El pacto del PJ y los armados políticos de la oposición dispersa

DIFICULTOSA BUSQUEDA DE ACUERDOS ANTE LA COYUNTURA ELECTORAL

Norberto G. Asquini – Ante la disputa entre Jorge y Verna, Marín se reunió con ambos para intentar lograr lo que parece imposible: las condiciones de convivencia pacífica en el peronismo de cara a 2015. El Frepam en la incertidumbre y pensando en Macri y Massa y el PRO con estrategia propia.
Una cuestión central en la política pampeana para las fuerzas que la componen es cómo afrontar las elecciones en condiciones de competitividad. O sea, cómo lograr acuerdos y armados políticos, aunque éstos sean meros agrupamientos con fines electorales. Sobre todo ante la fractura interna del oficialismo en el PJ y la dispersión del arco opositor. En ambos casos, sus dirigentes tienen que resolver, en cuestión de meses, cómo sortearán ambos dilemas.

Convivencia.
En el PJ la “grieta” parece insalvable entre el jorgismo y el vernismo. Pero dentro de la interna descarnada, el presidente del partido, el ex gobernador Rubén Marín, busca bajar la tensión y establecer en calidad de mediador, alguna cuota de racionalidad para lograr que el justicialismo llegue unido a las elecciones de octubre de 2015 detrás de un solo candidato -aunque compitan dos listas en la interna-. Un pacto para crear las condiciones para una convivencia “pacífica” o pautada dentro del peronismo con la intención de afrontar el proceso electoral con algunos consensos y respetando la organicidad. Considera que la división y las posturas de máxima de los bandos pueden llevar a que uno de los sectores -el que pierda- “saque los pies del plato” y vote en contra de la Lista 2. Ante un escenario de varios candidatos a presidente que dispersen el voto peronista y una oposición unida que concentre el propio, puede ocurrir que se haga tambalear las aspiraciones del PJ para renovar otro mandato. Y algunos pronostican, y hasta con un oficialismo unido, que el justicialismo tendría una cantidad de votos más baja que en votaciones anteriores y una legislatura muy fragmentada.

Reuniones de cúpula.
Para lograr este pacto por ahora dificultoso, Marín se reunió con el gobernador Oscar Mario Jorge hace varios días y el jueves pasado lo hizo en General Pico con el senador Carlos Verna. Los encuentros son para acercar posiciones, pero es complicado. Hay una relación personal rota y llena de acusaciones hacia la otra parte. En medio, los embates del vernismo que no cesan en la Legislatura -un diputado al que llaman “ultra” pide a su pares del Frepam “degollar” a un ministro con otro juicio político- y lo que el otro sector considera “provocaciones” de algunos funcionarios jorgistas -como el lanzamiento de un ministro como precandidato a intendente en General Pico-.
Hay cuestiones de políticas públicas que son centrales en esta puja. Una es el Megaestadio, qué hará Jorge en los meses que le quedan de gobierno, y otra la nueva Ley de Hidrocarburos nacional y su aplicación en La Pampa -que afecta a las condiciones de producción locales, como lo ocurrido con el área Gobernador Ayala II-. No son problemáticas que solamente sirven para disputar la interna entre vernistas y jorgistas. Por un lado están en juego intereses en torno a la producción petrolera -personales, económicos, de sector-que mueve cientos de miles de millones de pesos, más allá de la retórica de algunos por velar por los intereses financieros de la provincia. Y por otro, son definiciones que afectarán la gestión del próximo gobierno, y Verna lo tiene en cuenta en sus aspiraciones.
Frente a esto Marín intenta atar lo desatado, crear los consensos mínimos para sostener el voto peronista en 2015 y la gobernabilidad futura. No es nueva esta estrategia ideada por el dirigente, pero sí necesaria dentro del PJ, aunque muchos le rehuyan.
¿Hay posibilidades de acercar las voluntades mediante un “pacto”, o se dejará esto librado a lo que dicten las circunstancias con sus consecuencias impensadas? Marín afirma que de las charlas con Jorge y Verna, y a pesar de los rencores entre ambos, ha sido bien recibida su propuesta. Pero llevarlo a la práctica es otra cosa. Uno de los puntos tratados, fue bajar los decibeles en la Legislatura. Si el “pacto” entre los tres principales dirigentes del PJ da signos de avanzar, habrá que verlo en buena medida en las acciones del vernismo en la Cámara de Diputados. Por supuesto, hay muchos que lo quieren sabotear.
Marín se entusiasma además con algunas otras señales. Al acto de asunción del Consejo de Unidades Básicas de Santa Rosa estuvieron presentes todos los sectores, en toda su amplia diversidad más allá de las líneas mayoritarias. Más allá de alguna actitud fingida para sobrellevar las diferencias entre algunos presentes, el PJ los contiene a todos.
El ex gobernador considera además que hay cierta atenuación de las posturas kirchneristas y anti K. Hay menos apasionamiento y radicalización entre ambas posturas ante la sucesión de Cristina Fernández y la etapa que se abre. Eso ha permitido retomar conversaciones entre dirigentes alguna vez enfrentados. Es un análisis muy personal y subjetivo, por supuesto.

