El “cambio” y dos informes contundentes

Un informe del Fondo Monetario Internacional acaba de destacar que mientras la desigualdad aumenta en casi todas las regiones del mundo, en la mayoría de los países de América Latina ha venido descendiendo desde el año 2000. Nuestro país está ubicado en el quinto lugar entre los que más redujeron la inequidad social en el continente detrás de Nicaragua, Bolivia, Ecuador y El Salvador; pero con mejor desempeño que Brasil, Perú, Chile, México, Uruguay y Colombia.
Este tipo de informes, por lo general, son ignorados o apenas mencionados en espacios marginales en los grandes medios de comunicación. El FMI es una fuente privilegiada de información para la gran prensa corporativa, sobre todo cuando expresa sus ya conocidas posturas que defienden a ultranza el libre mercado y cuestionan las políticas económicas “estatistas”. Pero cuando -en su rol de organismo económico internacional- incursiona en temas que ponen en cuestión las políticas neoliberales y se ve obligado a destacar los avances en materia de equidad social que son producto, invariablemente, de la intervención del Estado, deja de tener interés para las empresas propietarias de las grandes cadenas televisivas y los diarios de mayor circulación en nuestro continente. La furiosa oposición de esos enormes conglomerados mediáticos contra las políticas inclusivas que vienen desarrollando varios gobiernos latinoamericanos, incluye estas campañas de desinformación que terminan censurando hasta al propio FMI.
El organismo destacó que en América Latina se viene distribuyendo en forma más equitativa el ingreso laboral en general y que también subieron los sueldos de trabajos poco calificados, especialmente en Argentina y Brasil. También enfatizó que otro factor importante para corregir la brecha de la desigualdad lo constituyen las “transferencias gubernamentales” citando, entre otros, los avances de nuestro país con la Asignación Universal por Hijo, el Plan Progresar y la universalización de las jubilaciones para aquellos trabajadores a quienes no les efectuaron los aportes a la seguridad social.
Es notorio cómo en los debates televisivos adonde acuden los candidatos presidenciales de todas las fuerzas políticas, por lo general este tipo de informes no figura en la agenda de los conductores. No es el único caso. Hay otro trabajo reciente de otro organismo internacional, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) que también sufrió el ocultamiento en la prensa hegemónica. En su informe, la institución destacó que Argentina, junto a Brasil y Uruguay, son los tres países de toda la región en donde los impuestos a la renta personal, las contribuciones a la seguridad social y las transferencias de dineros públicos, incluidas las jubilaciones y pensiones, reducen sensiblemente la desigualdad socioeconómica.
En estos tiempos de campaña electoral, la derecha macrista ha exhumado la palabra “cambio” como símbolo de su propuesta. Pero, el marketing político elaborado por sus sofisticados asesores de imagen, ha tornado difuso el alcance de ese término. Es una operación deliberada, y nada ingenua, que busca atraer a las capas altas y medias-altas que no simpatizan con el kirchnerismo y desconcertar a los sectores populares con consignas atractivas pero oscuras que no dicen nada sobre los alcances y la dirección del mentado “cambio”.
Estos informes de dos instituciones internacionales, que ni remotamente pueden ser acusadas de tener simpatías con el gobierno nacional, pueden ser un parámetro muy claro para separar la paja del trigo y darle un contenido más preciso a los eslóganes que enarbolan el “cambio” en forma tan abstracta. En todo el continente, la oposición de derecha está apelando a la misma estrategia. En algunos casos, como en Ecuador y Venezuela, y ahora también en Brasil, con ataques de extrema beligerancia contra sus gobiernos acusados de “populistas”.