El gobierno de Uruguay en una nueva transición

Señor Director:
El pasado lunes abrió sus sesiones el congreso uruguayo, con la renovación determinada por la elección reciente que consagró la continuidad del Frente Amplio.
El relevo presidencial se producirá el próximo 1 de marzo. Vuelve Tabaré Vázquez, para cumplir su segundo mandato e iniciar el tercer período del Frente Amplio, agrupación de centroizquierda en la que confluyen veteranos de la resistencia a la última dictadura con sectores moderados. Lo común entre ambos es el rechazo a la dictadura y el propósito de clausurar el extenso dominio de dos partidos de rango conservador, Nacional y Colorado.
La ruptura del bipartidismo se produjo en 2004, cuando el Frente Amplio impuso en primera vuelta a Tabaré Vázquez, quien gobernó en el período 2005-2010 y fue sucedido por Mujica, ex Tupamaro (resistencia a la dictadura). Cumplido el período de Mujica vuelve Tabaré, que debe gobernar hasta marzo de 2015. Tendrá mayoría propia en el congreso, salvo para leyes especiales que requieren mayor porcentaje. El presidente actual, Mujica, irá por el cargo de intendente de Montevideo, de próxima elección. Su mujer, Lucía Topolansky, es senadora. Debuta como diputada Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman, cuyos padres fueron desaparecidos por la última dictadura argentina y el plan Cóndor (que coordinó las dictaduras de la región): los restos del padre de Macarena fueron hallados por el empeño de Juan Gelman en una banquina vial argentina: los de la madre siguen desaparecidos y sólo se sabe que fue llevada a Montevideo y que allí nació Macarena, criada por un matrimonio con el que mantiene buena relación. Juan Gelman, su empeño singular por buscar al hijo, permitió que Macarena recuperase su identidad.
Tabaré Vázquez llega a su segunda presidencia a los 75 años. Tendrá la mayoría parlamentaria mencionada, en la que el sector de los ex tupamaros ha ganado fuerte presencia. Tabaré procede de un hogar obrero y debió esforzarse por completar estudios. Durante cinco años interrumpió su bachillerato, por tener que trabajar en apoyo a su familia (el padre había perdido su empleo por una huelga). Luego completó el bachillerato y cursó medicina, graduándose. Después completó su formación con una beca en Francia. En su primera presidencia siguió atendiendo a un corto número de pacientes de su especialidad de oncólogo.
José Mujica, el presidente saliente, tiene cinco años más que Tabaré. Nació en l935 y no vaciló en tener militancia en la formación guerrillera Tupamaros, por lo cual debió afrontar un largo período de cárcel. Durante su presidencia mantuvo los rasgos de una personalidad singular que le ganó simpatías y reconocimiento en su país y en el continente. No cambió de casa ni de coche durante estos años y muchas veces sorprendió por una franqueza en el decir que cierta tradición política considera inapropiada. Mantuvo buena relación con el gobierno argentino y repitió a los uruguayos que la amistad entre ambas naciones del Plata debe ser fortalecida, porque están ligadas por la historia y por los riesgos que depara tener un lugar en el mundo y hacerse respetar. No ha titubeado en recordar a sus compatriotas que si a la Argentina le va mal, Uruguay sufrirá. Y no ha dejado de mencionar lo que aportan los argentinos que invierten en Uruguay para pasar algunas semanas del año en sus playas. No ha creído prudente o necesario citar que Uruguay ha sido puente para la evasión y la elusión fiscal de argentinos propensos a incumplir con el fisco, como se ha hecho notorio con el caso del banco inglés HSBC y los depósitos no declarados en Suiza.
La ojeriza antiargentina de algún sector uruguayo, aludida por Mujica, tiene antecedentes antiguos y otros más recientes. El Frente Amplio se ha sentido parte de la gestión regional liderada por Brasil y Argentina que generó la Unasur y la Celac. Eso es lo que cuenta.
Atentamente:
JOTAVE