Gente boca sucia en la cumbre del SE asiático

Señor Director:
La cumbre de la Asean, que agrupa a naciones del sudeste asiático, tuvo un comienzo desusado, por un motivo que no forma parte de la convocatoria.
Conviene recordar que estas naciones, hasta hace poco de escasa notoriedad, lograron un desarrollo interesante en la posguerra (desde que terminó la II Guerra Mundial y sus secuelas regionales). Un dato a tener en cuenta, además de esta puesta en valor de la región, es la presencia próxima de un gigante, China, al que se contrapone otro de los “grandes” de estos tiempos, Estados Unidos, que está en todos los lugares del mundo, como en otro tiempo lo estuvieran España y el Reino Unido, que pudieron decir que en sus dominios nunca se ponía el sol.
China tiene una diferencia con parte de ese grupo de naciones por las aguas marítimas de un importante sector de la región. El comité de controversias de las Naciones Unidas ha dado un fallo desfavorable para China, pero las naciones del sudeste no está todas unidas contra China y algunas son sus aliadas. La diferencia entre los más grandes (USA y China) tiene que ver, inicialmente, con que USA ha desarrollado intereses en esa región del océano Pacífico, al tiempo que China ha avanzado impetuosamente en todo ese ámbito con inversiones y comercio de mucho desarrollo.
Filipinas es una de las naciones del sudeste asiático desde su condición insular. Se recordará que fue colonia española. Más tarde fue ocupada por Estados Unidos y finalmente recuperó su autonomía (en la II Guerra). El problema que afectó a la conferencia de la Asean no tuvo que ver con el motivo de la convocatoria, que no incluía las diferencias con China ni la cuestión más general del océano Pacífico. Lo que sucede es que el presidente filipino, Rodrigo Duterte, ha emprendido una acción contra las bandas narco en la que se juega su prestigio personal. Algunos funcionarios norteamericanos han hecho comentarios desfavorables a ese emprendimiento, en cuanto a la metodología para enfrentar al narcotráfico. Duterte también es criticado en su país, porque la campaña ha tomado un giro muy violento y ha dejado más de dos mil cuatrocientos muertos. Fue en estas circunstancias que Duterte personalizó su fastidio en el presidente Obama y dijo de él que es un “hijo de…”. Lo hizo antes del comienzo de la conferencia, pero Obama suspendió una reunión que iba a tener con él.
Es raro que, en nuestros tiempos, un presidente haga uso de ese lenguaje soez para referirse a un colega en público. Duterte se disculpó más tarde, pero lo dicho estaba dicho y se había quebrado una regla de este difícil juego político y diplomático.

Merkel.
La canciller alemana (jefa de gobierno) fue derrotada días atrás en su propio distrito electoral, donde predominan sus aliados socialdemócratas pero donde también está creciendo velozmente un nuevo partido de ultraderecha, que se hace fuerte por su rechazo a los migrantes (Merkel admitió a más de un millón de éstos).
Al asumir su derrota ratificó su línea política, pero ahora inquieta lo que pueda suceder en las elecciones generales del año próximo. Allí, en Francia y en varios países europeos ha crecido la ultraderecha xenófoba.

Orozco.
La casa donde pasó su infancia Olga Orozco, en Toay, fue oportunamente declarada lugar histórico. Es una construcción que data de l906, de modo que ya soporta más de un siglo. Fue Casa Museo con el nombre de la poeta y ahora se busca abrirle mayores perspectivas mediante acuerdo de la municipalidad de Toay y el gobierno provincial, para cuyo fin habrá algunos cambios en el edificio y se desarrollará un programa cultural más intenso.
Esta novedad permite esperar que la casa de Olga se constituya en un centro cultural al nivel del reconocimiento que supo ganarse esta mujer en el orden nacional. Algunos de los relatos de Olga incluyen referencias a su niñez en Toay.
Atentamente:
Jotavé

Compartir