El bloque dominante del PJ atrapado en un acuerdo muy complicado

Norberto G. Asquini
Se estaba gestando el “gran acuerdo” entre jorgistas, vernistas y marinistas. Un peronismo con una matriz política común favorece la convivencia. Compromiso Peronista, pidió desde la mitad de los cargos hasta que al gobernador Jorge sea el titular del partido.
En estos días, estas horas, la maquinaria del peronismo pampeano se puso en marcha para intentar llegar a un “gran acuerdo” para cerrar filas ante las internas partidarias de mayo, lo que tendrá además implicancias y consecuencias directas para la renovación gubernamental de 2015.
Los tres actores políticos más importantes de la provincia, el gobernador Oscar Mario Jorge, el senador Carlos Verna y el presidente del PJ, Rubén Marín, dieron el sí a la posible conformación de una lista única a nivel provincial. Pero las pretensiones de los tres “ismos”, han llevado a que las conversaciones sean dificultosas y complicadas. No parece, pero cada uno tiene para ganar y perder con este pacto.

¿Cómo están las cosas?
El “gran acuerdo” lo estaban negociando el fin de semana las tres líneas mayoritarias, con porcentajes calculados “a ojo” para la conformación de los órganos provinciales, que deciden cómo sumarán a las corrientes emergentes como el lezcanismo y el robledismo más las agrupaciones kirchneristas.
La puja está en ver cuántos consejeros y congresales tendrá cada línea. Porque un puñado más, o menos, mostrará, quién ganó en la pulseada o quién manda hoy en el PJ. El vernismo-marinismo quiere quedarse con la mayoría. Ofrecieron el 40% de los cargos al jorgismo. Este reclamó el 50% y llegó a negociar, al menos hasta donde pudo saber este columnista, por casi el 45%. Cada línea sumaría además a las emergentes: el jorgismo incorporará en algunos lugares, en las listas provinciales, a sus aliados de las agrupaciones kirchneristas; el marinismo al lezcanismo y el vernismo al robledismo.
Pero el sábado, todo lo que parecía encaminado en las discusiones comenzó a desandarse. El jorgismo reclamó desde el 50% de los cargos hasta la presidencia para el gobernador Jorge. Aunque están abiertos a distintas variables, precisaron.
Desde el vernismo-marinismo ya se había avisado que si el jorgismo finalmente no acuerda, hoy, cuando se reúna el Consejo Provincial del PJ para evaluar la marcha de las negociaciones, las autoridades partidarias pueden llamar a un Congreso para suspender las internas y proclamar listas conformadas según sus criterios. La misma metodología que aplicará la presidenta Cristina Fernández en el PJ nacional para aquietar la interna peronista.

Conflicto capitalino.
Donde no parece haber negociación posible es en Santa Rosa. En la capital, el intendente Luis Larrañaga se plantó porque no avala un acuerdo sino que pretende ser el jefe del peronismo local. El vernismo-marinismo además no lo quiere dentro del pacto. En las unidades básicas, las agrupaciones kirchneristas, aunque pongan congresales en lo provincial, están dispuestas a dar la pelea. Es más difícil un acuerdo al nivel de las bases por la movilización que se ha dado, afirman los voceros K consultados.
Mientras tanto, la relación Jorge-Larrañaga ha llegado al límite. El gobernador había presionado para que el intendente no presentara lista a congresales y favorecer el acuerdo provincial, llegando al nivel de las amenazas de sanciones económicas, indicaron fuentes del municipio. Otros quieren expulsarlo de Compromiso Peronista. Casi había quedado aislado.

Necesidades y ganancias.
La unidad parecía más apetecible que la disputa entre las alternativas políticas que se barajaban de cara a 2015 entre las tres cabezas del partido. Para el peronismo pampeano, la visión provincial tiene preeminencia sobre los antagonismos nacionales. La necesidad política, esa tirana que nace de las coyunturas, también obró para que las grandes coincidencias del poder fueran más fuertes que las diferencias cotidianas.
Todos parecen ganar algo con un acuerdo. Verna cierra una negociación ya no como aspirante a gobernador en 2015 sino como candidato mostrando su fortaleza, pero además con un PJ como pretende él para presentarse nuevamente, unido y sin fisuras que lo condicionen. Jorge evita una confrontación en momentos de turbulencia económica y logra gobernabilidad para terminar su mandato en esa realidad. Para los oficialismos, ganen o pierdan las elecciones, es muy difícil afrontar una interna en estos momentos. Y Marín reposiciona y fortalece su línea.
Desde el lado del vernismo, afirman que este acuerdo ha dejado al senador Verna fortalecido. Si el jorgismo no quiso enfrentarlo, es porque no había un ganador puesto. Y es un hecho que les falta un candidato alternativo a la gobernación para 2015 para competirle.
Dejan trascender en ese marco que hay dirigentes hoy enrolados en Compromiso Peronista que van a “peregrinar” a las oficinas del senador en General Pico con la vista puesta en 2015. Aseguran que hay intendentes jorgistas que van a hablar con el ex mandatario y hasta se acercó esta semana un concejal larrañaguista santarroseño.
Desde el lado del jorgismo hay funcionarios y jefes comunales que ya optaron por Compromiso Peronista como espacio de superación del vernismo-marinismo y no quieren un acuerdo que deje al sector que hoy gobierna la provincia relegado por las otras dos líneas. También depende de la fortaleza política que logre esa corriente sus posibilidades y pretensiones para después de 2015.

