Formas (in)visibles de apropiación

LA SEMANA PAMPEANA

I – La dominación económica de una sociedad es un entramado de normas jurídicas construida por los dominadores para ejercer, a través del ejercicio del poder político, una supremacía económica que le permita apropiarse de los excedentes del trabajo social. Pese a la evidente injusticia de esta relación desigual, el ejercicio del poder logra que esta imposición no sea advertida por la mayoría como tal. Los ciudadanos asumen que esas relaciones económicas son “naturales” o “legales” y no la ven como una apropiación injusta de su trabajo pese a que lo es en grado sumo. Es justamente ese carácter velado, inadvertido, de la desigualdad de las relaciones económicas el que le da la garantía de su continuidad. No bien una sociedad comienza a advertir la naturaleza desigual e injusta de la dominación económica, comienza a producir las condiciones para su eliminación.

II – (Pero la voracidad de las clases dominantes hace que, no obstante lo favorable que es la arquitectura legal pensada para tasas de ganancia elevadas, su carácter predador las lleva a ir más allá de lo que incluso esas leyes pensadas para favorecer su acumulación de capital les permite. Surgen entonces los “blanqueos” o moratorias, como la reciente ley de blanqueo de capitales que se ha sancionado en el país. Se la llamó “blanqueo” en vez de lo que es: un indulto a un delito penal tipificado y penado gravemente por el Código. Es un indulto generalizado a los evasores pero se lo llama blanqueo porque de lo que se trata es de ocultar que esos capitales a “blanquear” son el producto de un delito económico tan o más grave que el robo simple).

III – En La Pampa, esa dominación se manifiesta en infinidad de maneras que los dominadores han encontrado para hacer legales sus apropiaciones. Pero en estos días dos de esas manifestaciones claras de dominación económica que han punzado el trabajo y la riqueza de los pampeanos durante años se han puesto en evidencia. Una empresa de telefonía celular que llegó a La Pampa como todas en busca de ganancias de país bananero mostró la hilacha: amagó con irse porque su ganancia no era lo suficientemente alta. La empresa multinacional a la que pertenece publica en sus páginas web lo bien que le van a sus negocios en el país, pero la decisión de irse de La Pampa es un signo claro de lo poco que le interesa la provincia y sus habitantes. Solo están acá por un compromiso con sus socios capitalistas que le piden la maximización de las ganancias. Si ganan menos, echan gente, cierran oficinas y chau. Mientras esta falta de respeto para el pueblo pampeano se exhibe de manera tan obscena, los propios pampeanos estamos legalmente impedidos de competir con una empresa que así nos trata porque la ley, o sea, los diputados y senadores y el presidente, están al servicio de esos intereses aunque en la tribuna cuando piden el voto popular digan lo contrario. La CPE puede brindar el servicio y lo haría para mejorar la calidad de vida de los pampeanos sin exigencia de ganancia que, por definición, está fuera del objetivo de una cooperativa. Pero la dominación económica lo impide.

IV – El otro caso es el de la multinacional que maneja desde hace dos décadas la distribución del gas en la provincia. La historia del desembarco de esa multinacional en La Pampa forma parte de la historia negra de la provincia. La llegada del gas a La Pampa se produjo en los años de la próspera y eficiente Gas del Estado. El gasoducto que ingresó el gas natural a La Pampa en los 80 lo construyó el gobierno provincial. Las redes urbanas domiciliarias fueron pagadas en esos años por los propios vecinos a través de consorcios que financiaron con su dinero la llegada del gas a cada casa. Pero cuando se privatizó el servicio en los años de la entrega menemista, se impidió a las cooperativas hacerse cargo aquí de la distribución pese a que hubiera sido una forma justa de traspaso de un servicio a quienes eran sus usuarios y, a su vez, los que habían pagado las redes troncales a través del Estado provincial y las domiciliarias con los consorcios. Pero no fue así, se le regaló a la multinacional, o poco menos, toda esa inversión y se le entregó un negocio de enormes ganancias que religiosamente eran enviadas a su país de origen.
Por suerte para los pampeanos, el gobierno provincial ha comenzado a marcar de cerca y a exigirle al Enargas que le rescinda el contrato y le otorgue esa concesión a la provincia y a sus cooperativas que están capacitadas para hacerlo inmediatamente. En la semana reiteró ese pedido en la audiencia convocada por las tarifas. La Pampa quiere repetir con el gas el eficiente esquema estatal cooperativo que maneja la energía eléctrica. Pero la dominación lo impide. Hasta ahora. (LVS)