Escándalo que impacta en la figura presidencial

El presidente de la Nación quedó envuelto el fin de semana en un escándalo de alcance internacional luego que se filtraran documentos de uno de los mayores estudios jurídicos del mundo al servicio de quienes quieren evadir impuestos en sus países de origen creando empresas fantasmas en los llamados paraísos fiscales.
Macri, se revela allí, tuvo una empresa en las Bahamas desde 1998 a 2006 y, pese a que asumió en ese período como jefe del gobierno porteño, no lo hizo constar en su declaración jurada.
El presidente -ahora que se supo que tenía esa sospechosa empresa- intentó amortiguar el escándalo de semejante revelación creyendo que con solo decir que no tenía participación en el capital y que no ganó dinero con esa empresa, podía aventar las dudas sobre su conducta fiscal. Pero el solo hecho de haberlo omitido en su DDJJ y lo claro que resulta que un empresario argentino que opta crear empresas en paraísos fiscales lo hace para evadir impuestos, refuerza el golpe a su credibilidad de una manera tan contundente que difícilmente pueda zanjarse con esa pretendida desmentida.
No es la primera vez que la sospecha de evasión de impuestos envuelve al hoy presidente. En la misma década en la que él, su padre y su hermano crearon esa empresa off-shore, estuvo envuelto en una grave acusación por evasión de impuestos de la empresa automotriz familiar de la que salió solo luego que la Suprema Corte menemista, la de la mayoría automática, diera por cerrado el caso (con el voto en disidencia de Carlos Fayt y Augusto Belluscio) sin aclarar las dudas que de la causa instruída se desprendían.
Ahora aparece mencionado en un grupo de líderes del mundo junto a otros de países tan alejados del pretendido “primer mundo” como Sudán, Irak, Armenia, Qatar, Emiratos Arabes, Ucrania cuyas conductas fiscales con sus respectivos países son sospechosa o francamente delictivas.
Días atrás, el gobierno logró censurar un informe sobre los negocios con el Estado de un amigo de Macri en los primeros tres meses de gobierno. El informe, que se presentaba como el amigo del presidente que ya recibió 1,5 mil millones de pesos en contratos con el gobierno, no salió al aire por la presión que la empresa sufrió de alguna forma por parte de la Afip que días atrás le había allanado sus estudios.
Si los argentinos supimos ahora que el presidente practicó como empresario la cuestionable y presuntamente delictiva creación de una firma en un paraíso fiscal para evadir impuestos, es, podría pensarse, porque no tuvo, ni él, ni la Afip ni los medios adictos que lo blindan mediáticamente, la capacidad de censurarlo porque el escándalo explotó en el exterior y se diseminó como una de las revelaciones más graves e importantes después de los wikileaks.
En el frente interno, este escándalo le explota al gobierno en medio de una exacerbación mediática contra la presunta evasión de empresarios que hacían negocios con el Estado en los años del kirchnerismo. En ese ambiente donde el partido del gobierno predica “tolerancia cero” contra la corrupción y la evasión, la aparición de Macri en los papelese de Panamá y la empresas creadas para evadir, impacta debajo de la línea de flotación de un gobierno que, días atrás, recibió un impacto similar con el contundente informe sobre la pobreza del observatorio de la UCA que revela la irrupción de más de un millón de nuevos pobres en los tres meses de gestión de quien prometió el objetivo de “pobreza cero”.