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Fecha incómoda para el gobierno

Otra vez el 24 de marzo volvió a exhibir multitudes en plazas y calles mostrando que una parte mayoritaria de la sociedad ha decidido hacer una bandera con las consignas de Memoria, Verdad y Justicia. En todas las ciudades del país hubo actos y concentraciones que repudiaron la última dictadura cívico-militar, renovaron el compromiso por la recuperación de los nietos apropiados en aquellos ominosos años y formularon severas críticas al gobierno por sus políticas en materia de derechos humanos.
El pasado y el presente se conjugaron en los documentos, los cánticos y las expresiones de los dirigentes de las organizaciones que tuvieron a cargo la convocatoria a la ciudadanía. No solo se repudió el genocidio cometido por los golpistas de 1976 sino también se reclamó por el negacionismo del actual gobierno nacional y sus políticas que hoy afectan los derechos elementales de los sectores populares.
La política represiva del macrismo que ya acumula varias muertes, la violencia desplegada por las fuerzas de seguridad ante la protesta social, el desfinanciamiento de programas referidos a la preservación de la memoria histórica, la inseguridad alimentaria y laboral que sufre buena parte de la población fueron algunas de los reclamos que más fuerte se oyeron en todos los actos.
El franco distanciamiento con el gobierno que muestran las agrupaciones políticas y sociales que organizaron y participaron de las movilizaciones del domingo fue castigado con la censura por parte de los grandes medios porteños. La prensa oficialista realizó una cobertura de compromiso que estuvo muy lejos de reflejar la relevancia de una jornada que movilizó a infinidad de ciudadanos en cada ciudad del país. El blindaje mediático que amuralla al gobierno volvió a mostrarse en toda su magnitud, dejando ver que las expresiones críticas al macrismo, aunque provengan desde sectores muy diversos y con frecuencia distanciados entre sí, siguen siendo poco menos que ignoradas.
El discurso de Estela de Carlotto puso de manifiesto la dura realidad que viven hoy los organismos defensores de los derechos humanos. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo expresó que durante al año pasado únicamente se pudo identificar a un solo nieto de desaparecidos. Ese número tan bajo es consecuencia directa de que hoy no existe en el país un clima propicio pues abundan en estos tiempos los discursos que “impulsan el olvido y justifican los crímenes de lesa humanidad”.
El recuerdo de aquella iniciativa de la Corte Suprema de Justicia de convalidar el régimen del “dos por uno” para beneficiar a los condenados por delitos de lesa humanidad estuvo presente como también el intento del gobierno por borrar del calendario el feriado del 24 de marzo. En ambos casos, se recordó, esas iniciativas fueron frenadas por la reacción decidida de una parte considerable de la sociedad que no quiere arriar las banderas de la memoria histórica.
Las multitudes que salieron a la calle a condenar la dictadura y reivindicar los derechos humanos expusieron en blanco sobre negro la fuerte incomodidad que esta fecha le provoca al gobierno nacional.