Empezó la campaña y Mauricio Macri salió a pegar golpes bajos

LA SEMANA POLÍTICA

Emilio Marín – El 14 empezó la campaña. La mayoría de los partidos organizó actos, timbreos, pegatinas y difusión por redes sociales. El gobierno, además de propaganda, propinó varios golpes bajos y dolorosos. Supone que eso le traerá más votos.
Cristina reunió a su Unidad Ciudadana en un teatro de Mar del Plata, con mucho público en la calle. Sergio Massa hizo un acto de 1País en Tigre y Florencio Randazzo, de Cumplir, otro en Bolívar.
En cambio Mauricio Macri y su primera espada María E. Vidal estuvieron timbreando en el conurbano, aparentando espontaneidad con los vecinos pese a que ya se demostró que es una puesta en escena. Esos diálogos no tienen nada de espontáneo, pero cumplen con el libreto de Durán Barba, de mostrar a los PRO-Cambiemos “cerca de la gente”.
Antes de ese timbreo, el gobierno envió la represión contra los trabajadores de Pepsico, en el norte del conurbano, donde defendían la fuente de trabajo clausurada por la multinacional con un saldo de 600 despidos.
El jueves 13 entre la Gendarmería y la Bonaerense desalojaron la fábrica, para que la firma yanqui pudiera cerrarla y trasladar la actividad a otra en Mar del Plata. Cuestión de costos, que le llaman, y para contratar nuevos operarios sin los convenios y salarios de los anteriores, en línea con la reforma y flexibilización laboral que impulsa el gobierno.
Palos, gases y balas de goma fueron la receta ya aplicada contra las cooperativas y desocupados en la Avenida 9 de julio. Es una marca registrada del macrismo: recesión, despidos y represión policial a los trabajadores que protesten por ese ajuste.
La parte sindical perdió 600 empleos y tuvo decenas de heridos y al menos tres detenidos; la patronal y gobierno dijeron tener diez policías heridos. Queda claro quién fue la víctima y quién el victimario, pero el gobierno sostiene todo lo contrario. Quiere ocultar su gravísima responsabilidad y la de los gerentes de la multinacional, entre ellos Marcelo Bombau, ex CEO de TyC Sports, asociado a Clarín.
Los asalariados habían presentado una medida cautelar ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que les dio la razón, diciendo que Pepsico no había cumplimentado el procedimiento preventivo de crisis. Sin embargo, el fallo llegó el 14 de julio, 24 horas después del desalojo. Y a esos obreros despedidos y golpeados se les dirá “tienen razón pero marchen presos”.
En el colmo del cinismo, el ministro Jorge Triaca embelleció los despidos diciendo que el 80 por ciento había aceptado recibir doble indemnización. Y su colega Patricia Bullrich llegó a acusar que la izquierda, al conducir comisiones internas combativas, provoca el cierre de fábricas. Detrás de esas calumnias e infamias está Macri, quien apremió a sus funcionarios a favor de la represión. Igual había presionado para el desalojo en la 9 de Julio. Macri lo hizo…

Ningún Gils.
El otro golpe bajo en la campaña lo dio el presidente con su nueva andanada para destituir a la procuradora general, Alejandra Gils Carbó.
En las semanas previas el operador judicial del macrismo y representante en el Consejo de la Magistratura, Pablo Tonelli, había manifestado que podrían apartarla con un decreto del Ejecutivo. Tal manotazo sería manifiestamente ilegal porque el único camino que tienen es promover el juicio político mediante el acuerdo de dos tercios en ambas cámaras. Y esos son números imposibles, para el PRO-Cambiemos. Después de las legislativas podrán acercarse o no.
El ministro de Justicia, Germán Garavano, aclaró que no piensan en el decreto. Los había desalentado la energúmena seudo constitucionalista, Elisa Carrió, al desalentar el decreto como incorrecto incluso contra “una delincuente como Gils Carbó”.
La avalancha contra esa correcta funcionaria aprovechó que el juez Julián Ercolini aceptó el temperamento del fiscal Eduardo Taiano y la citó a declaración indagatoria para el 31 de agosto. Es a raíz de la compra de un edificio para la Procuración, donde se anuló una primera operación y se concretó otra supuestamente con comisiones cobradas por gestores inmobiliarios dizque cercanos a la procuración.
La acusada irá a la indagatoria y reiteró que es inocente, que vive de su sueldo y sus ingresos entran en la cuenta sueldos del banco, vive en el barrio de siempre y no cometió ninguna irregularidad. A modo de contragolpe a quienes especulaban con que debería renunciar si la procesan, Gils Carbó recordó que Macri asumió como jefe de Estado estando procesado con dos instancias confirmatorias.
Y en tren de defenderse le puso una mano de nockout al mandatario, al comparar la persecución contra ella en Buenos Aires y la que Nicolás Maduro lleva a cabo contra Luisa Ortega en Caracas. El cronista no comparte esa identificación de los procedimientos y personajes, porque allá es el Tribunal Supremo de Justicia el que abrió un juicio contra Ortega y acá hasta se propuso el decreto del PEN Igual a Macri le habrá caído como bomba que lo identifiquen con el sucesor de Hugo Chávez.
Esta semana Leopoldo López, el político venezolano preso, ahora en su domicilio, habló por teléfono con Olivos para agradecer las gestiones hechas por su libertad. López fue condenado a 13 años, 9 meses y 7 días de cárcel a raíz de convocar en 2014 a la violencia callejera golpista donde murieron 43 personas.
Las acusaciones de Macri, Garavano, Carrió, Tonelli y demás funcionarios contra la Procuradora General son que ella es kirchnerista, como si tener una opinión política fuera delito. Y que habría favorecido la situación judicial de los exfuncionarios del gobierno anterior en causas de corrupción y fomentado denuncias “flojitas de papeles” contra la actual administración amarilla.
Y allí surge la intencionalidad política de Macri. Pondría en el cargo a un operador suyo, para que politice aún más causas que lesionan a Cristina Fernández de Kirchner (a ella van los tiros por elevación dirigidos en primera instancia a Julio de Vido). Un procurador del palo del PRO-Cambiemos cajonearía las causas que implican a Macri y parientes como Angelo Calcaterra, expropietario de Iecsa, en medio del escándalo Odebrecht.

