El voto electrónico no avanza: no es confiable

Señor Director:
Por ahora no va la Boleta Única Electrónica (BUE) que tanto entusiasma al gobierno nacional y que quería aplicar desde el año próximo.
He expuesto opinión contraria, no tanto porque me apegue a la opinión de los expertos, que no tengo base para valorar. Lo he hecho por haber seguido con atención las experiencias de su uso en naciones que la habían ensayado, como es el caso de Inglaterra, Alemania, Holanda, Irlanda y Finlandia.
El hecho de que Estados Unidos, uno de los principales centros de desarrollo de la informática, no haya generalizado el voto electrónico es llamativo. En la última elección, en los estados donde se aplica, hubo dificultades y en estos momentos hay expresiones de duda con respecto al voto en tres estados decisivos. Inicialmente se dijo que pudo existir hacheo desde fuera del país (se habló de Rusia), pero ahora se dice que la votación ha podido ser alterada para beneficiar al vencedor, Trump. No es fácil entender que Rusia haya podido tener interés especial en esta elección, pero lo que cuenta es que se duda de la eficacia del sistema.
Aquí, en Santa Rosa, acabamos de saber que ha sido posible hachear las cuentas del Banco de La Pampa y disponer pagos importantes, varios de los cuales fueron hechos efectivos antes de que el banco retomase el control.
Además, está la historia de los grandes hackers, dos de los cuales demostraron que el sistema de seguridad de las agencias de inteligencia y el departamento de Estado puede ser intervenido y alterado. En un caso, se conocieron comunicaciones de embajadas de los Estados Unidos al departamento de Estado, hecho que permitió conocer el nombre de los argentinos que son frecuentadores de esa embajada. En el otro fue posible conocer las interferencias realizadas desde Estados Unidos en las comunicaciones de presidentes de naciones y quedó en evidencia que existen medios para espiar a todo el mundo, apenas se haga uso de alguno de los sistemas digitales. Puede recordarse que algunas naciones hicieron conocer su protesta por esta intrusión.
Los partidarios de la boleta única electrónica dicen que la frustración de sus expectativas para aplicar el sistema en la próxima elección de legisladores (2017) es una defensa que hacen quienes han podido manipular las votaciones con boleta de papel. No es valedera esta acusación, salvo para casos muy restringidos que no tuvieron relevancia en el resultado final. Si ahora se ensaya, como es probable, una boleta en papel simplificada, la boleta única en papel, se podrá avanzar, incluso, en la velocidad del recuento.
Los expertos han celebrado que no avance el sistema electrónico para la instancia del voto ciudadano. Uno de ellos dice que la imposibilidad de construir un sistema libre de errores no es transitoria, sino insoluble en términos matemáticos, que no es posible un sistema informático seguro que garantice el secreto del voto y que sea auditable. La agrupación Manifiesto Argentino ha celebrado el rechazo del voto electrónico y dice que “es sospechoso tanto apuro del gobierno”, pues “el voto electrónico es hoy el mayor problema para las democracias del mundo”. Esta frase se entiende como encaminada a subrayar el riesgo de que un sistema manipulable pueda llegar a ser implantado, en cuyo caso se mantendría el ritual del voto, pero vaciado de su capacidad de expresar la voluntad de la mayoría de los votantes.
Ignoro si, como se dice, la seguridad del sistema electrónico es imposible en términos matemáticos, o si solamente es falible en el estado actual de los conocimientos que se aplican a su elaboración. Por eso, sin avanzar predictivamente hacia todo futuro, me inclino por pensar que Inglaterra y Alemania, tan adelantadas en todas las ciencias, hayan ensayado y luego renunciado a usar el voto electrónico. Y que los Estados Unidos no hayan implantado este sistema salvo en algunos estados.
Atentamente:
Jotavé

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