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En pocos días más deberán mostrarse algunas cartas

LA SEMANA POLITICA

El miércoles 12 empezará a develarse parte de los misterios electorales pues vence el plazo para inscribir las alianzas. Diez días después se conocerán los candidatos. Ese misterio finalizará, pero quedan muchos otros.
SERGIO ORTIZ
En cuanto a alianzas electorales buena parte de las dudas se fueron develando. Tras la convención radical que no pasó de reclamos muy moderados de su cúpula hacia el PRO, dueño de la marca Cambiemos, quedó claro que el más que centenario partido no sacaría los pies del plato.
En la oposición también se clarificó la alianza, tras los pasos al costado que dio Cristina Fernández de Kirchner y confirmar que su Unidad Ciudadana iría del brazo del antes sospechado PJ. Otros doce partidos de centro y centroizquierda siguieron el éxodo de la jefa hacia Matheu donde la autoridad máxima es el exgobernador José Luis Gioja.
Ese aglomerado de oposición mide muy bien en las encuestas y ya tiene fórmula con Cristina como vice de Alberto Fernández. Y también anunció la dupla para gobernador y vice en Buenos Aires: Kicillof-Magario.
Queda en ese campamento una duda: ¿Sergio Massa será el último en subirse a ese tren? Y en tal caso, cuál sería el lugar que ocupará. Todo indica que sí, por los reiterados convites de Alberto Fernández y elogios hacia el de Tigre, pidiendo que forme parte de la coalición opositora y compita allí en las PASO. Y segundo porque la convención del Frente Renovador, el 30 de mayo, habilitó a Massa a conformar una unidad de tipo opositora, dejando de lado la trillada y poco transitada vía del medio.
La otra cuestión pendiente de esa coalición es el nombre. Hasta ahora se coincidía en Frente Patriótico, pero puede haber algún aditamento. Los nombres y etiquetas son lo de menos. Lo trascendente es el contenido, las políticas que se van a impulsar. Y en eso el kirchnerismo-pejotismo-massismo, por ahora está en pañales.
La otra alianza que se va a inscribir es Alternativa Federal, que hoy tiene poco de alternativa y mucho de testimonial; tampoco es federal sino más bien provinciana, una altura menor. Es que primero la dejó Roberto Lavagna y luego Massa, quienes medían mejor, dentro de rangos menores respecto a Cristina y a Macri.
Una alianza encabezada por Juan M. Urtubey y Miguel A. Pichetto, por una parte, y por la otra Consenso 2019, de Lavagna y algún socialista o margarita, servirán para llenar un formulario y poco más.

La realidad.
Más transcurre el tiempo hacia octubre y la realidad muestra costados más dolorosos para las mayorías.
Cambiemos no puede acusar que son movidas opositoras porque los informes del Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica Argentina, son los mismos que el oficialismo agitaba cuando era oposición.
Esa entidad informó que al tercer trimestre de 2018 la pobreza afectaba al 51,7 por ciento de los niños de entre 2 y 17 años. Un tercio de ese segmento tuvo graves dificultades para alimentarse. El 13 por ciento de esa niñez había pasado hambre; 1.6 millones de chicos no habían completado las cuatro comidas diarias, salteándose la cena.
Eso ocurre en un país que se precia de producir alimentos para 400 millones de habitantes y que estaba en camino de aumentar hasta 600 millones. Es una falla estructural de su sistema político y económico-social, de distintos colores partidarios, que en esas condiciones de producción y exportación exista tamaña cantidad de niños y adolescentes que no tengan buena alimentación o que pasen hambre.
Los retrocesos lo sufren incluso quienes tienen un trabajo en blanco, regidos por convenciones paritarias. En el 2018 los salarios quedaron 12 por ciento atrás de la carrera de precios. Y en 2019 el gobierno admite paritarias hasta un techo del 28 por ciento, cuando la mayoría de los economistas dice que de mínima la inflación será del 40. Quiere decir que el macrismo tiene pensado quitar otro 12 por ciento más a la capacidad adquisitiva de los salarios.
Una pérdida mayor la padecieron los jubilados. El cambio de cálculo de movilidad de haberes jubilatorios hoy ni siquiera es muy defendido por los macristas. Sin embargo, siempre tienen algún ladero que los apuntale. Fue vergonzosa la posición del senador peronista Pichetto, quien defendió ese cambio de cálculo y la reforma previsional, que su bloque votó en medio de la represión de Patricia Bullrich en diciembre de 2017. Para el rionegrino esa reforma fue positiva y el índice de movilidad también fue bueno. Después de esas declaraciones no podía extrañar que en el programa de televisión de María O’Donnell dijera que en caso de balotaje él votaría por Macri. Alegó que ese sector tiene «una mirada capitalista, inteligente, responsable, aún con errores», en tanto el kirchnerismo y sectores peronistas son autoritarios.
El panorama de las Pymes y de las cooperativas es tétrico, pues cierran muchos establecimientos por día debido a la caída de ventas, alzas de tarifas y elevadas tasas de interés en créditos, así como por la caída de planes de intervención positiva del Estado.
Desde el ángulo opuesto al nacional y popular, hasta el FMI admite ese costado durísimo de la realidad. Christine Lagarde, manifestó en un encuentro de empresarios en EE UU que el Fondo había subestimado la gravedad de la situación argentina. O sea que ésta era más grave y dolorosa de lo calculado. Esa admisión debe incluir dos aclaraciones: el diagnóstico benévolo fue suyo y del gobierno de Macri, al que apoyó política y financieramente, en especial con el crédito de 57.000 millones de dólares. La otra aclaración obvia: el Fondo no puede opinar como observador porque es parte del problema. Antes y sobre todo después de conceder ese crédito tuvo la última palabra en políticas presupuestarias y fiscales, de legislación previsional, salarios, tarifas, cotización del dólar, apertura, etcétera.

