Etchevehere, con sus denuncias a cuestas, asumirá en Agroindustria

SOCIEDAD RURAL PREMIADA POR MACRI CON UN MINISTERIO

Hay que admitir que Mauricio Macri tiene una clara sintonía de clase para designar a sus ministros. Le llegó un premio extra a la Sociedad Rural, cuyo titular será ministro de Agroindustria. El denunciado Etchevehere sucederá al denunciado Buryaile.
EMILIO MARIN
Apenas consagrado el triunfo electoral del 22 de octubre el jefe de gabinete Marcos Peña anunció dos cambios. Uno en la cartera de Salud, donde Jorge Lemus dejará el cargo a Adolfo Rubinstein. El otro será la entronización de Luis Miguel Etchevehere en lugar de Ricardo Buryaile en el Ministerio de Agroindustria.
Entre bueyes a veces hay algunas cornadas, porque el entrerriano que lleva seis años al frente de la SRA ambicionaba esa cartera en diciembre de 2015, pero el cálculo político macrista aconsejó no aparecer tan casado con esa entidad. Y el designado fue Buryaile, ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y miembro activo de la Mesa de Enlace Rural que en 2008 propinó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la amarga derrota de la resolución 125 que ponía retenciones móviles a la exportación de la soja.
Durante marzo, abril, junio y julio de 2008 los sojeros de esa Mesa cortaron la mayoría de las rutas, con durísimas consecuencias para la economía. Reclamaban el fin de ese justo sistema de retenciones, porque subía o bajaba según la cotización de la soja. También se diferenciaba a productores menores y más lejanos de los puertos, a los que se pagaban reintegros. Todo terminó con esos cortes ilegales de la oligarquía y aliados menores de la Federación Agraria Argentina, degenerada por Eduardo Buzzi, más el voto decisivo del vicepresidente Julio Cobos en el desempate del Senado.
Etchevehere como Buryaile estuvieron fogoneando aquellas protestas. El primero ganó la presidencia de la SRA y el segundo una diputación nacional por la UCR. El colofón de los cortes, más las caceroleadas y otras acciones que erosionaron al gobierno de CFK, sin perder de vista sus errores, fue la victoria de Macri en noviembre de 2015.
En ese momento el de Formosa le ganó por el hocico al entrerriano. Ahora será a la inversa, pero el renunciante no podrá quejarse de un triste destino. Irá como representante ante la Unión Europea, algo propio de diplomáticos, bien pago y lejos de los mugidos de los animales de cuatro y de dos pies.

Dos imputados.
Ni uno ni otro competidor son trigo limpio. El de Formosa tuvo denuncias sobre apropiación de tierras por parte de su familia, en desmedro de campesinos que estaban allí desde decenas de años habiéndolas pagado con su trabajo. En 2008, Benigno López, referente del Movimiento Campesino de Formosa, también lo acusó de tener trabajadores esclavos venidos de Paraguay. Ante las denuncias esas personas fueron forzadas a regresar a su país, con lo que no prosperaron causas judiciales.
Y así llegó el ganadero formoseño a diputado y presidente de la Comisión de Agricultura en la Cámara, y posteriormente a ministro macrista.
Un prontuario parecido, posiblemente aún más grave, tiene Etchevehere, quien encabezará este tiempo de reformas y ajustes macristas tras la victoria de las legislativas.
Las causas penales en su contra tienen bastante en común con el ministro que va a reemplazar. Una es por trabajo esclavo, porque en 2014 se encontró en uno de los campos de la familia en Entre Ríos, La Hoyita, a los hermanos Sergio y Antonio Cornejo, en condiciones de esclavitud. La inspección y descubrimiento de ese caso fue realizada por Renatea, la entidad que había reemplazado al tristemente célebre Renatre manejada por Momo Venegas, socio menor de la Rural.
La Hoyita es parte de Las Margaritas SA, propiedad de Etchevehere y dos de sus hermanos, todos del PRO y con cargos directivos en la Sociedad Rural de Entre Ríos y en Adepa, porque una de las ramas de la familia era El Diario de Paraná. Esas cinco propiedades rurales tienen 6.285 hectáreas, dedicadas a la ganadería y el cultivo de cereales.
Pese a que esos dos hermanos Cornejo trabajaron años en La Hoyita, los Etchevehere negaron el vínculo y los tacharon de “montaraces”. Sebastián Premici, con notas en Página/12 y en su libro “De Patrones y Peones” (Acercándonos Ediciones, 2016), denunció que cuando este caso salió a luz, “los llevaron a un pueblo cercano y les hicieron firmar una serie de documentos para intentar quitarle responsabilidad al Grupo Económico, les dieron 20.000 pesos a cada uno y un helado. Pero los Cornejo se animaron a dar su testimonial ante la Justicia. Declararon, se expusieron, narraron su verdad. Pero todo resultó en vano. El poder de “patrón de estancia” de los Etchevehere fue más fuerte. Ni el fiscal Samuel Rojkin ni la fiscal que lo sucedió investigaron el caso. Etchevehere se salió con la suya”.

