En España nadie se halla dispuesto a una solución

Señor Director:
Frustrada la elección general del pasado 20 de diciembre, los españoles volvieron a las urnas este último domingo y dejaron las cosas indefinidas y no se sabe si habrá un presidente… ¿o qué?
Lo que quedó en evidencia es que encuestadores y analistas pueden equivocarse en conjunto, pues todos daban por seguro que la alianza Unidos Podemos avanzaría al segundo lugar, desplazando al socialismo (PSOE) y acercándose al Partido Popular, que ocupa ahora la presidencia. El electorado respondió haciendo crecer al PP y confinando a Podemos e Izquierda Unida en el tercer lugar, con menos votos que en diciembre, aunque con igual número de bancas. Asimismo, hizo retroceder al conservador Ciudadanos. El socialismo tuvo menos votos, incluso en su baluarte andaluz y ha perdido cinco diputados en “la peor elección de su historia”. Con todo, el Partido Popular carece de congresales suficientes para quedarse en la presidencia, ni aún con el disminuido Ciudadanos. Por eso propone una alianza con el socialismo, su rival histórico, el cual rápidamente contestó que no, de ninguna manera. La posibilidad de una alianza PSOE-Unidos Podemos se ve improbable, aunque pueda parecer lógica. Para hacerla posible el socialismo debería cambiar la propuesta con que se presentó a esta elección, actitud que lo deslegitimaría. Y si Podemos se aviene a unirse al PSOE, posiblemente rompería su alianza con Izquierda Unida y cambiaría su posición respecto a la autonomía catalana.
El error de encuestadores y analistas merece un análisis. Me inclino por pensar, ante la unanimidad de los anticipos, que éstos reflejaron un estado de opinión que pudo cambiar en las últimas jornadas, incluso por el impacto del Brexit, es decir, la salida del Reino Unido (aunque no tanto) de la Unión Europea, hecho que puede haber decidido a los vacilantes a inclinarse por la derecha (PP) actualmente en el gobierno.
Lo que queda por ver es quién cosecha en medio de estas indefiniciones, en España y en Europa. Muchos temen que todo favorezca a los nuevos extremismos de derecha. El fenómeno europeo parece reflejar un estado de opinión que parece ser mucho más general o mundial. Se verá.

Fallido.
Se denomina acto fallido una expresión errónea o inconveniente para quien la pronuncia.
Rodrigo Fresán, quien escribe desde Barcelona, cuenta que un dirigente del Partido Popular dijo esto ante las cámaras de TV: “Puedo haber metido la mano, lo he dicho mil veces, pero nunca la pata… Perdón… ¡lo he dicho al revés…aaargh”!
Sabido es que el PP ha sido afectado por escándalos de corrupción.

Contexto.
La voz contexto avisa que el significado de una afirmación no debe ser sacado del conjunto del texto (contexto) dentro del cual ha sido hecha. Y dice lo que se observa también en nuestro país: que quien quiere disimular el efecto de haber dicho algo políticamente inconveniente se apura a advertir que se lo ha interpretado mal porque se lo sacó de contexto.
El nombrado Fresán, quien siempre tiene alguna perla que ofrecer, da el caso de un dicho de la actriz Úrsula Corberó, con respecto a lo que hizo el elenco de un programa exitoso en una vacación compartida: “Alquilamos una casa en Segovia y follábamos todos con todos y nadie se enfadaba”.
Ante la andanada de críticas que siguió a este dicho, la mujer adujo que se la había interpretado “fuera de contexto”.
Lo que de verdad puede suceder es que tales dichos que desfavorecen a quien los pronuncia se deban a que expresaron algo cierto que no se debía decir. El pensamiento suele hacer estas jugadas.
Malvinas Alicia Castro que fue embajadora en Londres con nuestro anterior gobierno, opina que la situación resultante del Brexit del Reino Unido puede crear una oportunidad de mejorar nuestras chances de avanzar en el reclamo por las Malvinas.
Duda que nuestro gobierno quiera aprovecharlo.
Atentamente Jotavé

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