Frente al verso del “aislamiento”

La insidiosa muletilla usada por los sostenedores del liberalismo económico acerca de que con el actual gobierno “la Argentina está aislada del mundo”, ha tenido en estos días una rotunda desmentida muy difícil de desvirtuar. Es que el país ha sido invitado en la persona de la Presidenta, nada menos que a la próxima reunión del Brics en Fortaleza, Brasil, y en lo que podría ser un paso previo a la integración de ese organismo.
Brics es la sigla que identifica al acercamiento político-comercial de Brasil, Rusia, India y China, a las que posteriormente se agregó Sudáfrica. El acrónimo es significativo ya que en inglés quiere decir “ladrillos” y tal parece la intención de esta unión de gigantes: romper con la concepción de un mundo unipolar que plantea Estados Unidos, sumando fuerzas, ladrillo sobre ladrillo. La importancia de esa invitación y consecuente concurrencia radica en que actualmente el grupo Brics, sumando superficies territoriales y número de habitantes comprende aproximadamente la cuarta parte de las tierras emergidas del mundo y casi la mitad de su población, valores ambos realmente impresionantes, y más si se los considera desde el punto de vista comercial o, incluso, geopolítico.
No se necesita demasiada perspicacia para advertir la importancia de este bloque, así como su originalidad. En principio es inédito por su condición extracontinental, ya que abarca naciones ubicadas en cuatro de los seis continentes reconocidos. Pero lo que acrecienta sus dimensiones estratégicas es la inmensa cantidad de recursos naturales que albergan esos territorios y, más importante, las enormes cifras de crecimiento del producto bruto interno y de participación en el comercio mundial que ha presentado en la última década y media cada uno de los países miembros. Con grandes mercados consumidores y recursos a explotar aparecen como el escenario ideal para el fomento de las inversiones y el intercambio comercial, los que no necesariamente deben ser exteriores al grupo ya que algunos de los integrantes, China fundamentalmente, han desarrollado una economía con saldos positivos. El grupo sigue la tendencia de alianzas económico-políticas que se han manifestado en el mundo en el último medio siglo.
Aunque los países del Brics no conforman una alianza política unificada, a la manera de la Unión Europea, en las cinco reuniones que han efectuado desde su constitución en 2006 hasta hoy han logrado coincidir en declaraciones sobre problemas mundiales que reflejan un punto de vista común y han dejado en claro que el grupo quiere una reforma más rápida y efectiva en los organismos económicos internacionales, promoviendo entre el norte y el sur “relaciones de igualdad en lugar de mediaciones”.
Con lo expuesto huelga recalcar la importancia de la invitación realizada a nuestro país y la falsedad de la crítica prohijada en las usinas de los grandes grupos económicos y sostenida por los grandes medios de comunicación porteños. Aunque todavía es muy largo el camino por recorrer el Brics ya se insinúa claramente como un posible sucesor del G7 integrado por los países más desarrollados de Occidente. De hecho, hay previsiones efectuadas por analistas y estudiosos serios -que no responden a los actuales centros de poder económicos- que sostienen que en pocas décadas más los países miembros de este grupo pueden llegar a constituirse en las economías dominantes del planeta.
Que la Argentina sea observada como una posible aliada, que haya sido invitada a participar de la próxima reunión, abre puertas al optimismo y responde con hechos cualquier crítica. Más todavía las que contienen un fuerte tufo ortodoxo y neoliberal.