El triste récord de Santa Rosa

Santa Rosa estuvo en boca de todos al conocerse que es la ciudad que encabeza el ránking del desempleo en todo el país con el 13,2 por ciento. Ese triste mérito no hace más que confirmar el abrupto empeoramiento de las condiciones económicas que triplicaron en los primeros nueve meses del año la masa de desocupados. El resto del país no está mucho mejor pues en casi todas partes subió este índice con relación a un año atrás, aunque en forma menos marcada que en la capital pampeana. La comparación con el mismo trimestre del año pasado dio para el promedio general un 0,7 por ciento de aumento.
Con respecto al conglomerado Santa Rosa-Toay que es el que mide el Indec resulta evidente la gran influencia que aportó el cierre definitivo de la planta industrial de Calzar, tal como lo admitieron fuentes oficiales, que explica por sí solo la mayor parte del incremento -2,1 por ciento- solo en los últimos trimestres medidos. Pero además de esa verdadera catástrofe laboral que sufrió el Parque Industrial santarroseño no pueden ignorarse otros aportes significativos. La actividad comercial -la fuente más importante de empleo privado en la provincia- está derramando desocupados desde hace tiempo y este año ese proceso se aceleró.
La obra pública es otro factor de relevancia, y en este rubro la estrepitosa caída de los planes de viviendas que hasta la llegada del macrismo se sostenían con aportes nacionales dejó sin sustento laboral a miles de pampeanos. El Estado provincial intenta revertir este proceso con recursos propios pero es indudable que su capacidad financiera es muy inferior a la de Nación, por lo cual el número de unidades en construcción también lo es. Con el gobierno anterior se edificaban más mil viviendas por año con aportes nacionales, una cifra imposible de alcanzar con el presupuesto provincial.
Una medida de las dificultades la dio la reciente decisión del Ejecutivo pampeano de suspender por un año el pago de capital de los créditos otorgados a emprendedores para aliviar su situación financiera. La decisión procura paliar el desmesurado incremento de la tasa de interés y sostener esas fuentes laborales en momentos en que el Estado ya no puede, como antaño, reemplazar a la actividad privada en la generación de empleo.
El severo ajuste que impone el Fondo Monetario Internacional está destrozando la economía real del país. No hay dato estadístico que no refleje la decadencia. Las ventas se derrumban en todos los rubros, la inflación no cede como quedó demostrado con el 3,2 por ciento que clavó en diciembre. Y para peor el incremento todavía mayor de la canasta alimentaria -4 por ciento- volvió a mostrar que los sectores humildes son los más perjudicados por la estampida de los precios.
Un dato que proviene del ámbito local da una idea del deterioro constante que viene padeciendo la economía de los pampeanos. La Cooperativa Popular de Electricidad alertó por la baja en el consumo de energía que, en los domicilios particulares, lleva nueve meses de descenso continuo. Pero esa caída es aún mayor en el comercio con 26 meses ininterrumpidos de descenso y una merma en el consumo de, nada menos, el 42 por ciento.