El Milico.
El presidente no tiene buenas noticias para dar en materia de recuperación económica, el consumo y el empleo, ni contra la inflación. Fue un pelotazo en contra que el Bapro anunciara descuentos hasta del 50 por ciento en compras de hasta 3.000 pesos en los supermercados bonaerenses. El malón que quiso aprovechar las ofertas demostró que hay un consumo reprimido por el alza de precios y los ingresos insuficientes, y la carrera no fue para adquirir productos de lujo.
Entonces, ante esa limitación de su propia política de ajuste, el oficialismo pretende captar votos por otras vías. Una es agitar la bandera contra la corrupción, enfilándola contra CFK, como si los suyos, comenzando por el propio presidente, no tuvieran una pila de imputaciones y algunos procesamientos.
Uno de los mayores escándalos del año giró alrededor del acuerdo convalidado por el ministerio de Comunicación con Sociedades Macri, a propósito de la deuda con el Estado tras su fallida operación del Correo Argentino. Ese acuerdo, luego vuelto a fojas cero, era una alevosa condonación de la deuda empresaria, según objetó Gabriela Boquín, la fiscal. Confiando en la desmemoria de una buena parte del electorado, el presidente quiere agitar sesgadamente la lucha contra la corrupción como distintivo de su campaña.
Otro caballito de batalla electoral serán los supuestos avances contra el narcotráfico, como si un par de operativos en villas de Capital y el conurbano, o la captura de una avioneta con droga, todos ampliamente publicitados, fueran a solucionar ese drama. Si se desea combatir el narcotráfico se debe aprender de Cuba, Bolivia, Ecuador, Irán y Corea del Norte, países que están en las antípodas de Macri.
El presidente y su ministra de Seguridad, Bullrich, tienen la visión policíaca al estilo del FBI y la DEA, ampliamente fracasada en el mundo y los EEUU, el mayor mercado consumidor y con bancos lavadores del dinero procedente de ese negocio infame. Y por las dudas, también tienen a las Fuerzas Armadas en situación de guardia pasiva, no tan pasiva, para participar de esa “guerra”.
En la cena de camaradería de las FFAA, Macri les presentó a los mandos y demás oficiales presentes el nuevo ministro de Defensa, que asumirá mañana: Oscar Aguad. Fue el avalista del pésimo acuerdo por el Correo con Socma y el dócil instrumento de Clarín desmantelar el AFSCA y extirpar de la ley de medios sus órganos pluralistas vitales. Fue en los ´90 ministro de gobierno de Ramón Mestre en Córdoba, y defendió como policía honesto a su jefe de Inteligencia Criminal, Carlos “Tucán” Yanicelli, luego condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad en la D-2 de la policía cordobesa durante la dictadura. En esos mismos años Aguad compartía palcos con Mestre y el general Luciano B. Menéndez, salido brevemente de la cárcel gracias al indulto menemista y hoy dueño del récord Guinnes de 14 condenas por delitos de lesa humanidad (12 son perpetuas).
A Aguad le decían “milico” desde sus años de rugbier, pero en su carrera política hizo honor a ese sobrenombre. Abogado, pero milico de alma, ahora estará entre los uniformados, como uno más de ellos y no precisamente el más democrático.