El veto estimuló los despidos

Los despidos masivos se consolidan también en La Pampa. A los primeros casos denunciados en la construcción, el comercio y algunos organismos oficiales nacionales se suma ahora el sector industrial. Una gran planta fabril de esta ciudad se desprendió de sesenta contratados y ya se anunció que en los próximos días comenzará con suspensiones parciales de casi un centenar de trabajadores.
Esta mala noticia tiene lugar pocos días después de que el Presidente de la Nación vetara la ley de defensa del empleo porque, en su opinión, era “inútil”. El presidente en su discurso les pidió a los empresarios que no generen despidos y que mantengan a sus trabajadores. El jefe de gobierno pretendió reemplazar la ley votada por amplia mayoría del Congreso de la Nación por ese mensaje voluntarista dirigido al empresariado. Apenas días después de la arenga presidencial comenzó una ola de cesantías en todo el país que no tiene perspectivas de atenuarse y menos revertirse.
Una encuesta divulgada en estos días revela que son muy pocos los empresarios que piensan en una expansión de sus actividades y, por lo tanto, en incorporar mano de obra. La respuesta está en sintonía con las medidas económicas del macrismo que básicamente apuntan a beneficiar a los sectores concentrados y a perjudicar al resto. La caída de la producción en las Pyme, por ejemplo, ha alcanzado niveles inquietantes: entre el 20 y el 40 por ciento, con los sectores textil, metalúrgico, marroquinería y electrónica entre los más castigados. El salto descomunal de las tarifas de gas natural y energía eléctrica, la caída del consumo interno y la apertura de la economía a la importación constituyen una combinación explosiva para las empresas de menor escala. Según un reciente relevamiento, el 70 por ciento de las Pyme del conurbano y la Capital Federal no podrán afrontar el pago del medio aguinaldo a fin de junio, el 20 por ciento evalúa pagarlo en dos o tres cuotas y solo el 10 por ciento aseguró que podrá cumplir con ese compromiso en tiempo y forma.
No puede olvidarse que en nuestro país -como en todo el mundo- las pequeñas y medianas empresas son las que más empleo generan: alrededor del 70 por ciento, de ahí la importancia que tiene la salud de este sector estratégico para preservar los índices de ocupación. Como las prioridades del macrismo no están centradas en este segmento -las cifras citadas lo demuestran claramente- en el frente laboral no puede haber otra cosa que una incertidumbre más que justificada.
Pero mientras esta ola de dolor se extiende entre los sectores más vulnerables de la economía, avanza el proyecto para reducir los impuestos a los sectores más pudientes. El miércoles la Cámara de Diputados dio media sanción, entre otras medidas, a la eliminación en tres años de los impuestos a los Bienes Personales, a la Ganancia Mínima Presunta y a las utilidades generadas por la compraventa de bonos, acciones y títulos públicos, uno de los muy pocos tributos a la renta financiera.
La vara tan distinta para medir -y tratar- a los más poderosos y a los más débiles es la marca registrada del macrismo.

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