El discurso de Verna: la contundencia y la necesidad

LA CAMPAÑA PAMPEANA PARA OCTUBRE

Norberto G. Asquini – El candidato a gobernador del PJ propone un discurso concreto y casi de restauración frente a las “buenas intenciones” de la oposición. La búsqueda de consensos para aglutinar adhesiones ante la dispersión del voto peronista.
La campaña para las generales del 25 de octubre ya arrancó y queda poco más de un mes para finalizar este largo año electoral. En ese marco, lo que se ha destacado en los últimos días ha sido el discurso del candidato a gobernador del oficialismo, el senador Carlos Verna. Si para la interna partidaria del 5 de julio su objetivo fue diferenciarse del gobierno jorgista y para las primarias nacionales fue más agresivo como defensor de La Pampa frente al kirchnerismo, ahora, en este tercer momento de campaña, nos encontramos con un contenido que va de la restauración y la contundencia a la necesidad de consolidar su base electoral y a la búsqueda de consensos más amplios que los cosechados hasta el momento.

Contundente.
Verna busca adhesiones detrás de su figura y su discurso apunta al proyecto de gobierno que tiene pensado, pero también a cerrar deudas que ha dejado la administración jorgista en los últimos ocho años. Se diferencia de lo que fue, y avanza en lo que quiere ser.
Y en ese escenario no economiza promesas. Solo nombremos algunos puntos que se han hecho públicos y manifiestos: la profundización en la defensa de los recursos hídricos con nuevos juicios a las provincias de aguas arriba; un plan integral para Santa Rosa para afrontar la crisis de la red cloacal; el posible pase a planta de los empleados monotributistas de la provincia; darle a las cooperativas las columnas que son de su propiedad; una nueva ley para la Policía pampeana y la modernización de su estructura; mayor descentralización para atender a los pueblos y el llamado a la UNLPam para aportar conocimiento en iniciativas gubernamentales.
El discurso es contundente por varias razones, entre las que podemos mencionar por un lado la preparación de un proyecto desde hace tiempo -de hecho la nueva ley para la Policía se está elaborando en estos momentos- de alguien que supo estar al frente de un Ejecutivo. Y por otro, el conocimiento. La dirigencia del PJ tiene a favor dominar lo que ocurre con la gestión de la provincia, a diferencia de la oposición, que no siempre puede acceder a los resortes de la administración provincial y hasta se le ocultan datos.
Igualmente, hay argumentos para contrarrestar el discurso de Verna. Demos uno de los que sostiene la oposición: ¿por qué si tenía mayoría en la Cámara de Diputados durante los últimos cuatro años no solucionó el tema de los monotributistas? Desde el vernismo afirman que cuando el senador estuvo en el gobierno solucionó el problema de los planes de empleo estatales, por lo que habla con sustento.

Limitaciones opositoras.
Una cuestión central para la oposición es cómo confrontar con ese discurso de Verna. Porque más allá de las variables mencionadas, hay otra cuestión que tiene que ver con lo pragmático y lo práctico del candidato peronista. Frente a esta situación tenemos al postulante de Propuesta Frepam, la alianza opositora, Francisco Torroba. En sus discursos ha hecho hincapié en cuestiones como la transparencia institucional y la faceta productiva. Pero deja muchas zonas difusas que solo son un compendio de buenas intenciones. Con las que muchos están de acuerdo, pero que son vagas. En lo concreto, al discurso opositor le ha faltado contundencia para enfrentar a un PJ en el poder. Por ejemplo, en la problemática de los monotributistas o contratados. En un encuentro con empleados de la Salud Pública el candidato opositor directamente dijo que iba a pensar lo del “blanqueo” de esos trabajadores porque había que ver los números. Poco para una campaña cuesta arriba.

Restauración.
La contundencia del discurso de Verna la observamos en su sentido restaurador. El candidato del PJ se presenta como el dirigente que va a revertir algunas políticas críticas y criticadas de su antecesor, Oscar Mario Jorge: la de los empleados precarizados, la inversión en obras en Santa Rosa, la relación con las cooperativas y la universidad, el reclamo de los fondos previsionales de los jubilados provinciales a Nación, el desarrollo del oeste y la necesidad de crear empleo genuino en el sector privado. Son ejes de campaña que se promueven como el cambio en la continuidad del peronismo. Frente a esto, el discurso opositor queda muy deslucido si lo que pretende es imponerse ante la sociedad como el verdadero cambio a un PJ que hace 32 años gobierna la provincia.

Necesidad electoral.
Vayamos ahora a otra cuestión que encierra el discurso de Verna: la necesidad electoral de la coyuntura. Aunque el PJ es el partido predominante del sistema político pampeano y nunca ha sido derrotado en las elecciones gubernamentales, gobierna las dos principales ciudades y la mayoría de los pueblos, esto no significa que no haya alguna incertidumbre en sus filas sobre lo que puede ocurrir en octubre.
Verna está arriba en las adhesiones electorales y ya enfrentó una interna. Pero debe confrontar por un lado con la fragmentación del peronismo y la dispersión de sus votantes. El 5 de julio se impuso por el 56% y en las primarias la boleta vernista perdió en Santa Rosa y Toay. Hay votantes kirchneristas que pueden definir sus apoyos a la lista del Frente Pampeano para la Victoria porque los representaría mejor y otros peronistas que se podrían volcar a la boleta massista. Estas fugas pueden no ser muchas, pero las habrá. Serían votos que descontarían al PJ en la generales frente a Propuesta Frepam y le sacarían algunos diputados para la próxima Legislatura.
Pero además se enfrenta con una elección local en la capital donde el candidato a intendente, Raúl Ortiz, que suplantó al renunciante Jorge, debe afrontar una campaña complicada para hacerse conocer por la sociedad, para derribar las resistencias internas a su postulación dentro del PJ y para competir con un postulante opositor, Leandro Altolaguirre (Propuesta Frepam) que suscita apoyos.

Dos votantes.
En ese sentido, Verna busca consensos detrás de sus propuestas y promesas bajando un discurso concreto al votante, ya no solo al justicialista, sino también al no politizado. Consolida sus apoyos con la unificación -no unidad- del PJ y con esto capta otras voluntades. En este sentido, el peronismo ha sabido construir un sujeto político de base popular que respalda al oficialismo en el poder y lo que representa -un Estado benefactor-, y que es seducido por las propuestas de Verna. Muy distinto al votante medio opositor, que no encuentra identificarse plenamente con un dirigente carismático o ilusionarse con propuestas vagas, y ni siquiera con un discurso que le toque el bolsillo.