¿Es más obsceno contar billetes en una cueva o tener cuenta en Bahamas?

MAURICIO MACRI FIGURA COMO DIRECTOR DE FIRMA EN PARAISO FISCAL

La gran noticia fue la filtración “Panamá Papers”, publicado por un centenar de diarios del mundo. En la lista aparecen datos sobre miles de empresas radicadas en paraísos fiscales. Entre ellas, Fleg Trading, con Mauricio Macri como vicepresidente.
EMILIO MARIN
Los datos duros son que 11,5 millones de documentos filtrados desde el despacho de abogados Mossack Fonseca, radicado en Panamá pero con representación en medio centenar de países, aportaron información sobre 200 mil empresas radicadas en paraísos fiscales. El bufete mencionado admitió que una parte de su data interna podía haber sido captada, aunque ratificó que en cuarenta años lo suyo había sido impecable. No parece que así sea, pero juraban inocencia y trataban de asegurar a sus clientes que no se verán perturbados judicialmente.
Esa seguridad de blindar negocios es lo que quiere esa gente. Por eso pone su plata en cuentas “offshore”, donde no se pagan impuestos. Tampoco le preguntan sobre el origen de los fondos, que pueden ser opacos o haber eludido impuestos en sus países de origen o, peor aún, estar lavando de activos.
Una fuente anónima puso todo ese paquete en manos del diario germano Süddeutsche Zeitung, quien lo derivó al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación. Y más de 350 periodistas lo estuvieron analizando hasta que este fin de semana hubo detonaciones en simultáneo en muchas ciudades del mundo por medio del inglés The Guardian, el francés Le Monde, el Miami Herald, la BBC, etc. Entre los medios argentinos figuraron “La Nación” y Canal 13, por lo que muchos lectores se habrán preguntado si es que aquellos habían roto con Mauricio Macri. Después de la lectura habrán comprendido que esa alianza se mantiene firme, pero que aquella primicia no era para despreciar. Y de paso, aunque no podían disimular la herida que la información producía en la figura presidencial, trataron de ensuciar también a la familia Kirchner, como si estuviera en el Panamá Papers. Nada que ver. Sí figuraba Daniel Muñoz, ex secretario privado de Néstor Kirchner, que abrió cuentas sospechosas en 2013, dos años después de cesar en aquella función. El sentido era ensuciar al gobierno anterior. Y “Perfil” se destacó en eso.
Entre los cinco presidentes o jefes de gobierno en funciones que están escrachados están Mauricio Macri, el primer ministro de Islandia, S. Gunnlaugsson, el rey de Arabia Saudita y otros. Las fuentes pronorteamericanas -de donde proviene probablemente la data- han apuntado sobre todo a la cabeza del ruso Vladimir Putin, pero las publicaciones no han indicado nada directo con él sino de empresarios cercanos y algunos familiares. El acusado de Islandia ya presentó su renuncia al cargo, cosa que por supuesto no hará el ruso ni tampoco el argentino Macri, quien verá bajar sus acciones personales en la bolsa de la imagen pública. Hasta el momento, inflada por los monopolios mediáticos, rondaba el 60 por ciento y valdrá menos.

¿Delito o no?
Los paraísos fiscales más nombrados son Panamá, Islas Vírgenes Británicas, Bahamas, Islas Caimán, Nevada y Seychelles. No son los únicos, porque países tan “serios” como Suiza, Luxemburgo y estados norteamericanos como Delaware, además de Nevada, ofrecen brillantes negocios para dineros opacos en sí y cuyos dueños reclaman ser cubiertos por esa opacidad.
Las revelaciones de Hernán Arbizu, argentino y ex directivo de JP Morgan que permitió abrir en 2008 una importante investigación sobre fugas de capitales de argentinos hacia el exterior, entre los cuales estaban directivos de Clarín, fue una aproximación al problema. Posteriormente la información de un ingeniero de HSBC en Ginebra, Hervé Falciani, logró develar miles de cuentas secretas de inversores de diversos países. Sólo de Argentina había 4.040 cuentas no declaradas con fondos por más 3.000 millones de dólares. El actual ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay era apoderado de la cuenta por más de 80 millones de dólares, de Amalia Lacroze de Fortabat.
Cuando el entonces titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, formuló la denuncia penal, en noviembre de 2014, se estimó que el Estado podría recuperar 7.000 millones de dólares por el delito de evasión fiscal, el cobro de impuestos, intereses y multas. Lamentablemente, mientras esa causa avanza muy lento en el Juzgado en lo Penal Económico número 3, a cargo de María Verónica Straccia, el sospechoso Prat-Gay se convirtió en ministro de Macri. Aún si se lo hubiera procesado en esa causa HSBC, eso no sería garantía de que no estuviera hoy donde está. La prueba fáctica la da Federico Sturzenegger, procesado por el “megacanje” de 2001, con procesamiento confirmado por la Corte Suprema de Justicia en diciembre de 2015. Sigue como titular del Banco Central.
Volviendo al caso de Macri, el presidente de Fleg Trading era el padre, Franco, Mauricio era vicepresidente y su hermano Mariano el secretario. La empresa funcionó en Bahamas hasta 2009, o sea en dos años durante los cuales MM fue jefe de gobierno porteño.
Laura Alonso, responsable de la oficina Anticorrupción salió presta a defender la honorabilidad de su jefe máximo. Repitió el libreto de que las sociedades offshore son legales y que abrir una no es delito.
La versión del vocero presidencial Iván Pavlosky, dada a los periodistas que lo consultaron antes de la publicación, fue que Fleg no fue declarada porque no tuvo movimientos, que era una empresa familiar del padre y había sido fundada para hacer negocios de construcción en otros países que no se concretaron.
Sergio Massa, socio pero a la vez competidor del presidente, reclamó que el mismo diera una explicación a la sociedad. Por medio de su referente en diputados, Graciela Camaño, reclamó que Macri usara la cadena nacional para explicar su problema.
El hombre de la transparencia, la comunicación, el “fondo fiduciario ciego” de su patrimonio, etc, no siguió ese consejo. Anoche a las 21 horas hablaba con dos periodistas de La Voz del Interior de Córdoba, en un programa que va por el cable, y decía: “Es una operación legal, de mi padre, con la intención frustrada de invertir en Brasil con su empresa Pago Fácil. Fue en 1998. La sociedad dejó de operar en 2008 porque no hizo la inversión. Está todo perfecto, no hay nada extraño”.
Hasta allí las líneas de defensa del presidente y sus incondicionales.