¿Qué hacer?
Como se dijo, hay dudas que se van develando, pero otras no están siendo despejadas por las novedades electorales.
Quien ha hablado más claro es el gobierno. Insiste en que si es reelecto seguirá ese modelo neoliberal, incluso apretando más el acelerador. Si antes hizo una reforma previsional, ahora, en acuerdo con el FMI, pondrá más requisitos y edades para gozar del beneficio. Dante Sica confesó que quieren entrarle de lleno a la reforma laboral en un sentido antiobrero.
De esta agenda estuvieron hablando el jueves 6 Macri con su visitante de lujo, Jair Bolsonaro, quien vino con siete ministros.
Lo fundamental del viaje fue el apoyo de la delegación brasileña a la reelección macrista. «Hago un llamado al pueblo argentino por lo que tendrán en adelante en octubre. Es una decisión que tienen que tomar con la razón y no con la emoción. Como lo hicimos en Brasil, donde hubo gran responsabilidad para decidir el futuro del país», dijo Bolso-nazi.
El viaje también sirvió para acordar la propuesta que ambos gobiernos llevarán por el Mercosur a una reunión con representantes de la Unión Europea. Estos recibirán de mil amores la propuesta capituladora, de bajar del 14 por ciento al 5 o 6 por ciento el arancel externo común. Así penetrarán más con sus productos en nuestros mercados.
Cambiemos no puede ganar los comicios sólo con visitas de Bolsonaro e Iván Duque, de Colombia, o haciendo buena letra con Donald Trump, siempre para tratar de hundir a Venezuela. De todos modos, esas cartas internacionales están en el menú amarillo.
La otra pata del plan es simular repuntes de la economía que no son tales, con Precios Inhallables, quemando millones de dólares para mantener su cotización, subsidios a la venta de autos, etcétera. Habría que ser muy tontos para creer que esos son brotes verdes, pero la enfermedad del analfabetismo político resiste las mejores vacunas. Lo mismo con el mal del Gorila, también con epidemias como el Ébola.
La tercera parte del operativo electoral del PRO es crear nuevas causas judiciales para estigmatizar a Cristina y el peronismo como sinónimos de corrupción. A la docena de procesos que tenía abierta la ex presidenta sumaron otros dos, siempre de la mano del «sicario» Claudio Bonadío: una por cartelización de la obra pública y otra por coimas en los peajes. Obvio, a Ángelo Calcaterra el proceso fue sin detención preventiva, a diferencia de los exfuncionarios K y Gerardo Ferreyra. Y en la causa de los peajes, la otra obviedad es que Gianfranco Macri fue absuelto.
La cuarta maniobra consistía en la presentación de Alternativa Federal, para debilitar a Cristina. Este objetivo fracasó en lo inmediato, por la fragmentación de aquella, pero puede servirle, piensa Macri, en caso de balotaje, para que unos cuantos votantes del PJ no kirchnerista hagan «la gran Pichetto».
La pelota está picando en el bloque de Alberto Fernández y Cristina, por ahora sin programa. Hasta Massa los corre con que si quieren alianza con él deben definir cinco puntos: el programa, las listas, el nombre del frente o de la coalición, todas las candidaturas y las líneas centrales de la campaña y de la estrategia electoral.
Esa agenda hay que llenarla con propuestas antimonopólicas para salir de la crisis. Sería lo más significativo de la campaña y es urgente que la dupla FF hable a la gente y rompa su silencio político-programático. Tiene que decir qué va a hacer.