El egoísmo empresarial

El gobierno nacional puso en marcha, hace unos días, la devolución segmentada de las retenciones para los pequeños y medianos productores de granos del país. O sea, todos aquellos cuya escala de producción se ubique por debajo de las 700 toneladas se beneficiarán con la vuelta de lo que pagan de las exportaciones ya sea de soja, trigo, maíz o girasol.
Durante el anuncio se informó que iniciativa alcanzará a 46.121 chacareros de todo el país, el 70 por ciento del total de productores. Y para llevar adelante esta política diferenciada, el Estado creará un fondo de 2.500 millones de pesos a partir del cual detraerá los recursos que se depositarán en las cuentas bancarias de los productores.
Esta medida tendrá un efecto importante en la provincia. El ministro de la Producción indicó a este diario que la medida nacional beneficiará a unos 2.349 productores pampeanos, el 85 por ciento de los propietarios rurales. La medida surgió por un pedido de la Federación Agraria Argentina, y se implementó luego de un lock out de las otras entidades del agro, la Sociedad Rural, Coninagro y CRA, que representan a los grandes propietarios. De hecho, la FAA no había participado en el cese de comercialización de hacienda, granos y leche que llevaron adelante las otras organizaciones ruralistas.
La medida fue elogiada por la dirigencia de la Federación, y criticada por insuficiente por los representantes de las demás. Una postura que no llama la atención, pues siempre han estado en la vereda de enfrente del gobierno nacional. Es parte del llamado “egoísmo empresarial”. Si una medida no favorece a los grandes productores, a los que tienen las espaldas suficientes para especular con la venta de los granos que son apiladas en sus campos, entonces son insuficientes. Más allá de que beneficie a quienes no tienen las herramientas suficientes para enfrentar las presiones del mercado y están en una situación de desventaja.

Controles y seguridad
Una noticia de un hecho puntual que no se resaltó lo suficiente, ya que puede considerarse que no tiene la relevancia suficiente frente a otros acontecimientos, marcó cómo una gestión debe ser azuzada permanentemente para que ponga en marcha los mecanismos para solucionar un problema. Durante el fin de semana se informó, desde el municipio santarroseño, que se había clausurado un kiosco ya que vendía bebidas alcohólicas fuera de los horarios permitidos y a menores de edad. Desde que asumió la actual administración comunal, estos operativos nunca habían sido informados, a pesar de que en los boletines de prensa que se envían de forma diaria llega información de la más diversa y hasta por anuncios menores. O sea, no se informaban estos procedimientos porque no eran realizados.
Esta noticia se conoce días después de que desde el Ministerio de Gobierno, Justicia y Seguridad se enviara una nota a la municipalidad en la que se le reclamaba por la falta de acción en este sentido, ya que no se hacían las inspecciones a los kioscos que vendían alcohol a los jóvenes y fuera de los horarios. Se reclamaba desde esa instancia que se realizaran los controles porque ese es uno de los motivos del aumento de la delincuencia y la violencia en las calles.
Esta vez, como ocurre de manera permanente, tuvo que conocerse o denunciarse públicamente una situación para que una gestión activara los mecanismos correspondientes frente a una falta. Cuando se habla de seguridad, ésta no solamente pasa por que haya más cantidad de patrulleros y uniformados en las calles, sino también que se controlen las actividades que colaboran con el incremento de los delitos.