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Fantasía económica

Las declaraciones del jefe de Gabinete Marcos Peña provocaron más de una sorpresa en nuestra provincia. En su reciente presentación ante el Congreso de la Nación el funcionario pareció perder el dominio de sí y se enfrascó en duros intercambios con la oposición. Quizás por esos arrebatos terminó confundiendo los números que debía presentar ante los legisladores y habló de La Pampa como si fuera la provincia más beneficiada en materia de respaldo económico por parte de la Nación.
Si los datos brindados por el alto funcionarios fueran acertados, los pampeanos deberíamos estar disfrutando de una esplendorosa primavera económica, de una explosión de la obra pública y de un bienestar social que sería la envidia del resto del interior argentino. Como en la vida real estamos muy lejos de ese paisaje fantástico que parece existir solo en la mente del jefe de Gabinete las reacciones no tardaron en manifestarse en estas tierras.
Se entiende: afirmar que se llevaron a cabo 77 obras públicas por 500 millones de pesos y existen otras 55 actualmente en ejecución por 5.000 millones no es poca cosa. Los pampeanos, en cambio, tienen presentes ejemplos mucho más sencillos: los cuatro jardines de infantes que quedaron abandonados sin terminar al igual que los modestos alteos de las rutas nacionales que, o debió construirlos la Provincia, o ahí están todavía a medio hacer.
El vicegobernador a cargo del Ejecutivo provincial y diputados nacionales y provinciales del peronismo tuvieron servida en bandeja la oportunidad de lucirse en este debate. Y con muy poco esfuerzo ante tan grotesca baladronada del iracundo jefe de Gabinete. Para ponerle un poco de seriedad a la discusión no estaría mal que las autoridades económicas de la Provincia refrescaran la memoria de todos y aportaran los números reales, para desbaratar el intento de confundir blandiendo datos pour la galerie, con el único propósito de «ganar la pelea» en las pantallas televisivas porteñas.

El voto del FMI
De la mano del macrismo el avance de la injerencia del Fondo Monetario Internacional no solo se está dando en el plano económico sino también en el político. Y a tal punto que sus autoridades se permiten respaldar electoralmente al gobierno actual ante el «riesgo» de que otras fuerzas partidarias puedan llegar a imponerse en las elecciones de octubre y decidan modificar el rumbo económico del país. Y no fueron declaraciones formuladas de apuro en un aeropuerto sino en una conferencia de prensa convocada especialmente por la titular del organismo Christine Lagarde.
No es la primera vez que ocurre algo así ya que a comienzos de año otro alto funcionario del FMI también se permitió respaldar al macrismo en la próxima compulsa electoral. En esa oportunidad se levantaron críticas desde la oposición y, en respuesta, el organismo financiero prometió no repetir semejante intromisión en la agenda política local. Pero poco duró la promesa porque ahora, nuevamente, se escucha la misma arenga y en boca de la propia titular del FMI sin que desde el gobierno argentino se escuche una sola queja.
En verdad, sería muy raro que se levante alguna voz de rechazo en el gobierno si tenemos en cuenta que, en el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central elaborado por las autoridades económicas a pedido del FMI, se contempla nada menos que la presencia de profesionales de nacionalidad extranjera en el directorio de la entidad. Semejante iniciativa muestra hasta que extremos de sumisión puede llegar este gobierno de CEOs en la implementación de sus políticas económicas fondomonetaristas. Ahora se entiende mejor por qué en sus discursos nunca se oyen expresiones como «soberanía» o «pueblo». En otros tiempos hubieran sido calificados de «cipayos».