Fuera de algunas palabras bonitas, Europa tiene poco que ofrecer

II CUMBRE ENTRE LA CELAC Y LA UNION EUROPEA

Hoy culmina la II Cumbre de la Celac y la Unión Europea. Los jefes de gobierno tendrán tres sesiones en Bruselas. Habrá palabras bonitas sobre la integración bi-regional, pero la vieja Europa en crisis tiene poco que ofrecer a Latinoamérica y el Caribe.
EMILIO MARIN
Hasta en la “numerología” es complicado referirse a esta reunión que empezó ayer y culmina hoy en Bruselas, capital belga y sede de la Unión Europea de 28 miembros.
Es que con las actuales denominaciones de los dos interlocutores, Celac y UE, es la II Cumbre. Así surge de considerar la primera a la realizada en enero de 2013 en Chile, luego que la entidad latinoamericana y caribeña realizara la suya el día anterior. Pero si se cuentan los encuentros entre América Latina y Caribe (ALC) y la Unión Europea, ésta es la VIII Cumbre, toda vez que empezaron en 1999 en Río de Janeiro.
Han transcurrido más de 15 años de esos primeros encuentros de jefes de gobierno de los dos bloques, y sin embargo el acuerdo comercial no se ha podido concretar. Se lo empezó a tratar entre 2000 y 2004, cuando se paralizó casi por completo, debido a diferencias insuperables. Después de un paréntesis de seis años, en 2010 volvió a ponerse sobre el tapete el firmar un Tratado de Libre Comercio. Un lustro más tarde, todavía la cosa está en veremos y aunque han habido nuevas declaraciones de buenas intenciones, de las dos partes, el cronista cree que será muy difícil que en la cita de Bruselas se pueda cantar “¡Bingo!”.

La brecha.
Desde el ángulo de los gobiernos progresistas de la región latinoamericana y caribeña, y gobiernos revolucionarios como el de Cuba, siempre será positivo romper los cercos, bloqueos y límites puestos por Estados Unidos. El imperio cree que la región englobada en la Celac sigue siendo su patio trasero, a pesar que desde la revolución cubana en adelante quedó claro que es un territorio ajeno a EEUU y que busca soberanía.
Desde ese punto de vista es bueno que los gobiernos que en 2005 enterraron el ALCA estadounidense traten de sembrar divisiones entre EEUU y la Unión Europea. Hay que aprovechar las brechas y contradicciones que tienen y puedan agrandarse entre esos dos “pesos pesados”. “Cuando dos ladrones se pelean sale ganando la gente honrada”, decía Lenin.
En los días anteriores a la deliberación de presidentes hubo reuniones de rectores y representantes de universidades y academias de los dos bloques. Esos intercambios y becas pueden ser positivos, porque encajan en los cinco objetivos planteados por el presidente pro-témpore de la Celac, Rafael Correa: el relativo a la importancia que adjudica el bloque a la educación, la ciencia y la tecnología. El ecuatoriano les ratificó a los colegas europeos que el bloque que preside tiene cinco ejes principales hasta 2020: acabar con la pobreza extrema, fomentar la educación, la tecnología y la innovación; el cambio climático, el financiamiento para el desarrollo, y la potenciación del papel de la Celac.
Otro ejemplo: será bueno si se avanza “en la construcción de la conexión de un cable de fibra óptica destinado a comunicaciones e informática”, como reportó Prensa Latina. Eso sí, luego habrá que arbitrar los recursos para que el Pentágono y la NSA no espíen allí como hacen en las redes, con la complicidad de europeos como Angela Merkel y David Cameron.
Otra cosa positiva de la cita en el magnífico edificio Justus Lipsius, del barrio europeo de Bruselas, es que habrá una declaración apremiando a que Washington levante el bloqueo contra Cuba. Esto fue confirmado ayer por el presidente de la Comisión Europea, Donald Tusk, al declarar que espera la total normalización de las relaciones de Cuba con EEUU y el fin del bloqueo.
El vicepresidente cubano, Miguel Díaz-Canel, se llevará esa buena cosecha para La Habana, en regla con las masivas votaciones que desde 1992 se vienen registrando en la Asamblea General de la ONU.