El gran bloque de poder.
¿Qué habría, en definitiva, detrás de este “gran acuerdo”, se logre o no se logre? Hay que admitir que hay una condición que vuelve particular al peronismo pampeano, que se ha caracterizado por su perpetuación en el gobierno y por el monopolio del poder en los últimos treinta años. Todo parece cambiar, pero en el fondo nada cambia. Las tres líneas mayoritarias tienen una misma matriz política que se ha mantenido desde entonces con su hegemonía simbólica. De hecho, es la única provincia donde el partido se presenta todavía con la sigla del PJ. Esta es una particularidad pampeana que declama que en la provincia no parece haber alternativa al peronismo. Y menos cuando está unido.
Jorge, Verna y Marín representan al bloque dominante, ese núcleo central y mayoritario en el justicialismo después de treinta años -al que algunos califican como la “ortodoxia” o lo “tradicional”-. Son los mismos tres principales dirigentes que tuvieron grandes cuotas de poder en los 90. Esto no significa que haya inmovilismo o ausencia de cambios, ya que hacia abajo hubo renovación, y sobre todo del elenco gobernante a partir de 2003. Pero la matriz política, en el fondo, es la misma para todos los “ismos”. Una misma concepción sobre el rol del peronismo en La Pampa y la gestión del Estado. De hecho, a pesar de la difícil convivencia de los dos últimos años entre Jorge y Verna, con una interna que parecía insalvable, no se llegó al límite de poner en riesgo la continuidad del justicialismo en el poder.

¿Qué los acerca?
Profundicemos: lo que los tres actores centrales están intentado lograr con un “gran acuerdo”, y lo imponen a sus filas, es sostener las condiciones para la perpetuación y gobernabilidad del peronismo en La Pampa. Esto ha evitado en los últimos treinta años fracturas en el seno del PJ o la aparición o posibilidades de desgajamientos disidentes como en otras provincias. Ningún justicialista que quiera competir por fuera del aparato partidario tiene posibilidades de pelear por el poder. Tal vez consiga un puñado de legisladores, pero poco más.
Ese bloque dominante representa además una concepción conservadora del poder, ajeno a las innovaciones de fondo salvo cuando son impuestas desde lo nacional, y de mantener el estado de cosas que permite la reproducción de ese poder. De hecho, Jorge apoya por ejemplo al gobierno nacional pero desde un lugar de “peronismo tradicional”, como ocurre con los “barones” del Conurbano u otros gobernadores, aliados pero ajenos a una visión progresista de la política.
A ese bloque lo unifica además de visiones compartidas sobre la función y el uso del Estado, la administración económica de la provincia y el pragmatismo político; aunque sus componentes se diferencien por sus perfiles personales, distintas maneras de gestionar y la forma de administrar el poder frente a los otros. El PJ ha sabido encolumnarse en cada coyuntura histórica. Más allá de la competencia entre las “tres cabezas”, cuando debe disputar la conservación del poder y del gobierno frente a otras fuerzas, casi no parece haber fisuras. Hoy el acuerdo puede cerrarse o no, pero en algún momento las líneas deberán confluir.
Y nuevamente, la preeminencia provincial por sobre la nacional. Se podrá apoyar a quien esté en la Casa Rosada desde lo institucional, habrá diferencias de criterio sobre ese gobierno, pero fronteras adentro, la lógica local se impone por sobre cualquier diferencia nacional. Otra característica que ha mantenido al peronismo en el poder.

¿Y la renovación?
Finalmente, frente a esa “ortodoxia” del peronismo pampeano, a ese bloque “tradicional”, ¿dónde queda la renovación? Hay sectores que han criticado esa concepción del peronismo y han tratado de “modernizarlo”. Hay muchos que se sumaron al jorgismo como superación del vernismo-marinismo, sobre todo intendentes jóvenes y que hoy están en contradicción ante el acuerdo. Podemos nombrar también aquí a los lezcanistas o las agrupaciones kirchneristas también. Hasta experimentos como el “larrañaguismo”, que no pasa su mejor momento.
¿Qué ocurrirá con muchos de esos jefes comunales si se produce el “gran acuerdo” y en 2015 Verna llega a ser el candidato a gobernador? ¿Tendrán posibilidades muchos de competir por su lugar o se impondrá la voluntad del conductor de ese momento? De ahí las resistencias al pacto por parte de Compromiso Peronista.