Los armados opositores.
Ante la división del PJ, la oposición tiene sus aspiraciones. Cada uno piensa en sus armados políticos de cara a las elecciones para romper con tres décadas de hegemonía peronista. Cuando hablamos de “armados”, es mera ingeniería electoral, no de proyectos o ideologías. Solo el fin instrumental de llegar al poder. Pero son difíciles de concretar en una coyuntura donde no hay certezas por un lado frente al panorama nacional y por otro ante las resistencias locales.
Los dirigentes de la UCR con cargos en el Congreso -Torroba, Marino, Kroneberger- son quienes están más cerca de los que ocurre con el radicalismo nacional. Frente al pragmatismo de que hace gala la superestructura partidaria, quieren “bajar” esa línea a La Pampa. Pero hay todavía abiertos varios escenarios: unos apuestan al UNEN nacional y a su boleta presidencial y otros a “provincializar” las listas, que cada distrito defina la mejor alianza en lo local. Hay otros que están trabajando para que la UCR haga una alianza con Mauricio Macri como candidato nacional.

Presos de la necesidad.
Todo es especulación en el radicalismo pampeano. Y en esta indefinición, en la incertidumbre, hay reclamos y molestar por la falta de criterios y lineamientos. Porque perder tiempo es perder votos, afirman. Los ojos están puestos en Torroba y su precandidatura a gobernador. El diputado es el dirigente mejor posicionado, y lleva adelante su estrategia de crear consenso en torno a su figura. Se reúne con diferentes sectores y asegura que solo será candidato si se cumplen sus condiciones. Si las filas no se cierran detrás suyo, no se presentará. Dice que tiene atado un acuerdo con el PRO y que es una condición que se allanen a sus pretensiones para encabezar la boleta. Muchos están presos de la necesidad y se suman. Pero el radicalismo, a pesar de tener una figura dominante, es un partido con varias corrientes en su interior. Hay desconfianza a las maniobras de Torroba porque su armado no considera aliados sino vencidos -como el definir de manera personal la conformación de las listas legislativas sin otro mérito que ser de su entorno-, y resistencias porque su idea de ampliación del Frepam no respeta ideas ni proyectos. En Santa Rosa y en el interior, hay una tendencia, nada menor, que reniega de un frente con el PRO y las consecuencias que acarrearía. De ahí la otra precandidatura, la de Juan Carlos Olivero.
Torroba en su estrategia de acumular poder, porque a pesar de tener el mayor capital electoral no es el conductor del Frepam, avanza sobre todo. Por eso ahora quiere ser el presidente de la UCR provincial, chocando sus aspiraciones con las de Kroneberger.

El PRO, solo.
Hay una sola certeza en la oposición: a pesar de la división del PJ, el Frepam no ganaría con su estructura actual y por eso hay que sumar aliados. Las posibilidades apuntan a sumar al PRO pampeano y su crecimiento. Pero también, a la manera de otros candidatos a gobernador de la UCR, Torroba mira las encuestas y considera la posibilidad de tener boleta de Sergio Massa. Algunos contactos de segundas líneas analizaron la posibilidad. La lista de UNEN, por ahora, no tienta. Entre las resistencias internas en el Frepam y la especulación torrobista, naufraga cualquier acercamiento al PRO.
A pesar de que se hable de una alianza con Javier “Colo” Mac Allister y de que a ésta solo le falta la firma del ex jugador, esto no es así. De hecho, el diputado del PRO no tiene al frente como su principal definición electoral y asegura que no hay ningún acuerdo por lo bajo. Y dice que esto es utilizado por Torroba para tratar de lograr los consensos esperados.
El diputado del PRO avanza con la apertura de locales y la adhesión de algunos referentes en distintas localidades. Afirma que con su mínima estructura propia y la boleta de Macri como candidato a presidente adelante -a lo que hay que sumar la popularidad de su figura-, sacaría los mismos votos que en 2013 y lograría igual cantidad de cargos en la provincia que en alianza con el radicalismo.