El conflicto se extiende en Medio Oriente

El parlamento turco autorizó al gobierno a atacar militarmente en Siria e Irak a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI), los cuales asediaban una ciudad kurda siria situada cerca de la frontera con Turquía.
De 550 diputados, 298 votaron a favor de la propuesta del gobierno islamista conservador para desplegar tropas en esos dos países vecinos, y también para autorizar el tránsito de tropas extranjeras sobre territorio turco para luchar contra el EI.
Justo después de esta votación, el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, convocó una reunión de los principales responsables civiles y militares del país para definir la participación turca en la coalición internacional encabezada por Estados Unidos.
Esta votación tuvo lugar en momentos en que los combatientes del EI se encontraban a las puertas de la ciudad siria kurda de Kobane (Ain al Arab, en árabe), a pocos kilómetros de la frontera turca. Pese a los bombardeos de la coalición, los yihadistas del EI intensificaban su cerco sobre esta ciudad kurda siria de valor estratégico.
“Los yihadistas están ya a menos de un kilómetro al este y al sureste de Kobane, y la ciudad está completamente asfixiada”, con la excepción del acceso al norte, que va a Turquía, explicó el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman.
Según él, los milicianos kurdos, menos numerosos y peor armados, están decididos a librar “batallas callejeras” para defender Kobane.
Según el OSDH, que cuenta con una amplia red de informantes sobre el terreno, el 90% de la población de Kobane ha huido, y los pueblos vecinos “están casi desiertos y controlados por el EI”.
El EI controla numerosas regiones en Irak y en el norte y el este de Siria, devastada por más de tres años de guerra civil. El 16 de septiembre lanzó su ofensiva sobre Kobane, y por el camino tomó unos 70 pueblos y provocó la huida a Turquía de unas 160.000 personas.