Hasta la hermana.
La otra causa contra Luis Miguel (Etchevehere, no el cantante mexicano) tiene una fuente insospechada: su hermana Dolores, perjudicada porque Las Margaritas SA se desprendió de varias propiedades y sacó créditos de 250.000 dólares en Banco Itaú que no fueron aplicados a sus objetivos, configurándose además el delito de evasión contra la AFIP.
Premici escribió el 1 de noviembre pasado “la vaciada fue SAER, editora de El Diario de Paraná y la empresa insolvente que recibió varios inmuebles por casi 5 millones de pesos fue Construcciones del Paraná. Para eludir al fisco y evitar que la AFIP se diera cuenta de la insolvencia de Construcciones del Paraná, el financista Walter Grenón aportó su estructura de mutuales”.
Etchevehere está siendo investigado por el delito de administración fraudulenta, junto a sus hermanos Arturo y Juan Diego en el Juzgado de Instrucción 3 de Entre Ríos, a cargo de Alejandro Diego Grippo, con la intervención de la fiscal Evangelina Santana.
Desde el 2014 en que esta olla fue destapada hasta hoy, pese a todo, Etchevehere y sus hermanos no vieron la causa elevada a juicio. Eso a pesar del material probatorio acumulado por la hermana y la Procelac (Procuraduría contra la Criminalidad Económica y Lavado de Activos).
En enero pasado Premici logró entrevistar a Dolores Etchevehere, que tenía un bozal legal impuesto por sus hermanos que le impedía referirse a la causa. Ella puntualizó: “van siete años y medio de estafas. Las Margaritas SA tomó créditos a través del Banco Itaú para sembrar soja, con un plan de promoción de siembra con tasa subsidiada por el Banco Central, por 250.000 dólares. Pero resulta que ese dinero fue desviado a otras sociedades, una de ellas Sociedad Anónima Entre Ríos (SAER), editora de El Diario. En ese momento la mayoría accionaria de SAER la tenía el empresario Grenón (60 por ciento), mientras que el 40 por ciento restante pertenecía al Grupo Etchevehere. Dentro del patrimonio de SAER había 18 inmuebles, empresa que fue vaciada. 10 fueron transferidos a dos sociedades de Grenón (Nexfin y Urbajay) y 8 fueron a Construcciones del Paraná SA, constituida por el Grupo Económico Etchevehere al solo efecto de recibir esos inmuebles”.
Pese a tantos antecedentes negativos en denuncias de esclavismo laboral, administración fraudulenta y evasión impositiva, éste es el hombre seleccionado por Macri para conducir Agroindustria. Ahora se entiende el fervor del inminente ministro en su discurso de la Exposición de Palermo última, en julio. Fue un acto partidario. El ovacionado presidente mostró que es Mauricio Macri Blanco Villegas y es vástago de los dos vertientes de la oligarquía: la Patria Contratista por vía paterna y la oligarquía de Tandil por la materna.
Las tribunas agradecían el quite de retenciones y la devaluación. Los peones menores, la devolución del Renatre, que ya no hace molestas inspecciones.

Olor a bosta.
Con estos ruralistas proyectados a ministros, la SRA sigue firme con el proyecto neocolonial y capitalista dependiente, hoy con un gobierno elegido y en la mayoría de los casos por el fraude o directamente las Fuerzas Armadas.
Ese vínculo con los militares se vio en la llamada Campaña del Desierto, donde los Martínez de Hoz ganaron 2 millones de hectáreas según la denuncia de Osvaldo Bayer. En 1921 en la zona patagónica reclamaron los fusilamientos de los peones insurrectos, a los que se refiere la obra de ese autor llevada al cine por Héctor Olivera, La Patagonia rebelde.
La Sociedad Rural de Chubut estuvo entre los contertulios empresarios y gubernamentales que acordaron reprimir con la Gendarmería a los mapuches de Pu Lof, represión en la que murió Santiago Maldonado.
No son cosas de las que se arrepienta la entidad. En 2008 su presidente Luciano Miguens, el “héroe” anti retenciones, reivindicó en Corrientes a Juan Carlos De Marchi, ex titular de la SRA en la provincia y vocal a nivel nacional, empresario y militar condenado a 25 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos. “También nosotros apoyamos a Juan Carlos De Marchi, una persona honorable que también integra nuestra casa”, dijo Miguens.
José Alfredo Martínez de Hoz, el superministro de esa dictadura, fue presidente de la entidad fundada en 1866 cuyo primer presidente fue José Toribio Martínez de Hoz.
En agosto de 2004 Hugo Presman escribió una nota que terminaba diciendo: “de la Sociedad Rural sale siempre olor a bosta. Los animales son los únicos inocentes”. Imagine el lector qué olor más feo aún se acumuló en los trece años transcurridos y ahora con Macri Blanco Villegas.