viernes, 20 septiembre 2019
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El último discurso

Fuera de lo común. Así podría calificarse el discurso que dio Carlos Verna ante la Legislatura provincial el jueves último. En principio porque no tuvo lugar el primero de marzo, el día del calendario en que los gobernadores rinden cuenta de su gestión ante los representantes del pueblo y anuncian los proyectos más relevantes del ciclo legislativo que inauguran. Este atraso, como se sabe, se originó en la enfermedad que aqueja al mandatario y que lo obligó a solicitar una licencia especial. El fuerte tono emotivo que primó en su mensaje y que en varios tramos lo desbordó fue una consecuencia directa de esta circunstancia, como también el saludo personal a cada uno de los legisladores y el agradecimiento que expresamente les dedicó, tanto a los de su color político como a los opositores.
«Es la última vez que habré de concurrir a este recinto como gobernador», dijo al comienzo del discurso y, de inmediato, se abocó a lo que es su especialidad: los números, para hablar de la obra pública, la educación, el sistema previsional, las finanzas, la industria… Pero la política e incluso la ideología no estuvieron ausentes en el inventario del gobernador. Las diferencias profundas que lo separan del gobierno nacional fueron enunciadas enfáticamente y ratificadas cuando dijo que reivindicaba los 36 años de gobiernos justicialistas en La Pampa porque sirvieron «para construir políticas de Estado para el crecimiento y el desarrollo de la provincia». En esa misma línea expresó que el gobierno que encabeza «tiene un proyecto para mostrar» que es «referencia para todo el país», en lo que pudo leerse como un mensaje hacia el seno de su propio partido en el orden nacional.
Entre los anuncios se destacó claramente el inminente envío a la Legislatura de un proyecto de ley para crear Empatel, la empresa provincial de telecomunicaciones con participación mayoritaria del Estado junto a las cooperativas de servicios públicos y la actividad privada. Es una idea que no es nueva para el mandatario pero tampoco para la oposición y el movimiento cooperativo. Podría decirse, incluso, que era una deuda de los sucesivos gobiernos justicialistas que nunca se atrevieron a dar el paso que ahora se anunció pues se dejaron ganar por los viejos recelos ante el movimiento cooperativo. Era hora que las rencillas domésticas cedieran ante un proyecto de tanta relevancia que significará para nuestra provincia un paso decisivo en el desarrollo de las comunicaciones.
El tono general del mensaje del gobernador, con su enumeración minuciosa a lo largo de una hora, fue el de una gestión activa, una suerte de reivindicación del Estado en su función indelegable de promover pero también de hacer. Y en este terreno también plantó bandera frente a un gobierno nacional que, con el recetario neoliberal, apostó a la especulación financiera y castigó sin piedad a la producción.
Desde la oposición no se escucharon esta vez las habituales evaluaciones críticas sino expresiones de afecto y solidaridad por la evolución favorable que mostró el jefe de gobierno, lo cual habla de clima que reinó el jueves en el recinto legislativo.