Todo sospechoso.
Otros especialistas han llamado la atención sobre que abrir cuentas en paraísos fiscales es cuanto menos sospechoso. Los objetivos tienen que ver con la evasión y elusión impositiva, cuando no delitos mayores de lavado de dinero, narcotráfico, coimas, etc.
“Nadie abre ese tipo de cuentas con fines inocentes”, fue la cauta pero crítica opinión de esos entendidos en materia fiscal. Alicia López, quien estuvo hasta 2005 a cargo de la Unidad de Información Financiera (UIF) estimó que el caso amerita una investigación judicial y criticó que Macri no hubiera declarado que era director de una firma offshore. “No sabemos si estamos ante un delito tributario o frente a lavado de dinero, o cuando estuvo como jefe de gobierno puede haber algún tipo de corrupción o algo por el estilo”, opinó para “La Nación”.
Es que aunque MM lo niegue, pudo haber percibido remuneraciones por ser director-vicepresidente, y no haberlas declarado. Fleg podría haber tenido movimientos de fondos, aunque el actual presidente haya negado esa posibilidad.
El ex titular de la Inspección General de Justicia (IGJ) Ricardo Nissen dijo lo suyo a Página/12: “nunca vi una sociedad off shore que no sea utilizada con fines ilícitos. Nunca. Normalmente, se utilizan para evadir impuestos. Pero se utiliza también para evitar acreedores, dejar a personas afuera de herencias. En fin, hay un espectro enorme para utilizar las sociedades off shore”, explicó a ese diario el profesor titular de Derecho Comercial de la UBA.
Añadiendo leña al fuego opositor, Carlos Heller le expresó a Gustavo Sylvestre en Radio del Plata que “nadie tiene una cuenta en un paraíso si no es para ocultar algo, estas cuentas tienen como fin último ocultar algún ilícito”.
Si a los macristas les resulta muy indigesto esas declaraciones de opositores, pueden releer el libro de Luis Majul “Los dueños de la Argentina” en su Tercera Parte (Macri el aventurero). Allí se describen los negocios del grupo, del que Mauricio era vicepresidente, con Manliba, Sevel, etc, cuando aún no se habían apoderado del Correo. Majul reproduce el cuestionario para Mauricio Macri, de 19 preguntas, que éste se negó a contestar. Las dos últimas eran: “18: Toda la información posible sobre Manliba y Sevel; 19: ¿Cuánto le debe el grupo al Estado?”. Silencio stampa, diría Coco Basile.
Para el final, la reflexión del principio. Mucha gente se indigna cuando el grupo Clarín pone en pantalla un millón de veces las imágenes de gente ligada al kirchnerismo, contando plata en una cueva. ¿También se enoja cuando se entera que grandes empresarios como Macri están en esas nóminas de paraísos fiscales? En este caso había más de 200.000 firmas. En esos lugares hay 7,6 billones de dólares. Los dueños no aparecen contando billetes como en La Rosadita: con simples movimientos bancarios hacen las transferencias y listo, sin fajos a la vista.
¿Cuál es más obsceno? ¿Cuál es más grave? ¿Cuál es más corrupto? El cronista pulsa la opción 2, la de Bahamas.