Elección que inicia un sendero muy previsto

Señor Director:
Las PASO trajeron algunas novedades y comenzaron a perfilar el sendero predominante en cuanto probable para las próximas contiendas electorales.
Un dato significativo es el afianzamiento de Cambiemos o quizás del PRO, que ahora tiene expresión nacional, al tiempo que su aliado radical pierde parte de su definición. El segundo dato es el que señala que la oposición, si bien debe definir sus próximos pasos, está condenada si se mantienen las divisiones actuales. El único protagonismo significativo en este sector destaca la figura de la ex presidenta que, se diría, ha debutado bien en su intento por representar la posibilidad de liderar un frente opositor más integrado o, al menos, de ser protagonista importante para que se constituya. Al haberse decidido por una línea frentista no estrictamente peronista se acreditó un grado importante de visión política apropiada a la nueva configuración de un electorado que, al parecer, tiende a estructurarse en dos frentes principales. Al haber logrado actuación tan sobresaliente en dos distritos mayores, Buenos Aires y Santa Fe, se perfila como coprotagonista para los próximos enfrentamientos electorales, a partir del casi inminente octubre.
No deja de parecer curioso que lo que se escenifica como una sobreactuación del actual oficialismo, al operar tan a la manera de las peores tradiciones políticas para ocultar la significación real del Frente Ciudadano, manipulando groseramente la difusión del voto bonaerense y el de Santa Fe, sea el factor que destaca la posibilidad de definir una gran alianza del centroizquierda democrático en la tradición que comenzó a dibujar el alfonsinismo en l983 y que luego se borroneó durante el menemismo. Es probable que el PRO subestimase sus posibilidades reales y, por consiguiente, sobreactuase en Buenos Aires y en Santa Fe. Otro dato significativo ha sido el desempeño del equivalente santafesino del Frente Ciudadano bonaerense, allí encabezado por Rossi, quien se beneficia con el retorno protagónico del justicialismo, luego del largo ostracismo ante la alianza socialista y radical que aún gobierna esa provincia.
Otro dato de la elección es el casi descarte en cuanto al protagonismo, de dos alternativas que el poder del “mercado” alentó para conquistar el gobierno nacional desde el neoliberalismo. Tanto Massa, en Buenos Aires, como Lousteau en la CABA, empiezan a desdibujarse. Y también Randazzo.
Un tercer dato de gran significación política y económica es el inmediato retroceso del dólar y suba de la Bolsa, en la medida en que este hecho (previsto por los analistas más agudos para el caso de consolidarse el actual gobierno nacional) parece revelar que el llamado establishment se siente ahora mejor expresado por la actual configuración del poder en el orden nacional.
En cuanto a La Pampa el avance de la propuesta neoliberal ha sido sorprendente, aunque expresa una división real de la opinión que coincide con el ámbito nacional. Esto, por su magnitud, fue sorpresa local, tanto para quienes pueden ubicarse en el sector “independiente”, que habitualmente fluctúa entre las tendencias dominantes, como para el PJ y la UCR y como un castigo injustificado a la actual conducción provincial, que acredita su defensa lúcida del interés permanente de esta provincia frente a la, diríamos, prepotencia bonaerense en el tema del escurrimiento de las aguas y la tendencia mendocina a manejar el Atuel como río provincial. Queda por ver si la buena lectura del interés pampeano (lo permanente de él) puede conducir a que se coincida de alguna manera con la nueva configuración nacional de la oposición, orientada hacia un frente democrático.
En el orden más general, queda por ver a partir de octubre en qué ha de quedar la línea de una democracia social que se inauguró en 1983 y que se retomó en 2003, hasta su derrota en 2015.
Atentamente:
Jotavé