualidad notable.

Sábado inglés.
La chispa que encendió la pradera de aquel 29 de mayo de 1969 fue un ajuste en los convenios laborales de un importante sector industrial, mediante la imposición del «sábado inglés» y las «quitas zonales». Las dos CGT convocaron a un paro nacional para el 30 de mayo en contra de esas medidas y para repudiar los asesinatos de los estudiantes Juan José Cabral (Corrientes) y Luis Norberto Blanco (Rosario).
En Córdoba, Tosco y Torres, más el dirigente de la UTA Atilio López, convocaron a un paro de 36 horas desde el mediodía del 29. Los obreros de IKA Renault salieron a las calles y se dirigieron hacia el centro de la ciudad, adonde iban convergiendo columnas obreras de otras fábricas. También se sumaban los estudiantes, y todo estalló cuando la policía asesina al joven obrero Máximo Mena, provocando la indignación popular, y miles de cordobeses más salieron a la calle.
El gobierno nacional se vio obligado a recurrir al Ejército (el III Cuerpo) para sofocar esa rebelión que pasaría a la historia con el nombre de Cordobazo.

Programas obreros.
El protagonista de esa rebelión fue la clase obrera industrial, más sectores de servicios (estatales, bancarios, judiciales, etc.) y estudiantes, a los que luego se sumó una buena parte de la población urbana. Fue un salto muy importante en la conciencia del pueblo, por cambios revolucionarios, no sólo por conquistas laborales.
Aunque en su inicio la huelga comienza en rechazo a la supresión de conquistas de los convenios colectivos de trabajo, la pelea era mucho más profunda. Así lo expresaron programas obreros precedentes: La Falda (1957), Huerta Grande (1962) y el del 1º de Mayo de 1968 (CGT de los Argentinos). Y en mayor medida, en el programa posterior de los sindicatos por empresa Sitrac (Fiat Concord) y Sitram (Materfer), autodenominados clasistas.
Consignas como control estatal del comercio exterior, liquidación de los monopolios de importación y exportación, nacionalización de la energía y de los frigoríficos, expropiación de los latifundios, control popular de precios, nacionalización del sistema bancario, desconocimiento de los compromisos financieros contraídos a espaldas del pueblo, expulsión de los monopolios, etc., aparecen hoy como utopías, pero si analizamos con detenimiento la historia de estos 50 años, y la realidad actual, salta a la vista que son más las semejanzas que las diferencias.

Paro dominguero.
En cambio, sí se ven enormes diferencias entre 1969 y la actualidad, en relación a las conducciones sindicales, pues dirigentes de la talla de Tosco no abundan en estos días.
La CGT nacional, con Héctor Daer (sanidad) y Carlos Acuña (estaciones de servicio), mantuvo un imperdonable silencio durante meses, a pesar de los despidos, la inflación que corroe los magros ingresos de los trabajadores y los sectores más vulnerables, el aumento de la pobreza, la situación desesperante de los jubilados, etc.
Se negaron a llamar a un paro el 30 de abril, cuando fue convocado por el moyanismo (Frente Sindical para el Modelo Nacional), las CTAs y movimientos sociales. Y ya sin excusas, convocaron a un paro para el día de hoy, pero sin movilizar, haciendo gala de extrema tibieza en los reclamos.

Cordoba se mueve.
En Córdoba, también existe la división entre CGT Regional Córdoba (oficialista, responde al peronismo que gobierna la provincia hace 20 años) y la CGT Rodríguez Peña (de sectores ligados al moyanismo y kirchneristas), además de 3 CTAs. Con la ausencia de la primera, las demás centrales, más movimientos sociales, agrupaciones de jubilados, delegados sindicales, comenzaron a reunirse conformando una Multisectorial para la conmemoración del Cordobazo, desde donde salió la exigencia de convocatoria a un paro nacional.
Hoy habrá en Córdoba una movilización y acto donde se espera la presencia de Pablo y Hugo Moyano, Hugo Yasky (CTA), Roby Baradel (Suteba). Habrá también un Encuentro Nacional de Juventudes, con la intención de organizar a los jóvenes y sumarlos al paro general, en una reedición de aquella unidad obrero-estudiantil, que fue la protagonista del Cordobazo.

Rebelde y conservadora.
Aunque las consignas que hoy levantan estos sectores no alcanzan el nivel de aquellos programas históricos del movimiento obrero, para una Córdoba que hace 4 años votó masivamente al neoliberal Cambiemos, es un gran avance.
Hace dos semanas, el gobernador Juan Schiaretti renovó su mandato por amplia mayoría, venciendo a Cambiemos, gobierno del que fue un gran aliado durante estos 3 años y medio, al apoyar y votar en el Congreso el ajuste y el endeudamiento de Mauricio Macri.
Ayer a la mañana, un grupo de trabajadores y trabajadoras del transporte despedidos, ocupaban pacíficamente la sede gremial de UTA, el sindicato de Atilio López, reclamando su reincorporación y repudiando la actitud de la dirigencia sindical, cómplice de las empresas y la Municipalidad.
¿Serán chispas de aquellos fuegos del 69? Ojalá.