Zona de paz.
En cambio la Celac difícilmente pueda lograr que su interlocutor se allane a un derecho elemental que le ha solicitado: respetarla como zona de paz. Tal institución fue un logro de la II Cumbre de la entidad realizada en enero de 2014 en La Habana, cuando el presidente Raúl Castro presidió la reunión, antes de pasar la presidencia rotativa a Costa Rica, que a su vez la puso este año en poder de Ecuador.
De palabra los representantes europeos podrían simular que aceptan esa declaración, pero en los hechos la estarán violando en forma alevosa. Un ejemplo es Mount Pleasant en Malvinas, territorio usurpado a Argentina, base militar inglesa de la OTAN. Europa fue parte de las guerras de la OTAN en los Balcanes, Irak, Afganistán, Libia y ahora contra Siria y Ucrania. ¿De qué paz hablará?
Por otro lado si los europeos se hicieran los otarios con el armamentismo en el Atlántico Sur, algo que el gobierno argentino denunciaría, aquéllos estarían en contradicción con su aliado norteamericano, que tiene unas 70 bases militares en la región. Sería muy cínico de la UE jurar un supuesto respeto a Latinoamérica y el Caribe como zona de paz si al mismo tiempo no le reprocharan al Pentágono por sus establecimientos bélicos, muchos en Colombia. En el hipotético caso que Bruselas encarara a Obama, éste podría decirles: “si ustedes están en Malvinas, ¿por qué me piden a mí?”. El norteamericano también podría poner en aprietos al colombiano Juan M. Santos, preguntándole: “¿usted quiere que cerremos las 6 bases nuestras en Colombia?” El aludido no quiere que se vayan ahora los militares y asesores estadounidenses, ni sus equipos de alta tecnología, con los que cuenta para tratar de quebrar a las FARC y ELN.
El que destapó ayer esa negativa europea fue Evo Morales, al declarar en Bélgica que Europa se oponía a reconocer la zona de paz. “Según el equipo técnico de la cancillería, los europeos no quieren reconocer a la Celac como región de paz. Si piensan invadirnos, dominarnos, someternos nuevamente, no lo compartimos. Hay profundas diferencias de carácter político e ideológico”, dijo el aymara a la prensa. La postura europea es que ese punto no figure en la Declaración de Bruselas.
Secundariamente, Morales discrepó con dar a los presidentes sólo 3 minutos para hablar pues eso será insuficiente para los importantes debates. Se nota que los europeos, anfitriones, quieren que todo termine rapidito sin mayores discusiones.

El meollo.
¿Por qué se ha demorado 15 años, la firma de un acuerdo bi-regional? Hubo y hay muchas diferencias políticas pero también otras más estructurales, propias de las diferencias entre países en desarrollo o del Tercer Mundo, y potencias imperialistas de segundo orden, que eso es la Unión Europea con la excepción de Alemania y quizás el Reino Unido y Francia, que siguen teniendo lo suyo.
Argentina y otros socios del Mercosur reclamaron que Europa debía abrir sus mercados al ingreso de los productos de la región sin los altos aranceles, barreras para arancelarias y fitosanitarias que los dejan afuera. Esas fronteras casi selladas tienen razones políticas: los gobiernos de Francia, Italia, Polonia y otros miembros comunitarios subsidian y protegen a sus productores agropecuarios. Y por eso penalizan a los productos latinoamericanos, cediendo al peso de los lobbies de sus propios granjeros, temiendo su voto adverso.
Por otro lado, las potencias europeas urgieron a sus interlocutores latinoamericanos que flexibilicen y abran de par en par sus mercados para la introducción de sus productos e insumos industriales, tecnológicos, financieros, y abrir licitaciones gubernamentales.
Los aludidos se resistieron a la invasión europea que lastimará a fábricas locales, con impacto en la mano de obra. Si trasnacionales con casas matrices en Europa copan los mercados habrá monopolización de éstos, más aún del alto grado que tienen. Fiat, Renault, Peugeot, Volkswagen, HSBC, Banco Río, BBVA, Telefónica, Telecom, Shell, British Petroleum, Carrefour, Laboratorios Glaxo y otras multis tienen devorada buena parte de la economía argentina. Un Tratado de Libre Comercio empeoraría esa falta de libertad económica, ya limitada en el capitalismo dependiente.
En estos últimos meses se nota que Uruguay, Paraguay e incluso Brasil, están planteando su disposición a firmar en un plazo más breve un acuerdo de comercio con Europa. Argentina y Venezuela, socios plenos de ese espacio, y Bolivia como observador, tienen una postura más reticente pues quieren seguir negociando sin hacer concesiones de grueso calibre. Los otros socios, en particular el Uruguay de Tabaré Vázquez, ha picado en punta diciendo que aunque el Mercosur no lo permita por sus estatutos, él estaría dispuesto a pactar. El vicepresidente Raúl Sendic, presente en Bruselas, tiene ese mandato concesivo y lo expresará otra vez en la reunión del Mercosur-UE, que se realizará luego de la plenaria general.
Una pena que el presidente charrúa sea Sendic hijo y no Sendic padre. Éste le habría podido decir: “hijo, si la Unión Europea está en crisis desde 2008, no hay que aceptarle un ultimátum. Además, Raulito, fijate cómo están apretando y sangrando a Grecia, junto con los jodidos del FMI. Si atacan así a un país miembro de la UE, no tendrán ninguna compasión con nosotros. Nos querrán sacar hasta el mate y la yerba”. Es un diálogo inventado, pero en términos creíbles.