En el segundo intento se llevaron puesto al ex ministro De Vido

EN COMODORO PY TOMARON NOTA DE LA VICTORIA DEL MACRISMO

El diputado Julio De Vido perdió sus fueros y fue inmediatamente detenido. Lo habían intentado en julio pasado y no lo habían conseguido. El Poder Judicial, tras la victoria de Cambiemos, decidió complacer al presidente Mauricio Macri.
EMILIO MARÍN
La única pequeña frustración para la patota clase mediera y alta macrista que se congregó ante el edificio donde vive Julio De Vido, sobre avenida Libertador, fue que no pudo filmar la escena ni agredir ni insultar ni escupir a quien se suponía iba a ir preso.
La prestigiosa Gendarmería, de gran lucimiento nacional e internacional luego del caso Maldonado, había llegado allí para el arresto. Tampoco pudo ser. El exministro de gobiernos kirchneristas no estaba allí sino en casa de uno de sus hijos y luego de una conversación con su abogado Maximiliano Rusconi, decidió entregarse en Comodoro Py. En Libertador quedó la jauría gritando “sí se puede”.
Todo el trámite fue supersónico. La Cámara de Diputados votó el desafuero del todavía diputado del Frente para la Victoria, a instancias del macrista Pablo Tonelli, titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Un raro exponente de constitucionalismo ya que ingresó por la ventana al Consejo de la Magistratura, el mismo que destituyó al camarista Eduardo Freiler aprovechando una mayoría momentánea porque el reemplazante kirchnerista había sido demorado ex profeso en la Corte y no había podido jurar.
La verdadera artífice del operativo desafuero y prisión de De Vido es Elisa Carrió, la virgen inmaculada de esta decadente democracia “made in USA”. En lo único que el cronista puede coincidir con esa energúmena es en que no brindó con champagne porque dice que no bebe alcohol. Quizás beba cosas peores, tales los gases y líquidos que rejurgue.

Datos biográficos.
Nobleza obliga, Carrió ganó la elección en Capital Federal con el 50.92 por ciento de los votos. Para tener una idea del retroceso político que eso supone en la conciencia colectiva, se puede citar que en las presidenciales de 2011 sacó el 1,8 por ciento de los votos y en Capital Federal el 4,3 por ciento. A partir de allí, todo fue ganancia para ella y su jefe actual, el presidente Macri.
Que nadie quiera hurgar ni ver una contradicción entre quien dice ser la campeona nacional de la lucha contra la corrupción y su alianza con expresidente de Boca que batió récord de imputaciones y procesamientos como empresario, jefe de gobierno de CABA y presidente de la Nación. Que no se busquen esas contradicciones porque hoy los porteños parecen estar ciegos y no las van a ver. Lilita es su ídolo de barro, como lo fue “el ingeniero” Blumberg y el Chano de Tan Biónica, desaparecidos en la inacción.
Es notable la falta de memoria de tantos votantes. Parece que olvidaron que en el 2009 Carrió fue expulsada de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) por descalificar un proyecto de ley impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo para poder obtener huellas de ADN e identificar a nietos y nietas apropiadas por los represores en la dictadura, quienes desaparecieron a sus madres y padres. Raro privilegio el suyo porque la APDH hasta ahora solamente expulsó a dos exdirigentes: a ella por el motivo citado y a Carlos Saúl Menem por los indultos de 1989. El dato viene a cuento porque Abuelas hallaron la nieta 125.
La seudo defensora de la República trabajó en la fiscalía de Chaco durante la dictadura militar-cívica, período donde se cometieron atrocidades en el país y esa provincia, caso de los fusilamientos de 22 presos políticos en Margarita Belén.
Punto, por ahora, al prontuario olvidado por el 50,92 por ciento entregado al autoengaño, a adoraciones místicas sin un cachito de humanidad.

