¿Esta vez sí?

A muy pocos días del lanzamiento de la candidatura a gobernador del principal referente del PRO en La Pampa -por fuera de los plazos fijados por la ley- llegó el anuncio de la licitación para finalizar los alteos de la ruta nacional 35 en cercanías de Eduardo Castex e Ingeniero Luiggi respectivamente.
Si bien desde ese espacio político negaron una relación causal entre ambos hechos, lo que hoy desean los pampeanos es que esta vez las promesas se cumplan pues hace más de un año y medio que esos cortes en una ruta de tanta importancia para la provincia esperan una solución definitiva. No se trata de obras complejas ni onerosas, al contrario, entre las dos apenas superan los dos kilómetros de extensión.
De acuerdo a lo informado por el Ministerio de Transporte las obras se licitarán para contratar a empresas privadas con lo cual se dejaron de lado aquellas promesas -lanzadas con evidente intención demagógica- de llevarlas a cabo por adminstración y con las “máquinas de Lázaro Báez”. Ahora, ni una cosa ni la otra.
Debe recordarse que el otro corte que sufrió esa ruta, el del Bajo Giuliani, tuvo que ser afrontado por el gobierno provincial ante la indiferencia de Nación frente a una urgencia que afectaba severamente las comunicaciones viales de la capital pampeana. La Pampa cumplió con la parte de la obra comprometida pero todavía Vialidad Nacional adeuda la suya a pesar de la escasa magnitud que esos trabajos representan para el organismo vial.
Esta demora inexplicable con unas obras tan modestas para el presupuesto y la estructura del Estado nacional, pero que a la vez son muy relevantes para nuestra provincia porque afectan a una ruta estratégica, habla por sí sola del destrato que reciben los pampeanos desde la lejana Buenos Aires. Y contrasta marcadamente con las generosas partidas para obras públicas que reciben otras jurisdicciones provinciales cuyos gobiernos no ocultan sus simpatías ni ahorran genuflexiones ante la poderosa caja del Estado nacional.

Ni la salud se salva
Las provincias se encuentran cada vez más agobiadas por el ajuste fondomonetarista que está imponiendo el gobierno nacional. El “Fondo sojero”, los subsidios al transporte, la obra pública, la exigencia de bajar impuestos… Todo conforma una larga lista de penurias para los Estados provinciales que ven cómo aumenta la fragilidad de sus ya menguados presupuestos.
Y ahora le llegó el turno a la salud pública. El ministro del ramo pampeano fue elocuente en su reciente visita a la Legislatura cuando explicó la inminente eliminación de un programa -denominado “Incluir salud”- que atiende, por ahora, las necesidades sanitarias de un colectivo social nada privilegiado: las personas que reciben pensiones no contributivas.
El funcionario no ocultó su malestar por el achique de las partidas enviadas por Nación que está generando crecientes obligaciones a la Provincia en materia de atención sanitaria a la población sin asegurar el envío en los tiempos estipulados de las partidas destinadas a cubrir esas erogaciones. Algunas cifras que brindó en su exposición mostraron en forma contundente la fuerte caída de la asistencia económica por parte del Estado nacional que exigirá un mayor esfuerzo al tesoro de nuestra provincia para no afectar la calidad de las prestaciones.
El ministro pidió que “nadie se haga el distraído” ante la gravedad de lo que está sucediendo. Todo indica que sus palabras estuvieron dirigidas a los legisladores nacionales pampeanos que por estas horas se encuentran en el Congreso debatiendo el Presupuesto 2019. Si bien el macrismo concedió, ante los fuertes reclamos de la oposición, morigerar algunos recortes en ciertas partidas, lo cierto es que el conjunto del proyecto implica un ajuste brutal, incluso en áreas muy sensibles como la salud de la población.