Germani, cuando un amigo se va

PUNTO DE VISTA

Se llamó Atilio Juan Germani y nos conocimos, hace hoy 60 años, 6 meses y tres días, sentados en el mismo banco, comenzando a estudiar cine en La Plata. Recorrimos juntos los años de facultad, él volvió a su Bahía Blanca natal y yo conseguí trabajo en Santa Rosa. Un día me propusieron ponerle imagen a La Pampa y pensé que nadie mejor que Atilio -por entonces en Canal 9, en su tierra, con su esposa y cuatro hijos- era el hombre ideal para elegir los contenidos, pelear programaciones, adivinar gustos, entresacar lo posible de lo ideal, y lo convencí para hacer equipo.
Vino, disfrutamos y sufrimos juntos el largo proceso de instalar y hacer funcional Canal 3, con la tecnología de entonces, mientras formábamos gente, criábamos hijos, construíamos nuestras casas, discutíamos mil proyectos y hacíamos amigos. Nos acompañamos durante los casi 14 años de mis cuatro períodos en la emisora, y nos seguimos encontrando, mayores, jubilados, opinando sobre la economía, los gobiernos, el futuro, sus lecturas, sus escritos, la vida en resumen.
Ayer se nos fue. Nos queda el regusto amargo de su ausencia, pero también la serenidad de su partida, la resignación de su familia, y el orgullo de haber conocido a un hombre íntegro, con una admirable calificación cultural, una humildad envidiable y uno eterno interés por saber más, por trascender fronteras, que supo trasmitir a sus hijos y a los “pampeanitos” que los siguen.
Hasta pronto, Atilio. Nos volveremos a encontrar, seguramente con muchos integrantes de aquel primitivo equipo del pumita que nos precedieron en este viaje.
A lo mejor en alguna nube lejana habrá que poner televisión, quién te dice.

Abel B. Cuenya