Indicios contra De Vido.
Conscientes que la figura del exministro era un “bocado de cardenal” para las legislativas, ya el 25 de julio, antes de las PASO, Tonelli y el PRO quisieron expulsarlo como diputado alegando el artículo 66 de la Constitución y la “inhabilidad moral”.
Atendiendo a directivas de Durán Barba, jefe real de campaña, el oficialismo impulsó esa expulsión porque le reportaba votos. La culpabilidad o inocencia del diputado les importaba un comino. Las tribunas, como en el circo romano, querían sangre. Y el PRO-Cambiemos quería eso, traducido en votos.
El debate parlamentario se dio, con asistencia de la bancada kirchnerista en la Comisión como en el Plenario, y allí el macrismo no logró los dos tercios necesarios. En ese momento corrió a favor del ahora reo el que el juez Luis Rodríguez no había pedido su detención en la causa por posible desvíos de fondos para obras en Río Turbio. Ni la suya ni la del resto de los procesados: ninguno tuvo que sufrir prisión preventiva. De Vido zafó, luego de defenderse y dar sus argumentos, lo mismo que sus compañeros de bancada.
De todos modos quedó muy mal herido, él y también la plana mayor del ministerio de Planificación Federal que tuvo a su cargo; por elevación, las esquirlas también volaron hacia Cristina Fernández de Kirchner.
Es que Carrió y demás publicistas del gobierno, incluyendo a los que firman artículos en los “medios serios”, no faltaban a la verdad cuando puntualizaban que De Vido tiene en su contra cinco procesamientos y otras imputaciones. En estos días volverá -ahora como detenido- al juicio por la tragedia ferroviaria de Once donde murieron 51 personas, aparentemente provocada por falta de control de Transporte sobre los concesionarios ferroviarios de TBA de los hermanos Cirigliano, que percibían millonarios subsidios.
De Vido está procesado también por los fondos para Río Turbio, por la compra de gas licuado transportado en barcos, por las licitaciones de obra pública ganadas por Lázaro Báez, etc. También hay sospechas por las obras ganadas en Argentina por la brasileña Odebrecht, donde hubo coimas y sobreprecios según admitieron los ejecutivos de esa firma. Según Clarinete y Gaceta Ganadera, en la reunión de fiscales argentinos con autoridades judiciales de EE UU, éstas habrían mencionado al exministro como acusado de haber cobrado esas sumas ilegales.

Marche una autocrítica K.
Quizás De Vido es totalmente inocente. El cronista no lo sabe, pero tampoco lo cree. CFK no puso las manos al fuego por él, cuando fue preguntada en el reportaje hecho por Gerardo Rozin.
Sea culpable o no, algo que no está demostrado, está complicado. Las máximas figuras de Planificación están presas en Ezeiza o Marcos Paz: Ricardo Jaime (Transporte), José López “alias bolsos” (Obras Públicas), Roberto Baratta (Coordinación) y Juan Pablo Schiavi (sucesor de Jaime).
Si todos están presos con fuertes presunciones de corrupción en su contra, ¿su jefe De Vido es una blanca paloma, incontaminada en ninguna pluma? Es muy difícil creerlo, mantenerlo y fundamentarlo.
Por eso, por haber tenido esa clase de altos funcionarios en un ministerio clave en el manejo de fondos públicos -los cálculos posiblemente exagerados de Nicolás Winazky hablan de 200.000 millones de dólares en los doce años-, es que Cristina no puede eludir hacer un mea culpa, que los marxistas llaman autocrítica. Aquellos fueron sus ministros, secretarios y funcionarios. No puede alegar desconocimiento; como mínimo por falta de control y mala selección de funcionarios, ella carga con esa obligación de pedir disculpas.

Cuatro falsedades bien PRO.
Aún con esas presunciones y fuertes elementos en su contra, De Vido estaba ajustado a derecho, no tenía planes de fuga ni entorpecía el proceso, y con su letrado Rusconi se defendía como gato panza arriba en Tribunales.
Fue una barbaridad que lo hayan desaforado y detenido. Eso fue posible porque la Sala Penal II ordenó al juez Rodríguez la detención. De allí lo planteado al principio: Comodoro Py leyó la victoria de Cambiemos en clave de orden de proceder.
Esa fue la primera falsedad: darlo por culpable y detenerlo, en vez de seguir los procesos en una libertad bastante limitada porque por lo visto en la puerta de su edificio De Vido no iba a poder vivir tranquilo. Corría riesgo de linchamiento, no de que lo robaran motochorros. Rusconi consideró que “se abandonó este miércoles el Estado de Derecho desde el Parlamento”.
La segunda falsedad del macrismo es que, dando por sentado que De Vido es culpable, generalizó que los doce años fueron pura corrupción y latrocinio. Y no fue así. Hubo numerosos y graves casos de corrupción, pero eso no puede oscurecer que en 2003-2015, hubo avances de la economía, la inclusión social, los derechos humanos, la ciencia y técnica, el pluralismo mediático, la integración latinoamericana, etc. La derecha reaccionaria y el medio pelo operado mediáticamente creen que el amplio y contradictorio universo de ese período es igual al tamaño de la pantalla de TN donde le dicen cómo, cuándo y por qué opinar.
La tercera falsedad, es que Macri y sus jueces acusan a legisladores kirchneristas pero ocultan y protegen a empresarios coimeros, que son parte de su elenco político y gubernamental. El más renombrado es Angelo Calcaterra, de IECSA. Los monopolios son chorros, no santos.
La cuarta es que el macrismo pone cara de inocente. Vamos Mauricio. Muchos recuerdan el contrabando de autos de Socma, el vaciamiento del Correo, el espionaje ilegal y tantas otras causas hasta llegar al blanqueo de capitales y los Panamá Papers. El ladrón grita “al ladrón”.