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El veneno de la alta velocidad

Un estudio de la Defensoría pampeana acaba de definir que el exceso de velocidad al conducir automóviles resulta ser, por lejos, la principal causa de accidentes en zonas urbanizadas, áreas en donde ocurre la mayoría de los siniestros.
La conclusión oficial es taxativa y aparece en un momento en que las estadísticas son verdaderamente preocupantes. Claro que esa causa no es una novedad absoluta pues desde hace mucho tiempo se sospechaba que estaba en la base de la mayoría de los accidentes y, de hecho, esta columna se ocupó de señalarlo muchas veces.
Con acierto el organismo oficial ha dejado en claro que el estudio dado a conocer «no es un documento técnico» sino una herramienta de trabajo destinada a profundizar en el análisis de un comportamiento social tan riesgoso. Determinar qué es lo que lleva al ciudadano que conduce un automóvil a modificar su patrón de conducta y su prudencia en determinados momentos para dar lugar a una creciente posibilidad de riesgo en la vía pública, aparece ahora como un imperativo para las autoridades.
Es sabido que existen ciertas calles y avenidas de la ciudad que, prácticamente a toda hora, constituyen un riesgo para vehículos y peatones que se aventuran por ellas. Los nombres de esas arterias no son ningún secreto: sectores de las avenidas España y Argentino Valle, algunos tramos de Spinetto, buena parte de Circunvalación… En esta última se ha denunciado que abundan los imprudentes -a bordo de motos y automóviles- que circulan a cien o más kilómetros por hora, en un área densamente poblada, con mucho tránsito y deficiencia en los cruces peatonales.
La clara determinación del documento de Defensoría respecto a la relación existente entre velocidad y posibilidad de accidente constituye una evidencia puesta ante las autoridades pertinentes cuya significación no se puede ignorar. Al respecto cabe señalar -y ha sido expresado en muchas oportunidades- la también evidente relación que existe entre la falta de coordinación de los semáforos y la velocidad a la que incita esa falencia. Cuando se aborda el tema sorprende comprobar la cantidad de automovilistas que prefieren evitar las arterias con ese problema -Circunvalación muy especialmente- ante la alta posibilidad de circular con vehículos de gran porte detrás y obligarlos a una frenada brusca con el alto riesgo que ello implica.
Cabe destacar también que el informe precisa que en la totalidad de los siniestros registrados automóviles y motocicletas se llevan la participación mayoritaria, tanto en calidad de «embistentes» como de embestidos.
Ante semejante panorama corresponde decir que la divulgación del documento es oportuna y es de esperar que sea tenido en cuenta insertando sus conclusiones entre los problemas que aquejan a la ciudad, que no son pocos y que crecen a medida que aumenta su tamaño. No haber tomado en cuenta oportunamente otros problemas que empezaban a manifestarse de a poco les ha costado a los habitantes de esta capital algunos de sus grandes dolores de cabeza.