Funcionario eyectado

La crisis de las rutas nacionales en la provincia se llevó puesto al titular del Distrito La Pampa de Vialidad Nacional. Tanto tiempo sin buenas noticias con relación a las obras terminó por convencer al gobierno nacional de generar algún hecho significativo: si no se arreglan los numerosos cortes por el agua que al menos haya un cambio de rostros, pareció ser la intención del mensaje.
Lo cierto es que el desempeño del organismo bajo la titularidad del funcionario eyectado resultó lamentable, aunque es difícil discriminar responsabilidades dentro de la pesada burocracia de la DNV. Para peor, en esas horas en que el hombre se retiraba de su despacho para no volver, malas noticias llegaban desde el Bajo Giuliani. En ese punto crítico de la ruta nacional 35, el fuerte oleaje provocado por el viento ponía en peligro la estabilidad de la carretera obligando a realizar trabajos de emergencia y a cerrar una de las manos, dejando, apenas, media calzada habilitada. Así, el tránsito vehicular hacia el sur de la capital pampeana entraba en una fase de alerta amarillo, cuando la ruta nacional 5 ya se encuentra cortada al igual que la 35 al norte de Winifreda.
No se recuerda en la historia de nuestra ciudad un estado de semejante zozobra con relación a las comunicaciones terrestres.
Todavía no se conoce quién reemplazará al funcionario despedido aunque se habla de diferencias entre el hombre fuerte del macrismo en La Pampa y titular de la Secretaría de Deportes y el ministro de Transporte para ocupar el puesto vacante. En tanto, un funcionario llegaba desde Buenos Aires para inspeccionar las obras, cumplía con su tarea y regresaba en el más absoluto silencio, alterando lo que es la marca registrada del macrismo: alto perfil y fuerte presencia mediática.
Está claro que esta situación incomoda a los hombres de Cambiemos, especialmente en tiempos de elecciones aunque, debe decirse en su favor que en las recientes PASO el problema pasó desapercibido para el electorado.

Desaparición forzada
El pedido de la fiscal para cambiar la carátula y se designe como “desaparición forzada” a la causa que investiga la suerte de Santiago Maldonado implica un fuerte revés para el Ministerio de Seguridad de la Nación y los grandes medios oficialistas.
Para la ONU, la figura de la desaparición forzada implica que en la investigación se encuentran involucrados agentes gubernamentales, que la privación de la libertad tuvo lugar en contra de la voluntad de la persona buscada y que se niega el suministro de datos sobre su paradero.
Este fue, precisamente, el tema central que provocó el abrupto final de la reunión que mantuvieron los organismos defensores de los derechos humanos con la ministra y el secretario de Seguridad de la Nación. Los dos funcionarios se negaron obstinadamente a reconocer que la Gendarmería se encuentra implicada en los hechos, alegaron sin fisuras, y sin pruebas, su inocencia y rechazaron que el caso se deba encuadrar bajo el rótulo que ahora demanda la fiscal a cargo de las investigaciones.
Este encuadramiento es el que exigió la defensa de la familia de Maldonado desde el primer día y el que figura en el habeas corpus que presentaron. Los perros rastreadores pusieron en evidencia la presencia del joven en el lugar de los hechos y hay tres testigos que vieron cómo se lo llevaba la Gendarmería.
Así y todo, el gobierno puso todo en duda y llegó al extremo de acusar a la familia de obstaculizar la investigación. La gran prensa adicta reforzó ese punto de vista y lanzó versiones absurdas y maliciosas. Lo cierto es que hoy Argentina está presente en los medios de todo el mundo pero no por la lluvia de inversiones sino por las denuncias sobre este caso y hasta la CIDH urgió al Estado a “determinar la situación y paradero” del joven.