Empleo y precios, equilibrio difícil

El gobierno provincial resolvió suspender por 180 días las ferias ambulantes conocidas como “saladitas” con el propósito de “defender el trabajo en blanco” pero, simultáneamente, le pidió a las cámaras empresarias que afinen la puntería con relación al nivel de precios, un tema sensible para los consumidores pampeanos.
La cuestión es compleja y presenta numerosas aristas. Las ferias ambulantes se han multiplicado en los últimos años ofreciendo, básicamente, indumentaria y calzado a precios muy convenientes para el consumo popular. Funcionan con una lógica muy similar a la que se observa en los grandes centros urbanos del país mediante una cadena de confección y distribución que ha merecido fuertes cuestionamientos por su escasa transparencia tributaria. Sus periódicas incursiones en nuestra provincia son fuertemente cuestionadas por el comercio local que se ve afectado sensiblemente por este sistema “atípico”. Pero lo cierto es que el nivel de precios de los productos que ofrecen es notablemente inferior y por lo tanto, desde la política -en nuestra provincia básicamente los intendentes-, no ven con malos ojos esas ferias nómadas pues aportan un alivio a las castigadas economías familiares. El propio gobernador citó específicamente esta cuestión cuando habló de “la carrera entre salarios y precios” que vienen ganando ampliamente estos últimos.
Cuando el comercio local eleva sus reclamos hace valer su condición de principal generador de puestos de trabajo por afuera del Estado, una realidad contundente en una provincia como la nuestra en que la administración pública ha agotado sus posibilidades de seguir aplanando las estadísticas del desempleo. También el aspecto impositivo está presente en el debate pues los comerciantes destacan los costos que deben afrontar en materia tributaria en general y, en particular, salarial. Los brutales tarifazos en la energía eléctrica y el gas natural no están ausentes a la hora de los reclamos.
A este escenario complejo se suma el programa de estímulo de empleo local que inició la actual gestión y que ya muestra algunos logros -cierto que incipientes todavía- que en estos días estará mostrando a nivel nacional. Al respecto puede recordarse la queja de los funcionarios pampeanos con relación a las políticas económicas del gobierno nacional que no están colaborando con estas iniciativas de la provincia sino oponiendo obstáculos. De ahí que esta decisión que llega ahora y que busca neutralizar los efectos negativos de estas ferias que se instalan temporalmente pueda ser vista, también, como una reacción defensiva frente a un elemento “nacional” adverso.
Como son básicamente los precios el atractor más poderoso de estas ferias, el gobernador no dejó de mencionarlo y de demandar a las cámaras locales una suerte de “tarea para el hogar”. Son muy viejos los reclamos de los consumidores pampeanos con relación a los altos niveles de precios que existen en la provincia. Y no solo las diferencias son perjudiciales con relación a la ciudad de Buenos Aires y el conurbano sino también con otros puntos del país, algunos de ellos más alejados de la capital argentina. Las quejas han llegado a incluir comparaciones dentro de cadenas de supermercados que están presentes aquí y en otros puntos del territorio nacional que presentan precios diferentes y siempre desfavorables para los pampeanos.
De ahí que la decisión de suspender la actividad de las “saladitas” pero, simultáneamente, exigir un esfuerzo a las cámaras locales para afinar el lápiz aparezca como una búsqueda de equilibrio al atender dos aspectos del mismo problema: la defensa del empleo registrado pero también el bolsillo de los consumidores que vienen perdiendo por goleada en este difícil 2016.

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