“En esta provincia hay conductores presos”

I – La justicia pampeana produjo en la semana una serie de actos procesales que le permitieron a la sociedad separar la paja del trigo en un poder integrado en su mayoría por funcionarios que deben su lugar a alguna forma de acomodo político, familiar o de otra índole y al que los pampeanos observan, invariablemente, tan empáticos con el poder político como alejados de los problemas y necesidades de los comunes mortales que habitamos esta provincia. Esta seguidilla permitió atenuar además, sin querer, la profunda impresión que causó el acto de juramento de un flamante camarista al que no se le puede adjudicar más mérito que la pertenencia o cercanía con el partido del gobierno o alguno de sus integrantes en el poder.

II – El procesamiento de un ex director de Deportes señalado como uno de los artífices y beneficiarios de ese perverso sistema de utilización de las ONG para desviar dineros públicos que fue conocido como el caso de las “fundaciones truchas” permitió medir la distancia que nos separa de los años del poder judicial de la impunidad cuando las denuncias públicas sobre el escandaloso manejos de fondos públicos no encontraba juez o fiscal que se sintiera aludido. La mayoría de aquéllos funcionarios judiciales funcionales al poder continúan en funciones y no solo eso, sino que han ascendido en el escalafón.

III – La asombrosa seguidilla de juicios directos que duplicó en solo ocho días lo hecho en tres años de vigencia de este sistema sumarísimo de sustanciación de causas penales pareció señalar que no todo está perdido en el poder judicial. La seguidilla fue, sin dudas, la respuesta esperada a un informe publicado por este diario que daba cuenta de la bajísima cantidad de estos juicios que se realizaban pese a la cantidad abrumadora de personas detenidas en flagrancia por la policía.

IV – También fue una rápida respuesta, la decisión de una jueza de ordenar la evacuación de los calabozos de la seccional Segunda de policía donde se hacinaban decenas de personas procesadas o detenidas. En este caso el cambio incluyó además la presencia de la magistrada inspeccionando los calabozos haciéndose rápido eco de la denuncia realizada por los defensores oficiales sobre las calamitosas condiciones de detención que imperan en la provincia.

V – La ratificación del Tribunal de Impugnación Penal de la decisión de mandar a la cárcel a un conductor homicida cuya conducta, se comprobó, faltó a todo deber de cuidado, marcó un antes y un después en la política judicial de tratamiento de los accidentes de tránsito. Hasta ahora, la regla parecía entender que un conductor homicida nunca iba preso y eso, advertían los especialistas, conspiraba contra la debida toma de conciencia que debe inducirse en los sujetos del tránsito si se quiere construir un medio ambiente social menos mortífero. A partir de este fallo, que debería informarse con cartelería en las principales rutas de la provincia (con una leyenda que diga: “Es esta provincia hay conductores presos por homicidio”) los conductores saben que no hay impunidad para quienes matan y se comprueba que lo hicieron por inobservancia negligente de reglas de tránsito.

VI – La policía de La Pampa también dio en la semana una muestra de que los cambios que se operan en el interior de esa fuerza parecen por fin alejarla de aquél modelo represivo originado en los setenta y la aproximan más a una cuerpo civil donde la inteligencia más que la fuerza marca sus éxitos en la lucha contra el crimen. El desbaratamiento de la principal banda de narcos que operaba en la provincia -una verdadera pyme de las drogas ilegales-, permite hoy medir los resultados de la lucha contra los “kiosquitos” de la droga a la que muchos cuestionaron por pensar que solo se trataba de meter preso a los últimos “perejiles” de la cadena de comercialización de sustancias no permitidas. Ahora es posible deducir que aquélla limpieza de kiosquitos tenía como objetivo la identificación de la punta de un ovillo que debía, necesariamente, conducir hacia los distribuidores mayoristas y hacia sus formas de transporte para introducir la mercancía en la provincia. (LVS)